Metro de Medellín: 20 años del 'coloso' que le cambió la cara a la ciudad

En la inauguración del metro de Medellín hace 20 años, un 30 de noviembre como hoy, el entonces presidente Samper prometía que Bogotá tendría metro a finales de siglo.

Gustavo Torrijos

Tanto en la plazoleta de la Alpujarra como en los hogares donde se seguía la transmisión de la inauguración por radio, el silenció reinó cuando el entonces presidente Ernesto Samper –después de finalizar su discurso– dio la siguiente orden.

-Samper: “Puesto Central de Control (PCC), este es el Móvil uno”.

-PCC: “Adelante señor presidente”.

-Samper: “En nombre de todos los antioqueños y en mi calidad de primer mandatario de los colombianos, autorizo la puesta en marcha de nuestro metro”.

-PCC: “Recibido señor presidente”.

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Ese 30 de noviembre de 1995 las autoridades departamentales decidieron decretar día cívico en toda Antioquia. La razón no podía ser otra. Entraba en funcionamiento uno de los mayores iconos sociales, culturales y económicos de los paisas: el metro de Medellín.

El hecho, sin precedentes en la capital antioqueña, fue presidido por Samper –quien fue el encargado de oprimir el botón de arranque en la primera trayectoria oficial del metro– y contó con la presencia de 5.000 invitados nacionales e internacionales.

Un saludo de bienvenida, la bendición de la Iglesia y el canto de Acción de Gracias interpretado por la soprano María Adelaida Mejía, antecedieron el festín.

En una ceremonia muy emotiva, en la cual los invitados sacaron sus pañuelos y ondearon banderas verdes y blancas cantando el himno antioqueño, se dio la bienvenida al metro. Todos querían ser los primeros, y era obvio, porque después de esperar bajo un sol ardiente, inaugurar el metro era un privilegio.

Junto al Aleluya de Handel, interpretado por la soprano María Adelaida Mejía, los invitados a la inauguración del metro sintieron que de verdad “el corazón se les salía del pecho”, pues la organización de la ceremonia y la significación del acto lograron “encharcar los ojos” de muchos.

En la mañana de ese 30 de noviembre, sobre las 10:30 a.m., los asistentes recibieron flores distribuidas por niños de los barrios populares y antes de abordar los vagones, se soltaron palomas y globos a los acordes del himno al metro. Ya en la tarde, libre para los empleados oficiales, se realizaron jornadas culturales y solo hasta las 5:57 p.m., la comunidad tiquete en mano, pudo estrenar el metro.

La inauguración de la línea A, que recorre el Valle de Aburrá de norte a sur, se postergó en un comienzo hasta el 7 de diciembre de 1995, pero por lo avanzado de la obra se decidió ponerlo al servicio de la comunidad a partir de ese jueves, en el tramo comprendido entre Niquía y El Poblado.

A partir de ese día, el metro se convirtió en un sistema que integraría dos ciudades: la Medellín progresista, pujante y moderna, y la marginal, olvidada en las montañas del Valle de Aburrá.

Su conservación, una de sus características más notorias, ha sido posible gracias a la cultura metro, un fenómeno sociológico que llama la atención, pues la gente cambia radicalmente su comportamiento cuando ingresa a las estaciones.

“El éxito de la cultura metro radica en que hubo pedagogía con mucha anticipación. Esto no es otra cosa que civismo. Además, la gente entendió que se iba a beneficiar y cuando uno toca materialmente el beneficio de una obra, se dedica a cuidarla”, le aseguró en noviembre de 2010 a la periodista Maryluz Avendaño –corresponsal de El Espectador en Medellín– Ramiro Márquez, quien estuvo al frente de la gerencia del metro por 14 años.

Tanto propios como extraños coindicen en que desplazarse en este medio de transporte es agradable, no sólo por lo rápido, sino porque se encuentra bien conservado gracias al civismo de sus pasajeros, quienes comprendieron la importancia de preservar este lugar para su propio beneficio. La cultura metro ha hecho posible que en ninguna de las estaciones se vean papeles tirados en el piso.

Con la puesta en marcha del metro, Medellín entró a la lista de ciudades innovadoras, sostenibles y amigables con el medio ambiente, y de paso, se convirtió en un referente para el país en materia de desarrollo y expansión. No es gratuito que el sistema ahora sea multimodal, cuente con dos líneas de metro y metrocable, sin dejar de lado que hace poco más de un mes puso en funcionamiento el tranvía de Ayacucho, uno de los más modernos de Latinoamérica. (Lea: Arranca el tranvía de Ayacucho en Medellín)

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“Bogotá estrenará metro al comenzar el próximo siglo. Póngale la firma”: Samper

A la par con la inauguración del metro en Medellín, el presidente Ernesto Samper auguraba un sistema de transporte similar para Bogotá antes de que se terminara el siglo.

“Como el hacha fue en su momento el símbolo de la pujanza antioqueña, este metro se convertirá a partir de hoy, en la más cabal representación del empuje futurista que necesitamos en Colombia para seguir sacando a nuestro país adelante. Esta inauguración nos debe servir para no tenerles miedo a las cosas grandes, a los proyectos de largo alcance, a las realizaciones importantes. Nos debe servir para no pensar enanamente en cosas grandes. Como en otras oportunidades, Medellín ha lanzado un desafío a las demás ciudades del país, principalmente a Bogotá.

La capital del país, lo he sostenido siempre, requiere con urgencia un sistema de transporte masivo como el que entregamos hoy a Antioquia. Desde mi campaña presidencial establecí que está debía ser una prioridad para el futuro de la ciudad. Y si las cosas marchan bien y como están previstas, Bogotá estrenará metro al comenzar el próximo siglo: póngale la firma”.  

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Redacción Nacional

Antioquia

Metro de Medellín: 20 años del 'coloso' que le cambió la cara a la ciudad

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