10 asuntos que desafían la paz en Colombia

El 2018 es un año transcendental para el país. Las elecciones de Congreso, llevadas a cabo en marzo; y las presidenciales, que se acercan, han trasladado la atención hacia los asuntos relacionados con la continuidad del acuerdo de paz. Por lo anterior, el Consejo Noruego para Refugiados revela estos diez aspectos que ponen en vilo la paz en Colombia.

AFP.

Ha pasado más de un año desde que el gobierno colombiano y las FARC-EP firmaron un acuerdo de paz, sin embargo, el proceso sigue siendo frágil. Asegurar el acuerdo fue una tarea vital para el futuro de las nuevas generaciones en Colombia, pero la anhelada paz sigue estando acompañada de incertidumbres.

El 2018 es un año transcendental para el país. Las elecciones de Congreso, llevadas a cabo en marzo; y las presidenciales, que se acercan, han trasladado la atención hacia temas de interés nacional, incluyendo asuntos relacionados con la continuidad del acuerdo de paz. Por lo anterior, es importante conocer los diez aspectos que, según el Consejo Noruego para Refugiados, desafían la paz en Colombia.

 1. El conflicto continúa

La implementación del acuerdo no ha generado cambios positivos en algunos territorios. Un nuevo escenario de violencia se ha desencadenado en el país, representando riesgos para la población civil, líderes sociales y defensores de derechos humanos. En muchas zonas que eran controladas por las FARC-EP, el conflicto armado no ha cesado. La reconfiguración de las fuerzas por el control de los recursos naturales y los negocios ilícitos amenazan a los territorios y a la paz, especialmente en el área rural. Hoy, en al menos un tercio de la geografía nacional, hay personas que siguen teniendo grandes necesidades humanitarias. (Lea también: El futuro de los acuerdos de paz según los candidatos presidenciales)

2. Las instituciones del Gobierno deben comprometerse más

En Colombia aún existen áreas remotas, afectadas por el conflicto, que no han sido atendidas por el Gobierno Nacional y donde la presencia institucional es casi nula. Hay gobernaciones, alcaldías y las entidades descentralizadas que carecen de los recursos y la capacidad suficiente para asegurar la paz territorial. En particular, se deben fortalecer las medidas de protección para las comunidades rurales, con especial atención a las poblaciones indígenas y afrocolombianas, que se encuentran entre las más vulnerables.

3. Más de siete millones de personas son desplazados internos

En el 2017, la violencia y la falta de medidas de protección condujeron a un aumento del 53% en los datos asociados con el desplazamiento masivo, en comparación con el año anterior. En el primer trimestre de 2018 hubo incremento del 50% en el número de personas que fueron desplazadas masivamente en comparación con el año 2017. Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), cerca de 139.000 personas fueron desplazadas en 2017 y el 79% de estos afectados pertenecen a comunidades afrocolombianas e indígenas, que se vieron obligadas a huir a causa de los combates.

4. Los líderes locales están siendo asesinados

Un muy preocupante número de líderes locales y activistas de derechos humanos han sido asesinados. Desde el 2016 se han presentado casi 300 homicidios a líderes, según el Defensor del Pueblo. Otros temen que el número sea aún mayor. Los departamentos más afectados por estos hechos son Cauca, Valle del Cauca, Norte de Santander y Tolima. (Le puede interesar: Duro choque entre candidatos presidenciales por el Acuerdo de Paz)

5. Las FARC-EP dejaron sus armas, pero la incertidumbre continúa

Excombatientes de las FARC-EP han cumplido con las obligaciones estipuladas en el acuerdo de paz: han abandonado sus armas, han dejado de ser un grupo guerrillero y se ha conformado un partido político. Sin embargo, los retrasos en la aplicación de la reincorporación política, social y económica, son evidentes. Hay comunidades que se sienten frustradas por la falta de garantía para que sus derechos sean respetados y es urgente que los complejos mecanismos de justicia transicional funcionen a plenitud y no dejen lugar a dudas en su implementación.

6. Las negociaciones con el ELN requieren que se supere la etapa de fragilidad

El gobierno y el grupo armado ELN (Ejército de Liberación Nacional) han estado en conversaciones formales de paz desde febrero de 2017 y hasta el momento, a parte del cese de fuego bilateral, las partes no han logrado avances significativos en la negociación. De hecho, esta guerrilla ha ejecutado varios atentados desde que terminó el cese al fuego. El des-escalamiento del conflicto es urgente.

7. Las víctimas deben sentir el impacto positivo inmediato de la paz

Nueve de cada 10 personas desplazadas por la guerra interna colombiana no han recibido la compensación prometida por los crímenes cometidos contra ellos. Los derechos de las víctimas a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición siguen sin ser la prioridad de la nación. Además, la implementación de la restitución de tierras en virtud de la Ley de Víctimas avanza de manera lenta, debido a la falta de recursos económicos y de seguridad. (Noticia relacionada: Acuerdo de Paz en Colombia es irreversible, según director del DNP)

8. Colombia tiene una economía estable, pero la desigualdad sigue siendo alta

De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, Colombia ocupa el puesto 95 entre los países más desiguales del mundo y, según el Banco Mundial, es el 3er país América Latina con mayor desigualdad, después de Honduras y Haití. El 80% de los desplazados viven por debajo del umbral de la pobreza. De este grupo, el 30% vive en la pobreza extrema. Las personas desplazadas se enfrentan a dificultades particulares, como bajo acceso a vivienda y pocas oportunidades de generar ingresos.

9. La educación segura en las áreas rurales no puede esperar más

Las escuelas han estado y siguen estando sujetas a ataques y a diversas manifestaciones del conflicto. Este año, más de 10.000 niños y niñas han tenido que suspender temporalmente su educación como consecuencia del conflicto armado. Colombia debe fortalecer su compromiso para hacer de los espacios educativos entornos protectores y seguros, sobre todo en las zonas rurales. Firmar la declaración de escuelas seguras es un paso importante para promover acciones que se transformen en rápidos dividendos de paz.

Hoy hay una diferencia de tres años en los niveles de aprendizaje entre niños y niñas del mismo grado en áreas urbanas y rurales. Romper el ciclo de la violencia requerirá oportunidades educativas para los niños y los jóvenes, que aún son especialmente susceptibles de ser reclutados por grupos armados.

10. El nuevo mandato presidencial deberá acoger la implementación de los acuerdos de paz

La situación económica general, la corrupción y la seguridad ciudadana han demostrado estar siempre presentes en el debate electoral. La implementación del acuerdo de paz y su continuidad deben seguir siendo la prioridad del debate nacional. Colombia y los colombianos deben asegurar que se extinga el conflicto armado y que los dividendos de paz lleguen a todos los sectores y territorios en el país.

En este contexto y, teniendo en cuenta la situación actual de Colombia, es necesario que el país continúe con su compromiso de construcción de una paz estable y duradera, fruto de la negociación y la concertación. El apoyo de la comunidad internacional es fundamental para que la paz se consolide y no se vea comprometida.