Palabras rápidas con 'La Turbina' Tréllez

Sin gambetas ni golazos, una de las leyendas del fútbol colombiano habla de su vida. Una charla con este turbeño de memoria rica, corazón amplio y largas rastas.

/ John Jairo Tréllez

Fuerte, vigoroso y buen mozo, a pesar sus 47 años, John Jairo Tréllez no pasa desapercibido, sea en Urabá o en Europa. Da una apariencia de seriedad extrema, la misma que se desvanece a medida que se relaciona con alguien o se encuentra con su familia.

Este turbeño, nacido el 29 de abril de 1968 en uno de los barrios más marginados del municipio, llegó al sitial que siempre quiso alcanzar: en su tierra, en su mar, bajo la tranquilidad de la brisa, en la comodidad de su casa con vista a ese golfo inmenso, tanto como la dicha que hoy siente al mirar el camino recorrido.

Fue figura en el fútbol colombiano y en el exterior. Ganó con Nacional la Copa Libertadores de 1989, marcó goles determinantes con la Selección Colombia y tuvo la posibilidad de jugar en varios países antes de regresar. El estadio de Turbo lleva su nombre. “Me hizo muy feliz la noticia. Eso significaba que el pueblo se sentía orgulloso de mí”, dice sobre ese reconocimiento de su propia gente.

A los visitantes los recibe con amabilidad y con una Club Colombia fría. Lleva gafas oscuras, un arete en su oreja izquierda, manillas artesanales en sus manos y sus rastas recogidas. Se ve tranquilo, pero está pendiente de que todo marche bien con su negocio, Roots Bar. Manda. Le traen. Hace sugerencias. Las acatan. A veces, atiende él mismo a la clientela. No siempre puede uno darse el lujo de que lo atienda una leyenda del fútbol colombiano.

¿Cuánto hace que se retiró del fútbol?

La verdad, la verdad, madre, el último proyecto que montamos fue en el Bajo Cauca, en compañía de Carlos Castro, un excompañero de la Selección Turbo Prejuvenil. Ese proyecto se montó porque siempre quisimos jugar juntos, yo lo quise llevar a Nacional cuando estaba allá, pero nunca se dio la oportunidad; entonces, se dio en el Bajo Cauca. Te estoy hablando por allá de 2008.

Y en la actualidad, ¿cómo es su vida?

Tranquila, tranquila, viendo cómo evoluciona el pueblo. Lo que yo visioné hace más o menos 19 años, se está haciendo realidad. Tanto los nativos como el departamento se están dando cuenta del potencial que tiene el golfo, que tiene Turbo para su desarrollo y progreso.

Hace dos décadas el país y la región eran muy diferentes. ¿Qué visionó?

Es que viviendo en Europa decía: la única parte del mundo en la que tengo un golfo hermosísimo y unas lindas playas es Urabá, pero la gente le daba la espalda al mar. No podía ser. Entonces, compré esto. Y a mi mamá le decían que yo estaba loco, que yo vivía en Europa y en muchas partes del mundo, que a qué venía a Turbo, a un pueblo sin futuro. Yo visionaba algo diferente y, aunque ya no es tan tranquilo como a mí me gustaría, lo disfruto igual como la gente.

Hay una faceta poco conocida en ‘la Turbina’ Tréllez: su relación con su hijo Santiago. ¿Cómo es esa relación?

Muy buena. De pronto, discutimos cosas porque sé que él tiene potencial y aún no lo ha aprovechado, pero es producto de su juventud y de su ansiedad. Porque cuando tú eres tan ansioso, quieres hacerlo todo. Y lo que hay que hacer es respirar un poco, hacer una pausa…

Volvamos al fútbol. ¿Cuál es su equipo favorito?

Real Madrid, Boca Juniors, Palmeiras y, por supuesto, Atlético Nacional. Esa es mi lista.

¿Y su técnico favorito?

Aunque ya no está dirigiendo, Luis Alfonso Marroquín.

Un gol para recordar…

Frente a Millonarios en la Copa Libertadores de 1989. Ese nunca lo olvidan los hinchas de Nacional. Y el que le marqué a Uruguay que nos clasificó al Mundial de Italia 1990.

Hay algo que muchos recuerdan con cariño, el campeonato de la Copa Libertadores de 1989. ¿Qué sintió?

En lo único que pensaba era en irme rápido para mi casa, rápido. Me indignó que quienes nos criticaban, y no daban un peso por nosotros, estaban cargando la Copa. Yo ni siquiera la agarré.

¿Cómo ve hoy la liga colombiana?

Muy regular, no es la mejor, como creen ellos. El único equipo competitivo es Nacional, que es el que más invierte plata; pero aun así, no les gana a todos.

¿Y a la Selección Colombia?

Muy bien. Con altibajos normales. Los ‘pelaos’ probaron y le demostraron a Colombia de qué están hechos. Llegó un momento que me dolió mucho, y es que ya estaban dudando de ellos, cuando nos han entregado tantas alegrías a todos los colombianos. Pero, a fin de cuentas, así son los colombianos. Para nosotros era normal que no dieran un peso por nosotros, pero ellos pusieron el punto muy alto.

¿Y a James?

Es un crack. Tiene sus debilidades, pero le demostró a Colombia que él es el 10 y me tiene muy contento.

¿Cuál es su persona favorita?

Mi tío, Mosley Tréllez. Fue quien me motivó en el mundo del fútbol.

¿A qué de se debe su gusto por lo jamaiquino, por lo rasta?

La gente piensa que la cultura rastafari viene de Jamaica, pero no es así. Propiamente viene de Etiopía. Bob Marley se inspiraba en ese país. Cuando me fui a Europa, empecé a descubrir muchas cosas. Me sentía con la libertad de ser yo mismo y fue ahí cuando me enamoré de todo lo relacionado con esa cultura.

¿Qué hubiera sido si no fuera futbolista?

En ese tiempo, el sueño de los nativos era los barcos. Creo que hubiese sido marino.

¿Le gustan rubias o morenas?

No miro el color en las mujeres. Pero sí, mi preferido es el negro (risas).

¿Qué lo apasiona?

La tranquilidad.

Y ahora, ¿es feliz?

Sí. Porque he conocido a Colombia. Y es lindo que la gente te reconozca y te admire; pero, sobre todo, que admire tu tierra.

Una canción.

Hombre natural, de Yiyo Sarante, y Mi hijo y yo, de Niche. Me traen recuerdos únicos.

¿Dónde le gustaría que lo enterraran?

Soy un ciudadano del mundo, que esparzan mis cenizas por él o que mis hijos decidan (risas).

¿Cómo es la vida de un futbolista?

En mi época era más tranquila. Mis respetos pa’ los ‘pelaos’ de ahora. No entiendo cómo se concentran ahora si antes de entrar a la cancha se están tomando fotos y todas esas cosas. Ahora el fútbol se convirtió en un negocio, nosotros lo hacíamos de corazón.

¿Qué es lo más difícil?

Que todo el mundo te nota. (Risas).

¿Cree que los amantes del fútbol son crueles con los jugadores, cuando no están en su mejor momento?

El fútbol es muy lindo, hoy te está silbando una hinchada y mañana te está exaltando y diciendo que eres el mejor. El fútbol es tu familia y unos pocos amigos que puedas hacer porque el futbolista vive su soledad rodeado de mucha gente y rodeado de nadie al mismo tiempo.

¿Qué es el fútbol para usted?

Ha sido lo más grande que Dios me ha dado. Hasta el día de hoy, no me he podido retirar.

*Este artículo fue publicado en el periódico De la Urbe, de la Universidad de Antioquia

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