Old Providence McBean Lagoon:

Un Parque Nacional Natural en el ojo del huracán

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En los próximos días, cuando se avance en la cuantificación y ubicación geográfica de los daños, podremos comprobar el papel que cumplieron los arrecifes de coral y los manglares ante la magnitud de un huracán 5.

Los daños causados por el huracán Iota, el único huracán de categoría 5 registrado en tiempos modernos en Colombia, son históricos. Se estima que el 99 % de la infraestructura de la isla de Providencia ha sido destruida y es casi un milagro que hasta la fecha solo se tenga el reporte de dos personas que perdieron la vida y un desaparecido. Las prioridades de atención del desastre deberán estar centradas en atender las necesidades de miles de personas afectadas por Iota, que en Providencia lo perdieron todo. Según el DANE, la población de Providencia en el año 2018 fue 5.989 personas, de las cuales alrededor del 20 % tenían Necesidades Básicas Insatisfechas. El Índice de Pobreza Multidimensional era del 40 %, antes del huracán Iota.

Ubicado en la zona nororiental de Providencia, el Parque Nacional Natural Old Providence McBean Lagoon fue declarado en 1995 como área protegida. Es el único Parque Nacional Natural (de los 59 que tiene el país) situado en el Caribe insular y forma parte de la Reserva del Hombre y la Biósfera Seaflower, establecido ante la UNESCO en el año 2000. McBean Lagoon alberga varios ecosistemas marino-costeros claves en la conservación de la biodiversidad del país, que además son fundamentales en la lucha contra el cambio climático.

Uno de los servicios de regulación más valiosos de los arrecifes de coral y de los manglares es su poder para actuar como barreras físicas y protectoras de las zonas litorales. Estos ecosistemas disminuyen la energía de los vientos y las olas, reduciendo su efecto sobre las infraestructuras físicas. Las dinámicas sociales, económicas y ecológicas de la zona costera son especialmente pronunciados durante eventos climáticos extremos como el del huracán Iota. Adicionalmente, en la zona terrestre del parque, se conserva una porción de bosque seco tropical, que protege con su estructura y densidad las zonas terrestres de la montaña, previniendo la erosión del suelo y amortiguando el efecto de las lluvias y los vientos. Los arrecifes de coral, los pastos marinos y los manglares son fundamentales también para dos actividades económicas clave para los isleños: la pesca y el turismo; estos ecosistemas suministran refugio a las especies de importancia pesquera y ofrecen una gran belleza escénica, fundamental para el turismo.

En los próximos días, cuando se avance en la cuantificación y ubicación geográfica de los daños, podremos comprobar el papel que cumplieron estos tres ecosistemas ante la magnitud de un huracán 5; tenemos una gran oportunidad para evaluar los efectos ecosistémicos ya que un equipo de científicos del Invemar se encontraba en Providencia antes de la llegada del huracán, así como un equipo de buzos voluntarios de la iniciativa Corales de Paz que se encargan de hacer restauración de corales.

Aprender de la experiencia en la gestión de las áreas marinas protegidas de las islas de Caribe que se enfrentan con mayor frecuencia al paso de huracanes es fundamental en este momento y en el proceso de recuperación para el fortalecimiento de la resiliencia. Una de las zonas con mayor incidencia de huracanes son las Bahamas, que consiste en más de 700 islas y cayos. Según Eleanor Phillips, directora de asuntos externos para The Nature Conservancy en el Caribe, “Los huracanes pueden causar daños significativos dentro de las áreas protegidas marinas”. Según Phillips, el aumento en oleaje causado por los huracanes puede hacer trizas a los arrecifes y los pastos marinos mientras también deja enormes cantidades de escombros en las áreas marinas protegidas. La directora, que se acuerda del huracán Betsy como su primer huracán en el año 1965, comparte que una de las primeras acciones que se deben tomar sobre las áreas protegidas marinas que se han visto afectadas por huracanes, es realizar un asesoramiento rápido tras los eventos para documentar la escala de los daños y organizar y priorizar actividades de manejo.

La evaluación de los efectos sobre los ecosistemas es fundamental para sumarlos a los argumentos que ya existen sobre la necesidad de fortalecer el papel de las áreas protegidas, la restauración de los ecosistemas marinos para la adaptación climática y la urgencia de avanzar en las soluciones basadas en la naturaleza. Con el fin de reducir la vulnerabilidad de las comunidades, podemos redirigir la planificación hacia un territorio resiliente ante el cambio climático.

Mientras realizamos la redacción de esta nota, hemos conocido que la directora del Parque Nacional Natural Old Providence McBean Lagoon, Marcela Cano se encuentra bien.

*Parques Nacionales Como Vamos es una iniciativa de diez organizaciones de la academia y la sociedad civil colombiana. Es una plataforma hermana de la Red Colombiana de Ciudades Como Vamos, se crea para generar información confiable, imparcial y comparable en torno a los Parques Nacionales de Colombia.

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