Para las futuras generaciones

Una Barranquilla que siembra verde

La apuesta sostenible en la capital del Atlántico está basada en el cultivo de 250.000 árboles y la construcción de 120 parques. Otras iniciativas se basan en movilidad ecológica y embellecimiento del espacio público.

El proyecto Siembra Barranquilla espera cultivar en la ciudad un total de 250.000 árboles. /Cortesía

Teniendo en cuenta los problemas medioambientales que amenazan al mundo y la importancia por mitigarlos, la alcaldía de Barranquilla, al mando del alcalde Alejandro Char, está desarrollando una serie de proyectos en materia de sostenibilidad, cuyo objetivo es heredarles a las futuras generaciones una Barranquilla más amigable con el ambiente.

El proyecto más importante es Siembra Barranquilla, un ambicioso plan que busca llenar de verde las calles de la capital del Atlántico. En los próximos años, 250.000 árboles serán plantados en la ciudad, con lo que se espera crear espacios más amigables para la ciudadanía y lograr un impacto positivo en el medio ambiente.

El alcalde de la ciudad, Alejandro Char ha dicho: “Estos árboles llegan para quedarse. Vamos a cuidarlos, a conocerlos y a controlarlos desde su siembra hasta su crecimiento. Será una medida orientada a mejorar la calidad del aire que respiran los habitantes”. En complemento a este plan, se construirán un millón de metros cuadrados de espacios públicos, representados en 120 parques.

Las especies que colorearán a Barranquilla de verde se escogieron de acuerdo con un estudio de silvicultura urbana que se hizo en conjunto con la empresa Argos. Para esto se tuvieron en cuenta el clima y las condiciones ambientales de la cuidad, así como su historia, que ayudó a determinar cuáles eran los árboles nativos que se debían preservar.

La iniciativa, que es una apuesta a largo plazo, viene acompañada por el primer manual de espacio público sostenible en Colombia. Entre otras cosas, este dicta cómo se deben intervenir los andenes y las vías. También dice qué árboles se deben plantar y en qué forma se debe hacer. Está diseñado como guía para los urbanistas y constructores que intervengan en el espacio público y tiene como fin darle perdurabilidad a este proyecto, que busca una Barranquilla más amigable.

Para Jaime Pumarejo, gerente de desarrollo de la ciudad, “es importante pensar en el futuro, pues el cambio climático y los desafíos que esto arroja, nos obligan a pensar en dejarles un legado a nuestros hijos y a nuestros nietos. En este sentido, si nosotros seguimos desarrollando y urbanizando la ciudad, tenemos también que buscar maneras para mitigar nuestro impacto con el medio ambiente”.

Estudios han concluido que los árboles son más valiosos que la infraestructura; por ello, Pumarejo sustenta que estos son el activo más importante en una ciudad. También dice: “Recrear el sistema arbóreo costaría mucho más que lo que cuesta una red de alcantarillado o de vías, pues requiere de varios años para su reproducción”.

Agrega además que una vía bien arborizada y con andenes agradables de caminar tiene en promedio un 15 % más de valor predial que una que no esté tan bien.

Que los árboles sean instrumentos de valorización es tan solo una de las muchas ventajas que trae este proyecto para los habitantes. Igualmente, “crearán una ciudad más amable para el peatón. Los barranquilleros tendrán un mejor aire para respirar y habría una reducción de 6 °C en la sensación térmica, lo que significaría un mayor bienestar para los ciudadanos”.

Por otra parte, la administración del alcalde Char, consciente de la importancia de reducir la cantidad de vehículos que circulan por la ciudad, ha contemplado la movilidad y el transporte como un tema importante en la agenda.

Para esto, se vienen adelantando varios proyectos que incluyen los estudios que buscan implementar un sistema integrado de transporte público. Con este se lograría “una movilización más eficiente que brinde un servicio más amable y que, además, sea más responsable con el medio ambiente. También, se está estudiando la posibilidad de agregar un corredor de tranvía eléctrico para conectar el aeropuerto con el centro de la ciudad”, detalla Pumarejo.

Y es que esto es un tema fundamental para el desarrollo de una ciudad más ecológica. Por eso, empresas privadas, en su esfuerzo de hacer aportes cívicos, han creado varias iniciativas de movilidad sostenible.

Promigás ha sido una de las primeras compañías en la región en emprender un proyecto que aporte a la movilidad de Barranquilla. Esto incentiva a los empleados a utilizar medios de transporte diferentes al carro para llegar al punto de trabajo. Aunque comenzó con la promoción del car pooling, ya ha evolucionado para que los empleados se movilicen en bicicleta o incluso a pie.

Fue un proyecto que se inició con diez inscritos, pero que ya integra a 220 empleados; más de tres cuartas partes de la fuerza laboral de la empresa. La acogida del proyecto ha llevado a que la dirección disponga de varias bicicletas, que sirven para que los integrantes de la compañía puedan movilizarse hacia sus destinos y de regreso al lugar de trabajo.

Para Aquiles Mercado, vicepresidente financiero y administrativo de Promigás, la clave del éxito del programa ha radicado en adjudicarle un componente de incentivos y diversión.

“Sabíamos que nuestros empleados no dejarían de usar su carro si utilizábamos medidas punitivas, como ponerles pico y placa. Por eso, apelamos al concepto de la teoría de la diversión, bajo el esquema de un juego, que premia al ganador. Quien más puntos tenga al final de un período, obtendrá premios que van desde un bono para ir a un restaurante, hasta un viaje internacional con la pareja”.

El compromiso de las personas se ha hecho evidente. Mercado afirma que el entusiasmo de los empleados ha sido tan importante y ha superado sus expectativas, que la compañía ya ha pensado en crear algo mucho más ambicioso, que logre un alcance mucho mayor.

Lo cierto es que, para mitigar el impacto que el calentamiento global está teniendo en el planeta, se requieren esfuerzos monumentales, porque es un problema de difícil solución. Sin embargo, es luz de optimismo ver cómo, poco a poco, van surgiendo iniciativas que le apuestan a un futuro sostenible.

Finalmente, de la sumatoria de pequeños cambios, llega el gran impacto. Barranquilla comienza una era para un futuro mejor.

 

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