Un jardín en el tejado

Los techos ecológicos son una innovadora iniciativa para contribuir a la solución de los problemas ambientales causados por la urbanización.

Los ecotechos pueden filtrar y absorber gases causantes del efecto invernadero.

Cuando llega el mediodía, Orfilia Urrutia, habitante de Altos de Cazucá, en el municipio de Soacha, sube al techo de su casa para cosechar rábanos, cebolla, cilantro, espinaca, caléndula y perejil, algunos de los ingredientes del almuerzo que preparará para sus hijos. Mientras tanto, en la calle 93 con carrera 16, el jardinero del edificio de la empresa farmacéutica Novartis termina de hacer el mantenimiento de la huerta de plantas nativas que crecen en la azotea.

Además de ser una tendencia en el diseño urbano, las cubiertas verdes o ecotechos brindan importantes beneficios para las ciudades donde la expansión del área urbana, la escasez de zonas verdes y el incremento de superficies impermeables provocan fenómenos como las islas urbanas de calor. “Por las propiedades térmicas de los materiales de construcción, las zonas edificadas absorben la energía del Sol y la irradian en forma de calor, generando alteraciones climáticas. Así se forman estas islas, la causa aproximada de una tercera parte del calentamiento global”, cuenta la ecóloga Carolina Forero, inventora del proyecto Ecotechos Productivos de Soacha.

Las plantas sembradas en las cubiertas vegetales reducen el calor que llega a las edificaciones, disminuyen los gases contaminantes, mejoran la calidad del aire y se mitiga el cambio climático, explica Forero.

El impacto de las cubiertas verdes no sólo tiene efectos positivos en el medio ambiente. Ricardo Andrés Ibáñez, experto en arquitectura ecoproductiva y ganador del concurso Green Talents 2011, del Ministerio de Educación e Investigación de Alemania, manifiesta que, además de las ventajas ecológicas, la utilización de cubiertas verdes trae consigo numerosos beneficios sociales, económicos y estéticos.

El sistema de techos verdes, por ejemplo, fomenta la agricultura urbana. Los productos cosechados no sólo generan ganancias económicas, sino que también aportan a la seguridad alimentaria de familias como la de Orfilia Urrutia, quien ha enriquecido la dieta de sus hijos con diversidad de hortalizas.

Algunos de los beneficios estéticos y sociales son el alivio visual que produce la integración de entornos naturales a las edificaciones y el sentido de comunidad que surge durante los procesos de construcción, cultivo y mantenimiento de los techos.

Para construir un techo ecológico no hay necesidad de recurrir a tecnologías costosas o altamente especializadas, basta con usar materiales reciclables y llevar al tejado o a la terraza un jardín similar al que normalmente se planta en el piso. 

Teniendo en cuenta el tamaño del techo y su capacidad de resistencia se pueden cultivar plantas herbáceas, verduras, hortalizas e incluso arbustos con raíces más amplias; es posible emplear herramientas sencillas como botellas de plástico o contenedores y sistemas especializados de riego.

“Estos sistemas son tan versátiles que pueden utilizarse en diversas regiones con diferentes especies vegetales que sean aptas para cada condición climática y la geometría de la edificación”, precisa Carolina Forero. 

Según Ricardo Ibáñez, los techos y las terrazas cubren entre el 25 y 30% del paisaje urbano en el mundo. Si subiéramos los jardines a los tejados “sería posible prevenir e incluso corregir” algunos de los más perjudiciales impactos sobre el equilibrio ambiental del planeta Tierra.

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