Entrevista con María Claudia Lacouture

‘Una Ley de Turismo pensada en las nuevas generaciones’

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El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo radicó en el Congreso de la República el proyecto de ley que modifica la Ley General de Turismo, y se podría decir que esta llega en un momento crucial, cuando la industria necesita herramientas, estímulos y orientación en medio del panorama actual de la pandemia.

Recientemente, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo radicó en el Congreso de la República el proyecto de ley que modifica la Ley General de Turismo, que de acuerdo con el ministro José Manuel Restrepo, “pretende fomentar la sostenibilidad y la implementación de mecanismos de conservación, protección y aprovechamiento de los atractivos turísticos”.

Hablamos con María Claudia Lacouture, directora de AmCham Colombia y exministra de Comercio, Industria y Turismo, quien analiza esta propuesta en medio del panorama actual que vive el sector en todo el mundo y en Colombia.

¿Por qué pensar en un proyecto de ley para el turismo en medio de la crisis?

Este proyecto era una necesidad desde hace tiempo y será un soporte fundamental para la recuperación del sector después de este confinamiento que paralizó la industria. La actual Ley de Turismo fue expedida hace 24 años, en 1996, y desde entonces ha tenido tantas modificaciones que hoy parece una colcha de retazos. La industria cambió mucho y hay que actualizar la normativa, porque cuando se promulgó la ley anterior la realidad colombiana era bien distinta, en medio de una guerra interna y sin turistas internacionales. Adicionalmente, estábamos en mora de actualizar al país al contexto internacional bajo las normas de sostenibilidad que vienen dadas por el equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental.

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¿Cuáles son las modificaciones que tendrá esta propuesta sobre la actual ley?

La actualización del marco regulatorio refuerza los conceptos de sostenibilidad, calidad y formalidad, con una visión social necesaria, y deja buenas herramientas para desarrollar el sector con facilidades tributarias y mayor severidad en los controles, y abre más las puertas al desarrollo de productos turísticos diferenciados y de alto gasto, como el turismo de naturaleza, el cultural, el de reuniones y el de salud y bienestar.

La parte tributaria propone un balón de oxígeno para que la industria tenga un respiro después de los meses aciagos del confinamiento universal, que tuvo al turismo como su peor víctima.

Entre los principales cambios se destaca la obligatoriedad para que las plataformas digitales de servicios turísticos cuenten con el Registro Nacional de Turismo y que sus proveedores también lo tengan y sea visible para el usuario.

¿Cuál es el impacto que busca generar en el sector?

El sector del turismo necesita todo el apoyo posible en este momento, con propuestas innovadoras que le permitan salir a flote. Hace unos días se reanudó una parte menor de vuelos nacionales y apenas se reactivarán algunos internacionales, ambas buenas noticias, pero insuficientes para una industria y un país altamente dependientes de la conectividad aérea.

Además de esto, es indispensable poner en marcha una fuerte campaña de promoción que permita a los viajeros recuperar la confianza, facilitar que tanto nacionales como extranjeros reanuden sus planes de viaje y sepan que toda la industria ha adoptado las medidas de bioseguridad necesarias para reducir el riesgo de contagio.

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¿De qué manera esta iniciativa ayudará a la reactivación del turismo en Colombia?

En la medida en que los estímulos fiscales permanezcan en el tiempo ayudarán al flujo de caja y la industria podrá ofrecer precios competitivos que ayuden a generar el gasto de los viajeros. Sin embargo, lo que se logra ver a simple vista es que, si bien la nueva normativa actualiza y ordena, le falta algo de ambición con respecto al desarrollo de inversión a gran escala, como proyectos de mayor calado y estímulos a la inversión extranjera directa.

Hay ideas muy novedosas, como el “teletrabajo en el paraíso”, que propone crear centros hoteleros que incentiven los paseos familiares con la posibilidad de que los padres puedan mantenerse activos con su trabajo sin que se sumen a las vacaciones, o como el subsidio para que todas las familias colombianas con rentas inferiores a $2 millones reciban por una vez $500 mil en bonos redimibles en planes o paquetes de turismo doméstico.

Uno de los principales propósitos del proyecto es fomentar la sostenibilidad. ¿Por qué dedicar un capítulo especial a este tema?

La sostenibilidad es sencillamente esencial, es la nueva realidad del turismo, para resguardar los destinos y encaminar el desarrollo a un turismo que no sea depredador y anticiparnos a las dificultades que sufren los grandes destinos, muchos de los cuales comienzan a resistirse a la llegada del turismo. Es una ley para las nuevas generaciones. La pandemia nos enseñó que la sostenibilidad es un imperativo, y así lo señalan la normatividad internacional y las recomendaciones emanadas desde la OMT.

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¿Cuál es la participación y el valor que tendrán las comunidades con las nuevas modificaciones?

El proyecto propone que solo podrán hacerse declaratorias de atractivos turísticos en los territorios de minorías étnicas con su previo consentimiento, ya que se fortalecen el turismo comunitario y la integración de sus poblaciones a la actividad. Eso es clave. Es imposible hablar de turismo sostenible sin participación de la comunidad. En especial en el desarrollo del ecoturismo es esencial, primero para la preservación del entorno natural, conocer la capacidad de carga de su territorio, los atractivos turísticos y ser los principales beneficiados de los recursos que dejan los viajeros. Sin ellos la política no funciona.

¿Qué retos quedan aún pendientes?

El principal pendiente es que haya una reapertura efectiva del turismo. Los vuelos nacionales apenas representan el 10 % de lo que era la operación antes de la pandemia, y de los internacionales apenas comenzará el proceso. Por otro lado, las autoridades locales deben facilitar la operación del sector, que junto con los empresarios y gremios deberán enviar los mensajes de confianza para que los viajeros armen su maleta y salgan a recorrer el país por tierra o por aire.

¿Cuál es el compromiso que deben adquirir los viajeros?

El viajero debe confiar en el compromiso de la industria en la adopción de las medidas de bioseguridad para garantizar que tendrán el mínimo riesgo y, a su vez, ser estrictos en la implementación de las medidas de autocuidado. Esta es una labor conjunta.

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