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Resistencia y reconciliación: destinos que resurgieron como espacios turísticos

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Siete lugares en Colombia que han potencializado sus fortalezas turísticas, dejando a un lado sus historias de olvido o de conflicto.

El turismo ha sido un vehículo de integración, empoderamiento y generación de ingresos para las comunidades rurales. Además de ser un importante generador de oportunidades, contribuye al desarrollo social y económico de las regiones.

Estos son siete destinos que resurgieron como espacios turísticos gracias a la confianza y reconciliación de sus pobladores. Además, por sus características, resultan ser lugares recomendados para la nueva realidad: espacios al aire libre, rodeados de naturaleza y responsables con el medio ambiente y las comunidades.

  • Arauquita, Arauca

Finca Villa Gaby nació en Arauquita, al regreso de Elizabeth y su familia al departamento después de ser desplazados por la violencia. A su llegada, tuvieron la posibilidad de adquirir el predio que fue el cimiento de la finca, la cual produciría no solo trabajo sino también sería un símbolo de empoderamiento femenino, progreso, reconciliación y confianza gracias a su capacidad de liderar desde lo propositivo.

En esta finca se vive una experiencia única a través del cacao como centro de las actividades, como la ruta del cacao, que consta de un recorrido a través de diez estaciones donde se aprende el proceso del cacao hasta llegar a una barra de chocolate; avistamiento de vegetación o cultivos de arazá, uva cimarrona y camu-camu, aves y especies animales propias del territorio.

Finca Gaby hace parte de la Asociación Red de Turismo Comunitario de Arauca (Turedco), que es el resultado del proceso asociativo de ocho iniciativas de ecoturismo encargadas de prestar servicios, operar tures y promover y promocionar el turismo de naturaleza en Arauca. El proceso de fortalecer su capacidad turística ha sido apoyado por el Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA de la mano con la Fundación CRETA.

  • Nuquí, Chocó

En el Pacífico colombiano se puede disfrutar de la selva tropical, los manglares, las playas vírgenes, una biodiversidad sorprendente, el avistamiento de ballenas y la riqueza de la cultura afro. Nuquí está ubicado estratégicamente en el Pacífico norte colombiano.

Un baño en la Cascada del Amor, visitas a manglares con abundante flora y fauna, un paseo por el Sendero Interpretativo Mar y Río, un recorrido en kayak, navegar sobre champas o chingos —embarcaciones de madera elaboradas por los habitantes locales— o practicar deportes náuticos como surf o buceo, son algunas de las recomendaciones.

“Nuquí tiene gran potencial, ya que cuenta con diferentes actividades que permiten al turista vivir experiencias diferentes a la orilla del océano Pacífico y visitar un paraíso para el descanso. Actualmente, por la pandemia, el sostenimiento económico se ha visto afectado, pero no perdemos la esperanza de recibir de nuevo turistas interesados en conocer nuestro municipio”, asegura Yefer Gamboa Palacios, alcalde del municipio chocoano.

Una de las opciones de turismo rural comunitario es la Etnoaldea Kipara Te, en la comunidad indígena de Boca de Jagua, quienes ofrecen, entre otros, hospedaje y la posibilidad de tener una experiencia vivencial responsable con indígenas emberás.

(Lea también: 7 destinos para disfrutar del turismo rural comunitario en Colombia)

  • Ciénaga, Magdalena

La tierra del realismo mágico e inspiración de Macondo ostenta paraísos que se han fortalecido para ser cada día más atractivos ante los visitantes. Allí puede disfrutar de inolvidables atardeceres, recorridos a lugares históricos, una deliciosa gastronomía local y una experiencia de aprendizaje y admiración, con la visita a pueblos palafitos, en la comunidad pesquera de Ciénaga.

Este ha sido un proceso que partió de concientizar a la comunidad sobre la importancia del turismo para generar ingresos y proteger al territorio. Esto ha permitido que los habitantes de esta región encuentren en el turismo la oportunidad de reconciliarse y transferir el conocimiento a los más jóvenes para continúen con el legado.

“Continuamos trabajando con la comunidad, creando espacios donde el turismo sea la ventana a nuevas oportunidades. El objetivo es potencializar a Ciénaga como atractivo natural y que nuestros connacionales vengan a disfrutar de su red turística”, dice Agustín Lara, embajador de la Reconciliación del Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA.

  • Tutunendo, Chocó

Tutunendo, cuyo nombre significa río de rosas o fragancia, es un paraíso de aguas cristalinas y cascadas únicas, por eso es ideal hacer un recorrido dirigido por guías locales, conocedores de los secretos del territorio.

Palo Quema’o, Sal de Frutas, Playa de Pepa y San Nicolás son algunos de los lugares ideales para quienes buscan sumergirse en las aguas cristalinas de este territorio.

Andrés Mosquera, más conocido como Wao Solo, creador de Enamórate del Chocó, asegura que “el turismo aporta en gran manera, pero es inestable, porque se ha ido construyendo empíricamente y está sujeto a que se cuiden sus fuentes hídricas sin minería, pero es a paso lento. Aun así, ver que los visitantes aumentan fomenta las pequeñas iniciativas locales, para tener al menos un sustento diario a partir de esta actividad”.

  • Vista Hermosa, Meta

Es conocido gracias a sus riquezas hídricas y naturales, ideales para la práctica de actividades ecoturísticas como senderismo, avistamiento de aves y pesca deportiva.

En honor al amor por la cultura llanera, este centro poblado caracterizado en el pasado por ser epicentro del conflicto, hoy es un referente de oportunidades sociales y económicas, pues el valor y la capacidad de resiliencia de sus pobladores han logrado configurar un gran tejido social en el cual los jóvenes, las mujeres y todos sus habitantes rescatan lo mejor de su cultura.

Selvas, bosques inundables, matorrales y vegetación herbácea de la sabana amazónica son algunos de los ecosistemas que podrá descubrir, cuyas condiciones particulares garantizan la presencia de especies únicas.

Aurora Martínez, embajadora del Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA dice que ''Para Vista Hermosa, en esta transición de ser un municipio golpeado por el conflicto y los cultivos ilícitos a ser uno que le apuesta al agroturismo, aventurismo y cultivos de cacao con valor agregado, es muy importante que los turistas nos vean como un territorio lleno de personas emprendedoras que confían y le apuestan a la reconciliación''.

Y añade: “Si nos vienen a conocer, podrán disfrutar de diferentes atractivos como: fincas agroturísticas, ganaderas, paisajes, lagunas y termales que los enamorarán de nuestro territorio”.

(Lea también: Turismo, proveedor de oportunidades: su importancia más allá del placer inmediato)

  • Cachipay, Cundinamarca

Este municipio de Cundinamarca tiene el primer observatorio de estrellas en el país ubicado en una montaña. Aquí se abre una nueva posibilidad para Colombia con el turismo científico.

Su creador, Maximiliano Alzate Beltrán, además, ha implementado caminatas ecológicas acompañadas de astronomía, que invitan a sus visitantes a vivir una experiencia de desconexión y aprendizaje.

“Esto nació con el fin de darle a niñas, niños y jóvenes de escuelas rurales un espacio de aprendizaje que les presentará este gran cosmos, con el fin de ampliar sus expectativas a grandes aprendizajes de la ciencia y con el tiempo se convirtió en un espacio que invitaba a los visitantes a experimentar el turismo educativo”, aseguró Alzate Beltrán.

  • Florencia, Caquetá

A pesar de su historia de conflicto, Caquetá trabaja con el objetivo de potenciar el territorio a través del turismo.

Si busca gastronomía, hay espacios donde comprar productos naturales a base de sacha inchi, piña india o ají chirapita, hasta comer las conocidas hamburguesas de patacón. Por otro lado, en cuanto al ecoturismo, los visitantes podrán encontrar desde senderos naturales hasta quebradas y ríos, espacios ideales para conocer el territorio.

Hablando de turismo ancestral, en el lugar se encuentran dos comunidades indígenas que tenían problemas entre sí y ahora convergen con el fin de llevar a cabo recorridos guiados por el territorio.

Este proceso también es apoyado por el Programa de Alianzas por la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA.

Conocer la historia de las regiones es clave para generar unión, fortalecer y empoderar a las comunidades que trabajan con el fin de reconciliarse entre sí y con su pasado.

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