La Tierra, en números rojos

De continuar con la tendencia se necesitarán tres planetas para que la humanidad se abastezca en 2050.

Para satisfacer nuestras necesidades actuales, la humanidad requiere medio planeta más.

Nos estamos “comiendo el planeta” con una velocidad desmedida. Esa es, en suma, la gran conclusión del Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, celebrado este martes. Según datos de la Global Footprint Network, organización mundial socia de WWF, los cuales analizan la huella ecológica del hombre, hasta el momento hemos superado la capacidad del mundo para regenerar lo que hemos consumido. Hace 14 años ese indicador que registra nuestra rapidez para utilizar los recursos terrestres se alcanzó el 1º de octubre. Esta vez fue el 19 de agosto.

“Si queremos construir un futuro para nuestros hijos, debemos conservar el capital natural que nos queda y administrar de forma sostenible los recursos del planeta”, advierte Marco Lambertini, director general de WWF Internacional. “Estamos abusando de los recursos limitados de la Tierra”.

De acuerdo con esta organización, hace cinco décadas la humanidad consumía tan sólo dos tercios de los recursos naturales disponibles. Entonces, la mayoría de los países tenía un sentido ecológico positivo. Su huella ecológica era pequeña y sostenible. Pero hoy los niveles de consumo se han disparado y hemos sobrepasado los límites previstos. Necesitaríamos un planeta y medio para abastecer nuestras necesidades. Y, de continuar así, el futuro no parece alentador: harán falta al menos tres planetas para suplir nuestras carencias.

“Si bien la tendencia actual demuestra que la humanidad está abusando de la capacidad del planeta para abastecernos, todavía estamos a tiempo de tomar medidas contundentes y construir un futuro basado en un consumo sostenible de los recursos naturales”, afirma Lambertini.

Para ello haría falta regular el consumo humano y evitar una serie de comportamientos que ayudan a degradar la diversidad biológica. Se necesitaría, por ejemplo, que disminuyéramos la dependencia de los combustibles fósiles y que si consumimos mariscos y pescados, verifiquemos que tengan el sello MSC. Lo mismo con los productos derivados de la madera, los cuales deben tener la certificación FSC. Así se contribuye, en p arte, a una producción sostenible de estos productos.

Haría falta, también, hacer una apuesta global por un modelo energético basado en las energías renovables, que permitan reducir el nivel de emisiones que contaminan el aire y están afectando los bosques y océanos.

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