En la octava edición participan 75 restaurantes

Medellín Gourmet: más ventas, menos precios

Aumentar las ventas de los restaurantes en épocas en las que éstas son bajas es el objetivo de Medellín Gourmet, un evento gastronómico que desde 2013 se realiza semestralmente en la ciudad de la Eterna Primavera. Consiste en convocar restaurantes y al aceptar uno de los planes, éstos ofrecen descuentos del 20 o 30 % en sus cartas.

Jorge Gómez, gerente de Medellín Gourmet. / Cortesía

Para esta edición, en más de 70 sitios, comensales podrán disfrutar de esta oferta durante el mes de octubre.

Según los restaurantes, varían los precios y las opciones para los comensales, los cuales van entre los $45.000 y $65.000 por un plato exquisito, copa de vino y café Premium.

Un evento que cada vez se posiciona más en la ciudad, ya que es la excusa para disfrutar de la buena mesa a bajos costos.

Jorge Gómez Chavarriaga, gerente de Medellín Gourmet, en entrevista con El Espectador, cuenta de qué se trata esta iniciativa, su impacto, sus posibilidades y sus beneficios de los restaurantes y clientes.

¿Qué es Medellín Gourmet?

Es un evento gastronómico y cultural que se realiza desde hace cinco años, semestralmente. Los meses de picos bajos o pocas ventas en los restaurantes son aquellos en los que se lanza esta oferta, que es, a su vez, una estrategia, esta vez es en octubre, que la denominamos como “el mes más delicioso”. En esta octava edición participan 75 restaurantes y los comensales pueden encontrar en ellos cuatro rangos de precios: $45.000 y $65.000 por persona, $55.000 y $65.000 por parejas, que es un plan que se llama Compartir, este último lo tienen cinco establecimientos en Mercado del Río. Cada restaurante tiene solo un precio de venta durante todo el mes en el menú.

¿Por qué nació?

Porque identificamos una necesidad de los restaurantes. Tienen dificultades en la forma de promocionarse y de llamarles la atención a los clientes para que conozcan sus sitios y establecimientos. Medellín Gourmet también puede ser vista como una estrategia de mercadeo, en la que se ofertan descuentos entre un 20 y 30 %, que le da ahorro al comensal, aumenta las ventas y permite que los empleados amplíen su ingreso gracias a las propinas.

¿Cualquier restaurante puede estar?

Deben ser los restaurantes que cumplan con unas normas básicas. Primeramente, que cuenten con una carta de menú definida, una especialidad, una carta de vinos de buena calidad y café Premium de su casa. Además, la atención al cliente debe ser idónea, la infraestructura del lugar ser buena y, sobre todo, que sea una empresa legalmente constituida.

¿Cómo se escogen los restaurantes que van a participar?

Asesores gastronómicos, periodistas y empresarios seleccionan restaurantes de la base de datos que tenemos con 250 que son del área metropolitana. A éstos se les hace una propuesta de inversión económica y ellos deciden cuál desean. Es como un convenio en el que se incluye el manejo en cuanto a marketing, publicidad y promociones. Para lo anterior usamos nuestra página web y las redes sociales, que son muy fuertes.

¿Cómo ha sido el crecimiento de este evento?

Inicialmente, en 2013, participaron 25 restaurantes y se vendieron entre 4.000 y 5.000 menús. Actualmente, por el desarrollo de Medellín Gourmet, esperamos vender 25.000 menús en el interior de estos restaurantes.

Otro aspecto que representa nuestro crecimiento es qué zonas de la ciudad también se van fortaleciendo, a las que llamamos “fogones gastronómicos”. De estos hay en El Poblado, Milla de Oro, Manila, Astorga, Provenza y Palmas, en Envigado, Laureles y en el centro de la ciudad.

¿Cómo acceden los clientes a Medellín Gourmet?

En tres simples pasos: primero deben mirar nuestro sitio web, donde está la lista de restaurantes participantes, también pueden revisar la revista física que se entrega en algunas puntos de la ciudad. En estos medios pueden encontrar dirección, teléfono, formas de reservas, el horario de atención, entre otras cosas. Segundo, elegir un restaurante al que se quiera ir, y tercero, visitarlo y consumir un menú. No hay tiquetes, compras anticipadas, domicilios o pago electrónico. Los comensales deben ir al sitio y, en su interior, disfrutar de los platos.

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