Un paso hacia la protección de océanos

Veintisiete organizaciones ecologistas aplaudieron el compromiso de los países miembros de la ONU de ratificar en septiembre un acuerdo para preservar las aguas internacionales.

A la espera de un acuerdo, activistas de Sea Shepherd luchan para evitar el uso de redes de arrastre en aguas internacionales. / EFE

Las aguas internacionales, donde hasta ahora cada quien ha hecho lo que ha querido sin pensar mucho en la sostenibilidad global, podrían quedar protegidas bajo un nuevo acuerdo legalmente vinculante.

Este fin de semana, los países miembros de Naciones Unidas se comprometieron a llegar a un acuerdo para bien de estos ecosistemas marinos que ocupan el 43% de la superficie de la Tierra y representan el 64% de los océanos del planeta. Por estas aguas circula el 90% de la economía global y son fuente de sustento para millones de seres humanos.

“Los estados miembros de la ONU han dado un gran paso hacia la urgente protección de los océanos al acordar un tratado legalmente vinculante para conservar la vida marina en aguas internacionales”. Así recibieron la noticia las 27 organizaciones ecologistas agrupadas en la Alianza de Organizaciones por la Protección de la Alta Mar (HSA, High Seas Alliance).

La Asamblea General de la ONU, en su próxima sesión en septiembre, deberá ratificar este acuerdo y fijar un calendario para ejecutarlo. Aunque Estados Unidos, Rusia, Canadá, Islandia y Japón intentaron maniobrar para bloquear el acuerdo, la opinión de la mayoría de países sobre la urgencia del tratado se impuso al final de los cuatro días de negociaciones.

Para la colombiana Laura Jaramillo, oficial de incidencia política de la organización Mar Viva, la importancia del acuerdo radica en que hasta ahora cada quien explotaba los recursos marinos en aguas internacionales sin pensar en la sostenibilidad y el bien común. Con un tratado como este, piensa, se tendría una reglamentación para evitar la sobreexplotación de recursos. “Es la tragedia de los comunes. Todos vamos y explotamos sin ninguna limitación”, comentó.

Lo acordado en Nueva York es un primer paso para cumplir el compromiso que asumieron los miembros de la ONU durante la Convención de Río+20, llevada a cabo en 2012 en Río de Janeiro. “El acuerdo logrado puede hacer mucho para garantizar la protección de alta mar (...) El tiempo se acaba”, enfatizó Sofia Tsenikli, de Greenpeace, en un comunicado.

Los riesgos sobre los océanos, como lo señaló recientemente el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, no se reducen a la pesca excesiva, también están el cambio climático, la acidificación de las aguas (por las emisiones de carbono absorbidas), el aumento de la contaminación, el desarrollo no sostenible de zonas costeras y los impactos no deseados de la extracción de recursos. La pérdida de diversidad biológica, la disminución de la abundancia de especies, daños en los hábitats y menoscabo de las funciones ecológicas han sido fenómenos ampliamente demostrados por diversos estudios.

El acuerdo, que sería negociado con base en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar, permitiría crear áreas marinas protegidas o asegurar la distribución equitativa de ciertos recursos en el fondo del mar.

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