Funcionario de Medellín quisiera “pistola desintegradora” para acabar con vendedores ambulantes

Francisco Henao Duque, subsecretario de Espacio Público, sorprendió en el Concejo de Medellín por su controvertida forma para liberar espacio público en el centro de la ciudad: un "arma desintegradora" que destruya a los comerciantes.

Secretaría de Seguridad de Medellín - Alcaldía de Medellín.

Desde antes de que Federico Gutiérrez asumiera como alcalde de Medellín, los pleitos por el espacio público de la ciudad eran pan de cada día. Los continuos enfrentamientos, en ocasiones con mucho uso de la fuerza, entre autoridades y Policía, eran uno de los retos más grandes de la nueva administración. Por eso, Santiago Gómez, secretario de Gobierno de Medellín, tenía la misión de designar en Francisco Henao Duque, subsecretario de Espacio Público, que el tema fuera tratado con menos represión y más diálogo con los comerciantes. Algo que Henao olvidó por completo este viernes, mientras intervino en el Concejo de la ciudad en un debate sobre el tema.

Entre 8:00 a.m. y 1:00 p.m., en en el Museo de Antioquia se debatía sobre la recuperación del centro de Medellín. El turno de intervenir fue para el subsecretario de Espacio Público, y no alcanzó a finalizar sus, aproximadamente, 20 minutos de palabras cuando más de un asistente al recinto empezó a desaprobar con sus gestos las palabras de Henao Duque.

Henao empezó hablando del meollo de la problemática en la zona céntrica de la capital antioqueña, pero muy pronto se desvió del tema. Recordó una serie de su infancia, que no nombró, pues lo importante era el arma que usaba el protagonista: una pistola para desintegrar. “Si yo tuviera la pistola desintegradora, simplemente yo la ponía frente a todos los comerciantes informales que estorban en el espacio público y los destruiría”, dijo el funcionario, con la posterior cara de estupefacción del auditorio.

No fue lo único. Henao, además de su agresiva idea para dejar el espacio público sin un solo vendedor ambulante, también los tachó de delincuentes, al afirmar que quienes ocupaban las aceras del centro, pertenecían a bandas ilegales y estructuras organizadas dedicadas al crimen. Según el funcionario, muchos de ellos, además de vender sus artículos, también participaban en la venta de estupefacientes y armas.

Henao notó en las caras de sus interlocutores cierta molestia y entendió que quizá se había sobrepasado. Por eso, bajó el tono de sus declaraciones a medida que continuaba su intervención, y quiso reivindicarse hablando, como al inicio de su intervención, de encuentros que había sostenido con varios líderes de las ventas informales, con el fin de llegar a un acuerdo sobre cómo llevar a cabo la actividad que ejercen a falta de otras oportunidades.

Y pese a sus grandes esfuerzos por escucharse políticamente correcto, el subsecretario de Espacio Público finalizó su intervención con otra salida en falso, al dar su visión de la Medellín ideal. Para Henao, la ciudad sería perfecta sin un solo vendedor en las calles. Ni de frutas, ni de ropa, ni de cachivaches, ni de dulces. Cuando esto ocurra, según Henao, la ciudad será como un villorrio mitológico.

A las desafortunadas declaraciones de Henao reaccionó rápidamente la Alcaldía de Medellín, manifestando su desacuerdo con el pensamiento del funcionario. A través de su cuenta de Twitter, el alcalde Federico Gutiérrez rechazó lo que afirmó el subsecretario de Espacio Público y le pidió que se pronuncie sobre lo que dijo. “Lamentable”, concluyó Gutiérrez sobre el hecho.