Turismo en Colombia: en busca de destinos que cuenten historias

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Si algo deberá transformarse y replantearse es la forma en la que viajamos, donde ya no solo pueden ser importantes los lugares colmados de turistas buscando belleza estética, sino los destinos que cuenten historias, relatos en donde el factor humano prevalezca sobre cualquiera de los recursos.

En medio de la situación actual la base de datos más importante del mundo del cine Internet Movie Database (IMDb) ha reclasificado la película “contagio” de ciencia ficción a drama, y es que sin duda la ficción es hoy nuestro drama, uno que deberíamos mirar más allá de las desventuras, así lo hizo Homero en La Odisea al consignarlas como “desdichas labradas por los dioses para que a las generaciones futuras no les falte que cantar” que narrar; convirtiéndose así en fuente inagotable de inspiración de grandes historias que serán contadas a través de la tradición oral, la música, el cine, la literatura y que también lo deberá hacer el turismo si tenemos en cuenta que una de las más importantes razones del viaje son “las historias que brinda el destino” a través de las cuales los viajeros se hacen más sabios, mejores personas, se hacen más felices.

Así lo han hecho nuestros más insignes creadores de historias, que sin haberlas padecido fueron capaces de imaginarlas y conjurarlas, Rafael Escalona con la canción “la peste”, Gabriel García Márquez con su adaptación del libro de Daniel Defoe para “El año de la peste” película del director mexicano Felipe Cazals, “la peste del insomnio” en Cien años de soledad, “el cólera” en la épica historia de amor de Florentino Ariza y Fermina Daza.

De tal forma descubrimos que gracias al rigor sanitario del Dr. Juvenal Urbino, del cólera propagado por el río Magdalena, allí solo nos quedó una historia de amor universal de la cual no solamente hay libro, sino película del afamado director de cine Mike Newell y música de la universal cantante Shakira; también seremos testigos de como en Macondo “se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo” debido al alto sentido de responsabilidad y bondad del patriarca José Arcadio Buendía para con sus semejantes al mantener “la peste circunscrita al perímetro de la población” impidiendo “que el flagelo se propagara a otras poblaciones”, control que ejercía por medio de unas celebres “campanitas”.

Y es que si algo deberá transformarse y replantearse es la forma en la que viajamos, donde ya no solo pueden ser importantes los lugares colmados de turistas buscando belleza estética, sino los destinos que cuenten historias, relatos en donde el factor humano prevalezca sobre cualquiera de los recursos, y precisamente la obra del Nobel colombiano Gabriel García Márquez es un gran referente que no solo muestra al mundo los lugares más representativos de la geografía nacional, desde ciudades y ecosistemas del Caribe colombiano hasta Bogotá con sus colosales páramos, pasando por el río Magdalena que cruza el país de sur a norte; sino que sobre estos y demás parajes puestos en valor por su obra, crea historias legendarias derivadas del realismo mágico.

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Así el turismo deberá gestionarse en un extenso espacio en donde no solo sobresaldrán los lugares turísticos sino los recorridos entre ellos, es precisamente esa la evolución del turismo cultural que se sustentaba en lo monumental y museístico a un claro interés por la cultura viva, ahora los viajeros no solo quieren ver lugares, sino recorrerlos, vivirlos, sentir que forman parte de su propia experiencia, a través de su cultura viva; de esta forma, si bien es importante una Sierra Nevada de Santa Marta lo deben ser igualmente cada uno de los indígenas que la han conservado para nosotros, si lo es el río Magdalena, también lo deberán ser los pobladores de su largo recorrido; así podremos evitar aglomeraciones y expandir una masa de visitantes en territorios más amplios, generando a su vez una derrama económica más equitativa.

Este tipo de propuestas las estamos desarrollando en la empresa PAZappORTE Colombia con el fin de “leer” nuestro país a través de diferentes géneros narrativos correlacionados como la literatura, la música, las producciones audiovisuales, la tradición oral; disciplinas que recogemos a través del turismo para dar una “lectura” holística a los territorios, dando pleno sentido a la frase de uno de los grandes sabios de la humanidad como San Agustín de Hipona al decir: “El mundo es un libro, quien no viaja lee solo una página”.

Ahora, ante la imposibilidad de viajar, hemos optado por seguir desarrollando nuestros ejercicios a través del realismo mágico, que por su sensorialidad permite vincular todos nuestros sentidos, para lo cual hemos desarrollado un tour virtual donde se reconocerán los lugares más insignes de la obra Garciamarquiana y por ende de Colombia, pero más allá de los lugares exploraremos la música presente en ella, la gastronomía y muy especialmente la artesanía, esta última línea trabajada a través de nuestra propuesta “Artesanos de Macondo” con artífices del país rural que con sus manos fabrican productos puestos en valor por la literatura.

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Si bien este tipo de tours no se igualan al viaje, si hacen parte de una de sus más importantes etapas: “La Inspiración” por lo que los valores pagados por el tour virtual serán redimibles en uno de nuestros viajes temáticos en el momento que se puedan realizar o en una de nuestras artesanías, en este caso las “campanitas” como símbolo de que saldremos avante de esta situación, tal como lo hizo Macondo.

El realismo mágico se caracteriza por la coexistencia de lo real y lo fantástico en un escenario verosímil, algo muy similar a lo que sucede con la realidad aumentada, cuyo objetivo es visualizar parte del mundo real a través de un dispositivo con información gráfica añadida por este, por lo cual nuestra más inmediata herramienta para estos efectos es “Cien años de soledad”; como lo rezaba Emily Dickinson: “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.

*Twitter: @PAZappORTE - Instagram: @artesanos.macondo

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