Una generación por el cambio

La iniciativa medioambiental se pondrá cita con los lectores todos los jueves y dará a conocer la importancia de los bosques para reducir los impactos del cambio climático.

BiBo puso a hablar al país de medio ambiente. Hace cuatro años la campaña surgió como una apuesta clara hacia los bosques. Estos son una fuente de recursos estratégicos para Colombia. No sólo contienen gran parte de su biodiversidad, proporcionan madera, frutas y plantas medicinales y contribuyen a la regulación hídrica, sino que además ayudan a mitigar las emisiones de gases efecto invernadero que causan el cambio climático.

Este último evento, del que mucho se habla, es en pocas palabras el conjunto de fenómenos asociados con el incremento de la temperatura en la Tierra debido a la producción de gases efecto invernadero que se quedan atrapados en la atmósfera por siglos. Estos gases impiden que la Tierra expulse calor al espacio exterior y en consecuencia hacen que el planeta se caliente.

Cuando la temperatura de la Tierra aumenta, los fenómenos naturales como El Niño y La Niña se intensifican y se vuelven más frecuentes. Los glaciares se derriten, los embalses se reducen y el nivel del mar sube, poniendo en riesgo a las poblaciones costeras. El océano se acidifica, lo que causa la muerte de ecosistemas de coral donde se produce gran parte del alimento de muchas especies marinas.

La deforestación es la segunda causa del calentamiento global. En la fotosíntesis, los árboles toman CO2, fijan carbono en sus tejidos y liberan oxígeno. Cuando se tala un árbol, sucede el proceso contrario. Es decir, en vez de emitir oxígeno, libera el CO2, lo que genera un incremento en la concentración de gases en la atmósfera.

BiBo (Bienes y Servicios de los Bosques) resalta el valor de los bosques y busca generar conciencia en la sociedad acerca de su pérdida. El año pasado la campaña retrató un completo diagnóstico de la relación entre los bosques, el agua y la energía del futuro. Aquí se evidenció el círculo virtuoso que resulta de conservar las fuentes hídricas que nos proveen de la fuerza necesaria para mover las turbinas que producen electricidad.

Esta vez la campaña tendrá nombre y apellido. Todos seremos parte de la generación BiBo del Bosque y el centro de atención será el cambio climático. Actuaremos no sólo para adaptarnos a este fenómeno, sino para mitigarlo. Por eso, “no se trata únicamente de desarrollar soluciones para vivir en un mundo en el que el clima ha cambiado, sino de prevenir y combatir las emisiones de gases de efecto invernadero. Lo que implica eliminar, hasta donde sea posible, el uso de combustibles fósiles”, dijo Luis Germán Naranjo, director de conservación de WWF.

Varios hechos son testigos de los problemas más alarmantes de la actualidad. Los seres vivos, que tienen climas ideales en los que habitan, se ven forzados a migrar. Las plagas son una amenaza para la salud pública de los pueblos, las zonas de cultivo cambian y el estilo de vida también. “Las personas que viven en países insulares, si sube el nivel del mar, pierden una porción sustancial de su territorio. Tendremos que hablar de desplazados climáticos, como se habla de desplazados de guerra”, aseguró Naranjo. Y tal tragedia no discrimina entre países pobres como Bangladesh y ciudades importantes como Nueva York. El cambio climático nos toca a todos.

No en vano este año se realizará en Lima la Conferencia Anual de Cambio Climático (COP20), en la que se espera que los países demuestren su ambición de reducir las emisiones de gases efecto invernadero. Varios estados se pusieron la meta de crear para 2015 un nuevo acuerdo universal que regule el cambio climático y evite que sobrepasemos el límite de 2 grados de calentamiento.

Un año de cambio

Este año BiBo se sumará a este proyecto, que busca que los colombianos sean una generación que combata el cambio climático. La idea de este compromiso es incidir en las prácticas cotidianas de todos. Lo anterior se hace tangible a través de diferentes estrategias de comunicación que fueron elaboradas por la agencia de publicidad AGO de la Universidad Central y apoyadas por Rubica.net.

Varias organizaciones, como El Espectador, World Wildlife Fund (WWF), el Ministerio de Ambiente, Usaid, Findeter, Isagen y EPM, han puesto sus ojos sobre este proyecto, que contribuye a la mitigación de un fenómeno que cada día cobra más fuerza.

A partir de hoy, cada jueves circularán siete especiales editoriales en los que se conocerá la incidencia que los diferentes sectores tienen con el calentamiento global. Se hablará de la relación entre el cambio climático y la disponibilidad de agua, los impactos de este fenómeno en el sector agropecuario, la responsabilidad del sector energético, el rol que tienen las empresas para combatir este fenómeno, y la adaptación al cambio climático en lo rural y lo urbano. Finalmente, se tratará en detalle la agenda de las negociaciones internacionales de cambio climático y el rol de Colombia en la COP de Lima.

También se publicarán crónicas semanales sobre las diferentes comunidades que han enfrentado el cambio climático a partir de mecanismos de adaptación y mitigación. Se elegirá a una comunidad por cada una de las cinco regiones.

De septiembre a noviembre se lanzarán ocho fascículos coleccionables diseñados por la Escuela de Artes y Letras y escritos por Carlos Eduardo Paz, director de la Fundación Ética Mundial. La nutria Keiko, nuestra aliada de la campaña, estará con Dinodoro en el Club 10 del Canal Caracol en la sección BiBoratorio, que saldrá al aire todos los domingos en la franja infantil. Aquí los niños comprenderán los valores de vivir por el planeta y entender el cambio climático de manera lúdica. También podrán coleccionar la revista, que viene con un jingle descargable.

Se realizarán eventos en los que se debatirá con expertos el camino hacia las negociaciones de cambio climático en Lima, la versión 2014 del reconocimiento BiBo empresarial a las empresas que dan cuenta de buenas prácticas, sobre todo en la mitigación del cambio climático, y el premio académico que destacará la labor de colegios y universidades en la preservación del medio ambiente.

Un reto de todos

¿Qué puede pasar a futuro si no hacemos algo por el cambio climático? Esto nos lleva a emprender acciones concretas por el tipo de calidad de vida y el bienestar que queremos tener.

La calidad de vida ha disminuido. Las emisiones de gases efecto invernadero causadas por los humanos han sido las más altas de la historia en lo corrido del siglo XX. En los 14 años que van transcurridos del siglo XXI hemos contaminado más que en cualquier otra época.

Si continuamos así, se espera que a finales del siglo XXI la temperatura global aumentará 3,7 a 4,8 grados centígrados. De acuerdo con el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), este fenómeno es una crisis de enormes, profundas e irreversibles consecuencias no solamente para la especie humana, sino para todas las formas de vida. Si no existe la voluntad por parte de los centros de poder económico y político de reducir significativamente todas las emisiones de gases efecto invernadero, los daños ocasionados serán irreparables.

Las consecuencias de esta bomba de tiempo silenciosa han dejado su huella. Ya han desaparecido miles de especies animales y vegetales y el 40% están en peligro de extinción. Tenemos deshielo del Ártico y el Antártico y antes de mediar el siglo se podrá navegar en el Polo Norte.

Al planeta y los ecosistemas les tomará entre miles y millones de años lograr un balance climático para que la vida, como la conocemos, se desarrolle a plenitud. Casi el 100% de los científicos del último panel concluyeron que los seres humanos somos los responsables del cambio climático. Entonces, si nosotros fuimos el problema, seamos ahora su solución. El futuro está en el más acá y no en el más allá. Y la tarea por el cambio debemos emprenderla ahora mismo.

 

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