En Medellín la mitad de los jóvenes acceden a educación superior

Se estima que solo un 45% de los estudiantes que se graduaron de bachilleres en 2017 comenzaron estudios superiores.

Archivo

El principal problema por el que los jóvenes de Medellín no acceden a la educación es el tema económico. Esto se ve reflejado en el mapa comunal de la ciudad en el que se ve que las zonas con más índices de pobreza o violencia, aquellas que se encuentran en las periferias y alejadadas de los centros administrativos, son las que menos recién graduados de bachilleres les suman a la cifra de estudiantes de formación superior.

Le puede interesar: Una educación cada vez menos física.

En 2017 se graduaron 211.796 jóvenes, entre los 16 y 28, de educación bachiller. Solo 95.330 entraron a un programa de aprendizaje superior, o sea, el 45%.

Las comunas 1, 2, 3 y 13 son las que tienen menor índice de escolaridad superior; mientras que la 11 y 14 cuentan con los niveles más altos de estudiantes que logran continuar su educación.

En el caso de la comuna 1, también conocida como Popular, se contabilizaron, en 2017, 13.334 estudiantes bachilleres, de los cuales solo 2.826 continuaron su proceso de formación. Mientras que en el caso de la comuna 14, o El Poblado, que cuenta con los estratos socioeconómicos más altos, fueron 9.167 graduados, de los cuales, 7.442 entraron a instituciones de educación superior.

Además del tema económico, hay otros factores que impulsan la deserción escolar como los embarazos adolescentes o la incursión laboral a temprana edad.

Es en la educación media y secundaria donde más hay deserción escolar, repitencia y extraedad. Un estudiante que no culmine su bachillerato, no podrá continuar con otros procesos educativos”, dijo al diario regional El Colombiano Piedad Restrepo, directora de Medellín Cómo Vamos.

Una de las recomendaciones de la organización que hace mediciones de la ciudad es un sistema educativo que propicie políticas de permanencia y bienestar para los estudiantes, para así garantizar un enganche que los lleve a optar por continuar sus estudios tras culminar el colegio.

Lea más: Instituciones de educación superior gastaron más en personal que en bienes y servicios.

Y el trabajo que se haga para retener a los estudiantes, no solo se debe aplicar en las aulas, sino que las familias deben de estar comprometidas con el proceso que, además de brindarle herramientas y capacidades al joven para desenvolverse en diferentes áreas del conocimiento, le brinda competitividad a la ciudad.

Para impulsar esto, Sapiencia Medellín, agencia de educación superior de la ciudad, trabaja con los jóvenes más vulnerables que son propensos a desertar en el proceso de educación. “La meta es que estas lleguen a un nivel intermedio y superen el promedio de la ciudad”, comentó a El Colombiano Nalliby Giraldo, directora del Observatorio de Educación Superior de Sapiencia.

Entre las ayudas que generan, Sapiencia tiene presupuestado entregar, antes de 2019, 16.000 becas y créditos condonables para los estudiantes.

Medellín cuenta con nueves instituciones de educación superior públicas, 25 privadas, una técnica profesional, 22 escuelas tecnológicas y 11 universidades. Desde el 2000, el acceso a la educación superior ha aumentado. En el período 2000-2015 se estimó que el crecimiento fue de un 94% en toda el área metropolitana. 

últimas noticias

Aparecen banderas del Eln en Bello, Antioquia