ANI cobra por ventanilla

Constructores consideran que el programa 4G está fracasando. Sin embargo, el Gobierno señala que el mercado le está dando la razón de que hizo bien las tareas. Por ahora vendrá un fin de semana de reflexión para las partes.

El Gobierno hizo millonarias inversiones en estudios para entregar información a los proponentes. / Archivo

El presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, se salió con las suyas al recibir dos propuestas para el proyecto Medellín-Bolombolo, considerado el más costoso de la primera ola del programa de Cuarta Generación de Concesiones (4G), cuando algunos constructores señalaban que no se presentaría ninguna.

Por ahora, la ANI cobra por ventanilla, sin embargo, este es sólo el comienzo de un proceso al que le quedan siete proyectos por ofertar en los que no habría interés, según las apreciaciones de empresarios del sector.

Lo cierto es que al programa 4G se le han tenido que hacer ajustes, atendiendo las recomendaciones y criticas de la Cámara Colombiana de Infraestructura, pero también las de expertos internacionales que lo califican como un gran logro.

Andrade sólo esperaba que llegara un proponente para el proyecto Medellín-Bolombolo, corredor de tan sólo 33 kilómetros que permitirá reducir el tiempo de comunicación entre Medellín y el puerto de Buenaventura, por lo que recibió con optimismo las candidaturas de dos empresas de gran músculo financiero, lideradas por Corficolombiana y Carlos Alberto Solarte Solarte, con socios extranjeros de igual o mayor nivel.

A pesar de que este primer tiempo es positivo para la ANI, las críticas al proceso arrecian por considerar que está mal estructurado y que eso obligará a reformularlo, lo cual, si bien no afectará a los siete proyectos de esta primera ola, que tienen un valor de $11 billones, sí lo hará con los diez que se ofertarán en el segundo semestre, valorados en $18 billones.

 Arrecian las críticas

 Los constructores que no están interesados en participar en el programa más ambicioso de infraestructura del país sostienen que el 4G arrancó con un retraso de 14 meses respecto al cronograma original presentado por la ANI. Además creen que, aun si la financiación fuera costeable, hay otros tres problemas. Uno tiene que ver con el cierre de los números, es decir, las firmas constructoras creen que la tasa de retorno no es atractiva.

El otro aspecto, indican los constructores, es relativo a la inseguridad jurídica causada por la ANI, ya que el embargo a la fiducia en el corredor Bogotá-Girardot y la modificación unilateral del contrato de Yuma (tramo 3 de la Ruta del Sol) asusta y ahuyenta, especialmente a los extranjeros.

Asimismo aseguran que la culpa no es de la banca nacional, como han querido hacerlo ver, o de la extranjera, que tampoco puede prestar a tasas cómodas por el problema de riesgos implícitos de tipo ambiental y de comunidades, entre otros incluidos en los contratos. Las altas tasas de los bancos son consecuencia de que en la estructuración de los contratos por parte de la ANI quedaron incluidos unos riesgos muy complicados, señalan los constructores.

 La ANI se defiende

 El presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura considera que como el proceso se está desenvolviendo en época electoral vendrán ataques y críticas, pero que por ahora el mercado está dándole la razón al Gobierno con la presentación de dos ofertas por proyecto.

Andrade considera que se podrían haber puesto peajes más altos o que el Gobierno podría haber hecho mayores aportes para hacer más atractivos los proyectos.

“Mientras tengamos ofertas de grupos grandes, con la experiencia que están viviendo aquí, nosotros estamos tranquilos. Estos proyectos y los siguientes que vienen fueron diseñados por la mayor firma de ingeniería colombiana, que se llama Ingetec, y los complementó la mayor firma de ingeniería de España, Tipsa. Eso es lo que nos da la tranquilidad de que hemos hecho bien la tarea”, manifestó.

Andrade, quien es el artífice del 4G, señala que nunca se había hecho algo así en Colombia, en ninguna de las 25 concesiones existentes se había invertido tal cantidad de dinero en estudios como en este proceso. Sólo el proyecto Medellín-Bolombolo costó $1,79 billones.

“El mercado nos está confirmando que estos proyectos les interesan a firmas grandes y serias, y si en alguno de ellos no hay oferentes, algo que puede ocurrir, pues haremos los cambios pertinentes y los sacamos de nuevo”, dijo.

Advirtió además que “no estamos en feria de ganancias de dinero, ya que estas obras las pagamos todos los colombianos y mi responsabilidad es garantizar que esto no se desborde”.

El presidente de la ANI señaló que hay recursos suficientes para la financiación de este primer paquete de proyectos, pero recalcó que para los próximos será fundamental contar con los recursos de la venta de Isagén. Indicó que la Financiera de Desarrollo Nacional y el Banco Agrario, al igual que la banca multilateral, apalancarían los proyectos.

El exministro de Minas y Energía, Luis Carlos Valenzuela, señaló que si bien el país pidió que se cambiara la forma de entregar carreteras a quienes no tenían recursos para su construcción, hoy se está atacando el proceso que eliminó los anticipos.

“La gente piensa que sería más exitoso ver a diez proponentes sin recursos haciendo su oferta por un proyecto que a sólo dos con un músculo financiero fuerte”, concluyó Valenzuela.

 

 

[email protected]

@jairochacong

Temas relacionados