Una región desconectada

Si se contraponen los mapas de vías, cobertura del Plan Nacional de Fibra Óptica y el de las zonas por fuera del Sistema Interconectado Nacional (el cual provee de electricidad al país), los departamentos amazónicos, que ocupan el 42% del territorio nacional, aparecen como una mancha blanca a la que, en su mayoría, no llegan carreteras, Internet ni energía.

La complejidad del territorio amazónico y la justa prioridad en temas de conservación han limitado la conectividad de la región con el centro del país. Son los ríos los que milenariamente han servido como vías de comunicación entre comunidades y la integración con el resto de Colombia depende casi exclusivamente del transporte aéreo.

De hecho, según el mapa vial oficial de Colombia, los departamentos de Amazonas, Vaupés y Guainía no tienen acceso terrestre, y de acuerdo a Ángela Camacho, de la dirección de Infraestructura del Ministerio de Transporte, tampoco existe un inventario de los pequeños caminos que comunican a las zonas alejadas con las capitales amazónicas, ni de los aeropuertos informales que han levantado los habitantes, razón por la cual tampoco hay alternativas para hacerles mantenimiento.

El aislamiento preocupa. La más reciente Encuesta Anual de Percepción para la Amazonía, realizada por IPSOS – Napoleón Franco y la iniciativa Amazonas2030, deja en evidencia que en el último año, después del desempleo y la pobreza, la falta o mal estado de vías y puentes alarma al 54% de los habitantes de la región, mientras un 22% considera que las ganancias provenientes de la explotación de la selva deberían invertirse en mejorar el transporte en sus territorios.

Pero la conectividad no debe limitarse al acceso a través de vías terrestres. La telefonía y el internet acortan distancias y podrían resolver las dificultades relacionadas con el desplazamiento físico en la zona.

Aunque el Gobierno actual, a través del programa Vive Digital, se propuso que en el 2014 todos los colombianos cuenten con al menos una solución de conectividad, los avances en la región amazónica no son tan claros. El informe de IPSOS y Amazonas2030 revela que el 27% de los encuestados no tiene acceso a internet de ninguna forma (ni en escuelas, ni en el hogar, ni un café internet) y peor aún, el 5% no sabe qué es esta plataforma.

Al respecto, Paulo César Acosta, funcionario del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic), responde que la Amazonia necesita infraestructura física para garantizar la penetración de las TIC, pero en la zona ninguna compañía ha querido instalar la fibra óptica, antenas o torres, indispensables para el acceso a internet.

¿Las causas? Según explica Acosta, “el Ministerio no puede obligar a las empresas a que entren a la región, y al mismo tiempo éstas temen que no haya capacidad de pago en la población y que no existan las características técnicas y de energía que requieren los equipos”.

De acuerdo a Javier Cajiao, coordinador de Amazonas2030, si bien es cierto que la tecnología e infraestructura para llevar internet a todos los rincones del país es compleja en términos económicos y logísticos, esta no puede ser una justificación para no trabajar en ello y limitar su alcance.

Por ello, dice, “es indispensable trazar una estrategia a corto plazo para aumentar la cobertura en la Amazonia. De hecho, el reto de trabajar por y en una región tan aislada, es una oportunidad única para el gobierno, en la medida que es la posibilidad para acercar al resto del pais un territorio que ha permanecido por años en el olvido. Es la posibilidad para que los gobernantes amazónicos tengan mayores insumos para elaborar e implementar políticas públicas de calidad, para que los maestros tengan más herramientas de capacitación, para que el país entero tenga mayor conocimiento de la región amazónica, de su biodiversidad, de sus culturas”.

Martín von Hildebrand, director de Gaia Amazonas, resalta el hecho de que las TIC tendrían aplicaciones importantes para resolver las carencias en la atención en salud de la región, la ausencia de bancos para realizar transacciones y las dificultades y costos para hacer una consulta previa de manera presencial. “En este sentido, me parece mal que el estado se conforme con que el servidor diga que por falta de gente, de capacidad de pago y de infraestructura no es negocio poner internet allá, cuando el ahorro que obtendría el Gobierno al tener tics eficientes sería enorme”.

Por lo pronto, para esta zona, que por sus características geográficas no puede hacer parte del Proyecto Nacional de Fibra Óptica, hace unos meses el Gobierno dio la noticia de que dará por terminado en 2014 el programa Conectividad de Alta Velocidad, que llevará redes de telecomunicaciones a 27 municipios y 20 corregimientos de los departamentos de Amazonas, Chocó, Guainía, Guaviare, Meta, Putumayo, Vaupés, Antioquia, Vichada, Arauca y Casanare.

Así las cosas, la Amazonia podría acceder a la gran autopista de la información. Sin embargo, Von Hildebrad llama la atención en que si se continúan poniendo los puntos de conexión a internet en cabeceras habrá  migración desde zonas rurales y los municipios no tiene capacidad económica para recibir a más gente. “Son modelos andinos que no funcionan para esta región.  Concentran la pobreza y los problemas por el conflicto. Por eso, tiene que haber servicio eficiente de internet, así sea para una población de 200 habitantes en el río Apaporis”, concluye el director de Gaia.

¿Pero cómo hablar de una gran inversión en telecomunicaciones sin servicio de energía? Si se observa el mapa de las Zonas No Interconectadas (áreas geográficas por fuera del Sistema Interconectado Nacional) un gran vacío en el sur del país, justo en la región amazónica, deja ver que estos territorios han permanecido por fuera del sistema durante décadas y que aún no cuentan oficialmente con electricidad, razón por la cual reciben el servicio de energía a través de soluciones locales de generación, que en su gran mayoría constan de plantas de generación que operan con combustibles fósiles líquidos.

Para Gustavo Esguerra, delegado del Consejo Empresarial Colombiana para el Desarrollo Sostenible (Cecodes)  que estas zonas dependan del diesel para generar energía es un problema: “Además de que es poco sostenible y genera mayor contaminación por gases de efecto invernadero, por el camino hacia zonas tan apartadas se pierde la mitad del combustible que se envía”, resalta, y añade que la política energética en la Amazonia debería ser construir alternativas sin diesel.

Las carreteras (vías, caminos o estradas) pueden acelerar los procesos de uso y transformación de la Amazonía. Su presencia es un incentivo para la intensificación y expansión de asentamientos humanos, actividades agropecuarias, extracción forestal, minería, entre otros.

No es un dato menor que el 94% de quienes respondieron la última Encuesta Anual de Percepción para la Amazonía, realizada por IPSOS – Napoleón Franco, consideran que la selva amazónica ha cambiado en los últimos años, y más allá de la deforestación y la contaminación (considerados los mayores factores de cambio), la sobrepoblación y la construcción son un factor de cambio que aumentó considerablemente en la percepción de los encuestados, pasando de un 4% en 2011 a un 9% en 2012 a un 21% en 2013.

Del otro lado del debate sobre la ausencia de redes y conexiones en la Amazonia, están las dudas de si es conveniente construir carreteras e instalar antenas en pleno pulmón del mundo.

Se cree que más vías pueden acelerar los procesos de uso y transformación de la Amazonía y que su presencia es un incentivo para la intensificación y expansión de asentamientos humanos, actividades agropecuarias, extracción forestal, minería, entre otros.

No es un dato menor que el 94% de quienes respondieron la última Encuesta Anual de Percepción para la Amazonía consideran que la selva amazónica ha cambiado en los últimos años, y más allá de la deforestación y la contaminación (considerados los mayores factores de cambio), la sobrepoblación y la construcción son un factor de cambio que aumentó considerablemente en la percepción de los encuestados, pasando de un 4% en 2011 a un 9% en 2012 y a un 21% en 2013.

A propósito, Tomás León, profesor asociado al Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional, menciona en una columna para la agencia de noticias de la institución que, si bien se están impulsando proyectos de infraestructura en la Amazonia, como las mejoras de la vía Pasto – Mocoa, cuando se detallan las obras y los impactos que generan surgen varias preocupaciones.

“En primer lugar, se plantean las contradicciones entre el discurso de la globalización y la necesidad de insertar a la Amazonia en los mercados internacionales. ¿Cuáles, aparte de la coca, son los productos amazónicos que requieren abrirse camino hacia los mercados asiáticos o hacia el Pacífico norteamericano? ¿Cuál es la verdadera vocación de las selvas amazónicas colombianas?”, se pregunta el antropólogo.

“Si se nos permite revisar el pasado se verá que la historia de la Amazonia colombiana es una historia de extracción de recursos naturales, que siempre ha jugado en contravía de su integridad ecosistémica y cultural y que ha generado balances negativos en la acumulación de capital para el grueso de la sociedad nacional”, concluye.

 

Así las cosas, aunque el 42.3% del territorio colombiano, correspondiente a Amazonia, permanece desconectado en gran parte de sus áreas, habrá que balancear mucho más que costos y alternativas energéticas antes de conectar la región.

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