Suzette Kimball, la estadounidense que puso sus ojos sobre la geología de América Latina

La científica es la directora del Servicio Geológico de EE.UU. y llegó a Colombia para estrechar lazos con los investigadores de la región. La preocupación que la desvela y que, según ella, deberían estudiar las generaciones venideras de geólogos es el agua.

Suzette Kimball, (de chaqueta verde) es la directora del Servicio Geológico estadounidense y vino a Colombia para participar en el Simposio del Servicio Geológico Colombiano con motivo de la celebración de sus 100 años. / Flickr

De no haber sido por la colaboración entre geólogos y vulcanólogos estadounidenses y colombianos que trabajaron conjuntamente en los días posteriores a la erupción del volcán nevado del Ruiz que causó la tragedia de Armero en 1985, hoy en día los Estados Unidos no tendrían el Programa de Asistencia por Desastres Volcánicos, “ni tendríamos el mismo nivel de comprensión de muchos de nuestros volcanes activos de Estados Unidos”, fueron las palabras de la directora del Servicio Geológico estadounidense, Suzette Kimball, durante su participación en el Simposio del Servicio Geológico Colombiano con motivo de la celebración de los 100 años de la entidad colombiana.

Vino, dijo, para estrechar los lazos con sus colegas de América Latina y el Caribe, y la colaboración en temas tan importantes como la pérdida de ecosistemas únicos y críticos, los efectos del cambio climático, la creciente demanda por recursos energéticos y minerales limitados y la vulnerabilidad a los eventos naturales. Para ella, estos temas son clave para hacer frente a la inseguridad alimentaria, el aumento en la necesidad de disponer de agua potable y la seguridad nacional de todos los países. “Es muy importante para nosotros tener esta interacción para construir la base del conocimiento en nuestros países”, dijo a El Espectador.

Geóloga, con maestría en geofísica y doctorado en ciencias del ambiente y procesos costeros, Kimball tiene a su cargo la agencia encargada de la geología, la geografía, la biología y la hidrología de los Estados Unidos desde 2013, entidad que ya cuenta con 137 años de estudios para minimizar la pérdida de vidas humanas e infraestructura producida por los desastres naturales, y dar un adecuado manejo a los recursos minerales, agua, energía y biodiversidad.

El cambio climático es uno de los principales temas ambientales y sociales en el cual la ciencia juega un papel esencial para entregar a los tomadores de decisión información científica rigurosa y confiable. Es importante, dice, porque los efectos en los cambios del clima, además del uso de la tierra se reflejan en la producción de alimentos y por eso la seguridad alimentaria es su preocupación diaria. “Para 2050, la demanda mundial por alimentos necesitará más de mil millones de hectáreas de nuevos cultivos para alimentar a nueve mil millones de personas”. Por ello, insiste, a medida que se tiene un mayor conocimiento sobre la variabilidad climática será más pertinente el desarrollo de recursos extractivos, energéticos y minerales, y como ellos afectan la condición humana.

El Servicio Geológico de Estados Unidos se diferencia de sus homólogos en el mundo porque en 1995 el Congreso de ese país reunió en una sola entidad el Servicio Biológico y el Servicio Geológico. Así, “el aspecto biológico y el ambiente humano se convirtieron en nuestra misión también, lo cual nos ha vuelto más fuertes: somos capaces de mirar los orígenes geológicos, los procesos que afectan al territorio y luego vemos su impacto sobre los sistemas biológicos y humanos. Tenemos un portafolio completo y por eso es diferente a los otros Servicios”, explica. Es similar al Servicio Geológico Colombiano en su política de información abierta y gratuita para todos los ciudadanos, en la producción de ciencia interdisciplinaria relevante y en la entrega de información geoespacial disponible para la toma de decisiones.

Con Colombia sabe que puede intercambiar experiencias. Los dos Servicios Geológicos trabajan actualmente en un convenio para apoyarse en varios temas, entre ellos aguas subterráneas, técnicas de ensayos de laboratorio, metodologías para cambios de escala en los mapas geológicos, mayor conocimiento de la geoquímica y seguimiento sismológico a actividades en yacimientos no convencionales de petróleo y gas, entre otros.

Una mujer que de niña se maravillaba con volcanes, rocas y dinosaurios, Kimball confiesa que fue un profesor quien la introdujo en la geología. Y si bien durante su carrera ha logrado llenar algunos vacíos de conocimiento en sus más de 70 publicaciones científicas, aún hay una pregunta y una preocupación que la desvelan: la pregunta tiene que ver con un mayor conocimiento sobre un recurso base, “que nos afecta a todos” y es el agua. Y la preocupación se concentra en las futuras generaciones de geólogos y cómo prepararlos para solucionar las necesidades sociales como el desarrollo y manejo de los recursos, la protección del medio ambiente, la restauración de los ecosistemas y la mitigación de desastres naturales. Generar científicos que produzcan ‘ciencia para este mundo cambiante’, como reza el lema de la institución que representa.

Kimball participó en la reunión de la Asociación de Servicios de Geología y Minería Iberoamericanos, ASGMI, que tuvo lugar de manera paralela al Simposio organizado por el Servicio Geológico Colombiano, a la que también asistieron representantes de instituciones hermanas europeas. Su mensaje fue claro: “Debemos continuar buscando oportunidades de colaboración relacionadas con desastres naturales, pero también tenemos posibilidades de esfuerzos colaborativos en otras áreas científicas como recursos energéticos, minerales y acuíferos”.
 

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