La amenaza latente del piedemonte llanero

En junio de 1974 el derrumbe de cientos de toneladas de tierra y lodo sepultó a más de 400 personas en el sector de Quebradablanca, en la vía al Llano.

Una de las niñas rescatadas, tras las el desbordamiento del río Ariari (Meta), en noviembre de 2014. / Cortesía
Los asentamientos humanos cerca de las riberas han aumentado las posibilidades de avalanchas.
 
Jorge Cifuentes, coordinador de la Unidad de Gestión del Riesgo del Meta, asegura que la vía al Llano es un eje de riesgo de deslizamiento, así como 10 municipios de este departamento, situados en el flanco oriental de la cordillera Oriental. Cumaral, Restrepo, Villavicencio, Acacías, Guamal, Cubarral, El Castillo, El Dorado, Lejanías y Mesetas son las poblaciones con posibilidades de afrontar tragedias como las de Salgar (Antioquia).
 
“Precisamente con el banco de maquinaria de la Gobernación del Meta aún estamos atendiendo la calamidad pública declarada el 21 de noviembre del año pasado por los deslizamientos en El Castillo, El Dorado y Granada. A través de la Empresa Departamental de Servicios Públicos, se han recuperado los acueductos de algunas de esas poblaciones que han quedado inhabilitados por dichos deslizamientos”, explicó el funcionario. En las obras de rehabilitación y reconstrucción de esa zona del Ariari, la Gobernación del Meta ha invertido casi $16 mil millones.
Sin embargo, Cifuentes advierte que en  Villavicencio el “estrangulamiento” de las zonas de protección de cauce de los más de  20 caños que recorren la ciudad, se ha convertido en una de las amenazas más urgentes y no descartó que en cualquiera  de esas corrientes podría pasar algo similar a lo de Salgar.
 
Al igual que pasó con el  municipio del suroeste antioqueño, poblaciones del Meta han advertido en sus Planes de Desarrollo los riesgos por deslizamientos e inundaciones. Uno de ellos es Lejanías, en donde en uno de sus apartes del diagnóstico dice que “el municipio cuenta con una gran riqueza en recursos naturales, pero la contaminación de las fuentes hídricas, la tala indiscriminada de árboles, la explotación de algunas minas como la de cal y la explotación ilegal de oro y material de arrastre están ocasionando graves problemas a la comunidad, generando deslizamientos e inundaciones”. 
 
Villavicencio, barrios de invasión
 
En uno de los símbolos de la capital del Meta, el Cerro de Cristo Rey, también podrían darse derrumbes. Pero las invasiones de La Nohora, Villa Lorena y Playa Rica, donde habitan 15 mil personas, son parte de los mayores riesgos de deslizamientos que hay en la capital del Meta. “En materia de mitigación se han intervenido varios sectores con bioingeniería, eso es la siembra de pastos y árboles que ayuden a evitar el deslizamiento. Esta semana se ejecutan trabajos de mitigación en El Triángulo, una inversión de $140 millones”, dijo Patricia Baquero, jefe de la Oficina de Control del Riesgo en Villavicencio. 
 
Después de más de una semana de lo ocurrido en Salgar, y con tanta amenaza de deslizamientos e inundaciones que hay en el Meta, hasta ahora no se ha pronunciado ni se ha convocado a discusiones o reuniones extraordinarias que permitan medir el tiempo de evacuación.
Por su parte, el Consejo de Gestión del Riesgo del Meta avaló la reubicación de 669 familias también en Villavicencio, que se encuentran en zonas de alto riesgo por deslizamiento o inundación.
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