Un viaje de reconciliación con la naturaleza

Josefina Klínger, gestora del Parque Natural de Utría, Chocó, asegura que el ecoturismo está transformando el país.

Hace 25 años Josefina Klínger trabaja por el desarrollo sostenible del Chocó. / Gustavo Torrijos

Cada vez que Josefina Klínger habla del Chocó asegura que no son mariposas las que aletean en su estómago, sino toda la fauna silvestre de las selvas de la región. Está enamorada de su tierra, especialmente de Nuquí, su lugar de nacimiento. Cuando apenas terminaba el bachillerato, Klínger tomó la decisión de entregar su vida a la causa del desarrollo sostenible del Pacífico... “De sus aguas, de su arena, de sus manglares y de su inconmensurable riqueza natural”. 25 años después, Klínger dirige ‘Mano Cambiada’, una corporación que fundó en 2006 con el ánimo de aportar al desarrollo social e integral de los habitantes de su territorio. Además , junto a un gran número de chocoanos, ha tomado las riendas del Parque Nacional Natural de Utría, ubicado en la costa norte del Pacífico colombiano a escasos minutos de los municipios de Bahía Solano y Nuquí; un lugar que, como pocos, reúne tanto misterio y belleza. La exuberante selva tropical, los manglares que dan vida a cientos de especies acuáticas, las permanentes serenatas de las ranas y los pájaros, una playa impecable y un mar al que las ballenas llegan para dar a luz a sus ballenatos, hacen parte del encanto.

A propósito de su experiencia como líder y gestora del Parque de Utría, Josefina Klínger le contó a El Espectador lo maravillosa que puede resultar la experiencia del ecoturismo comunitario, una nueva forma de viajar que le da prioridad a la reconciliación de los hombres con la naturaleza.

¿Por qué decide impulsar el ecoturismo en el Chocó?

Estoy convencida de que el turismo es la mejor herramienta para generar no sólo desarrollo local, sino un sentimiento de respeto por los recursos que la naturaleza nos regala. Además, tenemos un cómplice inigualable que es el territorio y su paisaje y tenemos un valor agregado y diferenciador que es nuestra negrura y nuestra cultura.

¿Qué valores caracterizan al ecoturismo?

Primero, el respeto por todas las formas de vida. De ahí se derivan los valores del equilibrio y de la solidaridad. En el ecoturismo ganan todos: los turistas, las comunidades que los reciben y, por supuesto, el medio ambiente. El que llegue a lugares como Nutría comprenderá el verdadero sentido de la generosidad y de la espontaneidad, no sólo por la manera como la comunidad lo recibe, sino también por la forma como la naturaleza se entrega a los visitantes que, sin excepciones, se van con el corazón henchido de gratitud.

¿Todas las personas pueden hacer ecoturismo?

No. El que desee hacerlo debe estar dispuesto a aprender que existen otros modos de vida posibles. El que decide hacer ecoturismo debe liberarse de todo tipo de prejuicios para vivirlo de manera adecuada. Aquí no llega un turista que pretende le sirvan todo en bandeja de plata. Aquí llega ese tipo de ser humano que es absolutamente sensible, capaz de encontrar el sentido de la vida en el vuelo de una mariposa, en el canto de una rana, en el parto de una ballena, en el sonido de una marimba y, en general, en el discreto encanto de la vida sencilla. Este es un destino para los espíritus que están listos, por eso no nos interesa que sea masivo.

¿Qué les aporta el ecoturismo a las comunidades locales?

Cuando hace cinco años asumimos el desafío de promover el Parque, sabíamos que esto iba mucho más allá de la dimensión económica: estábamos frente al reto de mostrarle al país y al resto del mundo una rostro diferente del Chocó y lo hemos logrado. La calidad humana de nosotros, los chocoanos, sumada a nuestra riqueza natural y a la disposición del turista para arriesgarse a vivir una experiencia naturalmente diferente, nos ha convertido no sólo en un caso piloto y modelo para el ecoturismo en Colombia, sino también en un referente de paz, porque la paz sólo es posible si nos reconciliamos con nuestros territorios y con sus recursos. Esa también es una de las apuestas del ecoturismo comunitario.

¿Qué mensaje les envía a aquellas personas y organizaciones que impulsan el turismo en sus regiones?

Hay que trascender la idea del tendido de camas y de los restaurantes. Sin sacrificar la calidad, como ha sucedido en el Parque Nacional Natural de Utría, podemos pensar en el sentido profundo del turismo. Uno no puede —y esto va para turistas y promotores— pensar sólo en el hotel y olvidar el conjunto de actividades que le dan sentido al turismo. Lo que tenemos que empezar a pensar es cómo hacer de este una herramienta para construir un mejor país y promover la consciencia ambiental entre los ciudadanos”.