Orión nunca más

Este lunes se conmemoran los 15 años de la intervención militar a la Comuna 13 en Medellín. Desde el 13 de octubre, la comunidad ha hecho eventos simbólicos para recordar este episodio.

Esta es la panorámica que se aprecia hoy en día desde el balcón de la Comuna 13. Cortesía

"Esto le importa tanto a los demás, menos al Estado que es el que debe de responder" dice Luz Elena Galeano, activista de Mujeres caminando por la verdad, cuando se refiere a la participación de las instituciones en las conmemoraciones de la Operación Orión realizadas este lunes por las víctimas y habitantes de la Comuna 13 de Medellín, ubicada en el occidente de la ciudad.

Esta organización de mujeres víctimas que perdieron a sus esposos, hijos y hermanos, convocaron para el 13 de octubre el Encuentro por la verdad en La Escombrera, la fosa común donde terminaron a parar todos los desaparecidos y muertos por las operaciones militares y enfrentamientos entre las milicias que hacían presencia allá en el 2002. 

A este evento asistió el actor Jairo Camargo, conocido por sus participaciones en Las hermanitas Calle, Chepe fortuna, Los Reyes, entre otros. Sin embargo, "la institucionalidad brilló por su ausencia", comenta Galeano. 

El acto fue organizado para el viernes pensando en que los funcionarios públicos descansarían este lunes festivo, día de conmemoración de la Operación Orión. No hicieron presencia y hasta el momento ni la Alcaldía ni el alcalde Federico Gutiérrez se han manifestado por los hechos ocurridos el 16 de octubre de 2002.

Orión nunca más

Por lo menos cinco intervenciones militares tuvieron que soportar los habitantes de la Comuna 13 en 2002 hasta convertirse el 16 de octubre en testigos de la operación urbana militar, con participación de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), más grande del país. 

Se hablan de unos 1000 uniformados, que contaron con el apoyo de casi 3000 paramilitares, según Corpades, para sacar del territorio a las milicias urbanas y los grupos de guerrilleros que hacían presencia allí. 

Desde finales de los 80 y toda la década de los 90 se asentaron en el occidente de Medellín grupos como Milicias Populares (MP), Comandos Armados del Pueblo (CAP), las Farc, entre otros. 

"(La comuna) era un lugar de represión, sin duda; un lugar controlado por las milicias urbanas, un lugar olvidado por el Estado, un lugar lleno de inequidad y de pobreza. Eso sigue pasando aún hoy, pero digamos que ese era el caldo de cultivo para que estos grupos ilegales que llegaron en los 80 a la comuna tuvieran tanto poder, tanto apogeo en el territorio", recuerda Jehhico, artista y cofundador del colectivo urbano Casa Kolacho.

Estos grupos al margen de la ley se asentaron allí gracias al vacío del Estado en la zona. Comenzaron la labor de "limpieza social" en los 19 barrios de la comuna, imponiendo así su propia ley para los habitantes. Le sumaron las extorsiones y vacunas y con el tiempo crearon las fronteras invisibles, límites barriales que determinaban qué pedazo le correspondía a cierto combo o grupo.

Para 2002, la Comuna 13 era un lugar impenetrable para las instituciones. La situación en la que los habitantes fueron forzados a vivir entre homicidios, reclutamiento, desalojo y desplazamiento, el Estado actuó. En cabeza de Andrés Pastrana se enviaron cuatro operativos militares, apoyados por Luis Pérez, el alcalde de ese entonces. 

Entre Otoño, Contrafuego, Mariscal y Potestad, operativos ordenados por Pastrana, murieron 15 personas, incluidos civiles, y se capturaron unos 73 implicados. Se movilizaron Ejército, Policía, Fiscalía, CTI , DAS y Procuraduría. 

El cambio de Presidencia no implicó una suspensión de las acciones en la comuna. Álvaro Uribe Veléz lideró el plan que llenó los titulares de los medios de comunicación nacionales: la Operación Orión.

"La Operación Orión fue un desastre, fue un gran error. El fin nunca justifica los medios y la legitimidad y el Estado de Derecho es mucho más importante que vencer la criminalidad y vencer unos enemigos del Estado como era en ese momento vencer a la guerrilla" comenta Lukas Jaramillo, líder comunitario de la Casa Morada.

Dos días duraron los enfrentamientos, en los que la comunidad quedó expuesta a los vejámenes de la guerra. Murieron 88 personas, quedaron 80 civiles heridos, se detuvieron arbitrariamente a 370 y 95 desaparecieron de manera forzada.

Las milicias se fueron, pero en su reemplazo quedaron los paramilitares. 

"Siempre pongo este ejemplo: yo iba a la escuela y veía un hombre armado en las calles, en la esquina. Ahora tengo un hijo y cuando lo llevo al colegio él sigue viendo a un hombre armado, entonces no hay un real cambio, solo un cambio de bando" comenta Jehhico.

15 años después de Orión

A pesar de que la seguridad no está del todo garantizada hoy en día (en 2017 se han presentado 433 homicidios), el panorama que se vive hoy en la Comuna 13 es muy diferente al de hace 15 años. Desde que se sumió en un escenario en el que los derechos humanos eran pasados por encima, organizaciones como Mujeres caminando por la verdad se atrevieron a trabajar y exigir. 

"Mujeres Caminando por la Verdad comenzó en 2001, pero como talleres de emprendimiento, de mejorar la economía y hacer cosas lúdicas con los jóvenes. Pero ya en el año 2002, cuando suceden las más de 22 operaciones militares, es cuando se empiezan a unir varias mujeres a denunciar lo que les había sucedido, el hecho victimizante" dice Luz Elena Galeano.

La comunidad guiada por sus líderes comunitarios, luego de Orión, decidieron tomar su pasado y transformarlo para curar las heridas, hacer catarsis y empezar una nueva forma de narrarse. 

Optaron por el arte y la cultura, apostándole fuertemente a lo urbano y sus formas de expresión. Entendieron que si no eran ellos los que se reconstruían como sociedad, el Gobierno no lo lograría.

Se crearon más de 36 redes juveniles de diferentes áreas, los jóvenes se convirtieron en el eje desde donde comenzar a trazarse un futuro. Salieron a las calles, dejaron el miedo y los plasmaron en las paredes de los barrios. 

"O sea, de eso se trata, de arrebatarle los jóvenes a la guerra con el tema del arte urbano y la cultura" enfatiza Galeano.

Y así fue, los pequeños que vieron y vivieron Orión son los que salieron a graffitear el dolor, pero más que dolor se concentraron en sus sueños y en cómo querían mirarse así mismo: un espacio de transformación. 

"La Comuna 13 es un territorio que ha aprendido mucho, que es potencia en muchas cosas. Especialmente, lo definimos nosotros desde el arte. Es un territorio que ha reivindicado su nombre. Hace diez años decir Comuna 13 en la ciudad y en el país era decir violencia, era decir muerte, operaciones armadas. Hoy, decir Comuna 13 es decir arte, graffiti, transformación, urbanismo", afirma Jehhico.

Continúa el artista de Casa Kolacho como conclusión: "Yo creo que desde ahí hemos pensado una comuna distinta, como nosotros lo hemos llamado, un territorio de artistas. Cuando decimos artistas decimos la madre que se levanta a trabajar, el joven que se levanta a estudiar, el señor que se levanta a entrenar a los niños para ser futbolistas, toda esa gente que está ahí vendiendo la fruta, siendo el doctor del barrio, toda esa gente que aporta desde la educación, desde la construcción, desde todos los campos, para nosotros son artistas que están construyendo una nueva comuna".