La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 3 horas

"Andrés, mi cuerpo no es de res"

Grupos feministas invitaron al propietario de Andrés Carne de Res a prestar su restaurante para una charla sobre derechos de la mujer en la que participe él, “si está arrepentido”.

Decenas de personas, sobre todo mujeres en minifalda, se dieron cita frente a Andrés D.C. del sector de Chapinero, en Bogotá./ Gustavo Torrijos

Cuando el reconocido empresario gastronómico Andrés Jaramillo dijo el pasado martes, refiriéndose a un presunto abuso sexual que habría ocurrido en su restaurante el pasado 2 de noviembre, “qué pasa con una niña de 20 años que llega con sus amigas, que es dejada por su padre a la buena de Dios. Llega vestida con un sobretodo y debajo tiene una minifalda, pues a qué está jugando, para que ella después de excomulgar pecados con el padre diga que la violaron”, no imaginaba la indignación que generarían sus palabras. Ayer, esa indignación se expresó en un plantón de minifaldas que, si bien tuvo una acogida multitudinaria en las redes sociales, no fue tan masivo como sus organizadores esperaban.

Frente al restaurante Andrés Carne de Res de Chapinero, a ritmo de batucada, organizaciones defensoras de los derechos de la mujer y ciudadanos indignados ante las palabras de Jaramillo gritaron consignas como “con minifalda o empelota, no es no”, “puta o monja, no es no”, “borracha o sobria, no es no”, “sobre mi vagina yo decido” o “este cuerpo es mío, no se viola, no se mata”. Lo hicieron porque, para ellas, las palabras del dueño del restaurante representan una concepción de la mujer que atenta contra sus derechos y que es indulgente con los que delinquen contra ellos.

“Esta manifestación no es contra Jaramillo, es contra una forma de pensar que tienen muchas personas de todos los estratos en Colombia. Piensan como en los casos de los falsos positivos: “No estaban recogiendo café, por algo los mataron”. En esta ocasión es “por algo la violaron”. Ojalá sirva para romper esa forma de pensar y que, a partir de ahora, tengamos más en cuenta los relatos de las víctimas de este y todos los crímenes”, dijo la concejal de Bogotá Angélica Lozano, quien participó en el plantón.

Las organizaciones que convocaron el plantón se declararon preocupadas, pues, de acuerdo con los resultados de campaña en las redes sociales, esperaban la presencia de cerca de 5.000 manifestantes. “Como organizaciones y sociedad civil estamos haciendo algo mal. La indignación a través de Twitter es muy cómoda. Pero acá, en la calle, esa rabia no se ve”, dijo Eliana Riaño, de la organización Católicas por el derecho a decidir, una de las cerca de cien personas que estuvieron frente al restaurante.

“Así como nos entusiasmamos con la rebelión de las ruanas en el paro agrario, este debe ser el comienzo de una revolución de las minifaldas. El país debe entender que en la última década más de 500.000 mujeres han sido víctimas de este y otros delitos. No podemos seguir viviendo en una cultura machista que invisibilice los delitos contra la mujer y pretenda justificarlos”, dijo la congresista Ángela Robledo.

“Nada ni nadie puede justificar la violencia sexual por una prenda de vestir. Exigimos calles, oficinas y rumbas seguras para las mujeres”, dijo Mar Candela, directora de Feminismo Artesanal. Ella, con un vestido que en otros contextos se consideraría erótico, fue hasta la puerta del restaurante. Allí, luego de que le fuera negada la entrada, pues su atuendo no resultaba compatible con la estética del lugar, fue atendida por el jefe de relaciones públicas de Andrés Carne de Res, a quien le pidió que el mismo restaurante en el que ocurrió la presunta violación fuera escenario de una charla sobre derechos de la mujer. Al cierre de esta edición, Candela no había recibido una respuesta ni una llamada.