Vigilancia satelital para la conservación de las tortugas marinas

Prácticamente en todos los países de América Latina y el Caribe, excepto Guatemala y Haití, se realizan monitoreos satelitales de torturas marinas, particularmente en Nicaragua, Colombia y Brasil, gracias a financiamientos internacionales. El monitoreo es fundamental para su protección.

maxman/Pixabay

El monitoreo satelital, que permite conocer a las tortugas marinas y su entorno, es fundamental para su protección efectiva, ha dicho en México la maestra en Ciencias Abigail Uribe Martínez. En entrevista con Efe, Uribe explicó que la técnica de monitoreo conocida como telemetría satelital consiste en colocar un receptor de señales satelitales en el caparazón de las tortugas.

Cada vez que la tortuga sale a la superficie a respirar, el aparato manda una señal a los satélites, lo que permite saber la ubicación exacta y dar seguimiento a la ruta que sigue, detalló. “Se coloca un receptor a diferentes individuos y se pueden monitorear hasta 100 individuos al mismo tiempo”, agregó. Uribe, estudiante de doctorado en Geografía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indicó que es muy difícil saber “a ciencia cierta” cómo se mueven los animales marinos.

Sin embargo, dijo, es muy importante conocer hacia dónde se desplazan y cuáles son sus zonas de migración, particularmente para grandes especies marinas como la tortuga o el tiburón ballena. Las tortugas son detectadas cuando llegan a las costas, se conocen sus zonas de anidación, pero cuando se van es muy difícil saber hasta dónde viajan y cómo realizan esos movimientos.

En México habitan cinco de las seis especies de tortugas marinas que existen en el mundo: caguama, carey, lora, golfina y la blanca (también conocida como prieta). Todas las especies son migratorias, con una distribución mundial en aguas tropicales y templadas, donde desovan y se alimentan en los océanos Pacífico y Atlántico. “Con esta tecnología, logramos identificar que las tortugas marinas realizan movimientos transpacíficos; por ejemplo, migran 12.000 kilómetros desde las costas de Baja California en México hasta las costas de Japón”, indicó.

La especialista destacó la importancia del estudio de los desplazamientos que hacen las especies para conocer cómo y por qué los realizan, cómo se relacionan con su hábitat y con otras especies que los rodean. Estos estudios abarcan grandes migraciones en los océanos o movimientos locales. “Un animal puede hacer movimientos en donde habita para buscar alimento o por las noches en busca de refugio”, explicó.

Prácticamente en todos los países de América Latina y el Caribe, excepto Guatemala y Haití, se realizan monitoreos satelitales de torturas marinas, particularmente en Nicaragua, Colombia y Brasil, gracias a financiamientos internacionales. En México, el primer rastreo identificado fue en 1996, con el registro del viaje de una tortuga caguama desde California hasta Japón.
Uribe señaló que actualmente hay varios programas en el Golfo de México para estudiar a las tortugas blanca y lora (esta última endémica de la zona), pero destacó que esta tecnología es costosa y a veces solo se puede rastrear a un solo individuo.

Las tortugas marinas que habitan en el país se consideran prioritarias para su conservación, ya que se encuentran en alguna categoría de riesgo: la caguama, carey, lora y golfina están en peligro de extinción. Con los programas de monitoreo satelital se ha logrado proteger a especies como la tortuga blanca, que ya salió de la categoría de “peligro de extinción” en México. La experta destacó la necesidad de monitorear a las especies marinas, las cuales enfrentan amenazas como la excesiva cantidad de plástico y unicel que hay en los océanos. El monitoreo satelital permite conocer los movimientos de las especies marinas, “de tal manera que podemos protegerlos y crear esquemas de conservación en zonas alejadas de las costas”, aseveró. Efeverde

El rol de las tortugas de mar es esencial para tener océanos en buena salud. Algunas consumen medusas, que se multiplicarían de manera incontrolada si las tortugas llegaran a desaparecer. Hay también especies de tortugas que son claves para podar las praderas marinas y otras que ayudan a mantener el equilibrio en los arrecifes de coral. Estos dos ecosistemas son básicos para la vida en los mares.

De acuerdo con WWF,  las tortugas marinas son además un patrimonio común a casi toda América Latina y el Caribe, y su protección requiere estrategias plurinacionales. Como dice Diego Amorocho, “las tortugas son unas navegantes excepcionales, embajadoras del mar, nacen en Colombia, crecen en Costa Rica, se reproducen en Australia. Nos pertenecen a todos y por eso es esencial que todos ayudemos a su conservación”.