Seis sobrevivientes luchan por sus vidas

Desde anoche los hospitales del Oriente antioqueño se encuentran en alerta roja, debido a la caída del avión en el que viajaban los jugadores del Chapecoense.

EFE.

A las dos de la madrugada, y bajo una temperatura de dos grados centígrados, el lateral izquierdo de 27 años, Alan Luciano Ruschel, fue trasladado al hospital del municipio de La Ceja. Debido a su lesión, una fractura en la columna, fue remitido a la clínica Somer de Rionegro, centro médico de mayor complejidad. Allí permanece en cuidados intensivos, donde le han practicado diferentes análisis para determinar la gravedad de las lesiones. “Se le hizo una resonancia magnética que nos mostró una fractura en columna, pero que no presenta deterioro en su estado motor ni sensitivo”, dijo Ana María González, directora médica de la clínica Somer, quien agregó que están pendientes del manejo que se haga por neurocirugía.

En el mismo lugar están la auxiliar de vuelo Ximena Suárez (28 años) y el técnico de la aeronave Erwin Turini (25 años), ambos bolivianos, con lesiones y contusiones leves múltiples que no representan riesgo para sus vidas. “Ya están en servicio de hospitalización y los dejaremos en observación 48 horas para mirar su evolución”, indicó González. Además, están bajo atención psicológica para superar el shock que les causó el accidente.

A las 3:30 a.m. ingresó el segundo herido al hospital de La Ceja. Se trata del periodista Rafael Hensel, quien fue sometido a una cirugía de tórax debido a una hemorragia pulmonar. El comunicador tiene además fractura en varias costillas. “Su estado es crítico y se encuentra en la unidad de cuidados intensivos. Las próximas 12 horas serán determinantes”, explicó Luis Fernando Rodríguez, director científico del hospital.

Allí también llegó el último de los heridos rescatados. A las 6:30 a.m., el defensa central Hélio Hermito Zampier Neto entró a urgencias con politraumatismos. “Tiene trauma de tórax. Fue necesario operarlo para drenarle un pulmón. Presenta fractura en la tabla externa del cráneo, lesiones en extremidades y tejidos blandos del rostro”, dijo Rodríguez.

Su pronóstico es reservado y, según indicaron los médicos, dependiendo de la evolución de los pacientes, serían trasladados al hospital San Vicente Fundación de Rionegro, un centro de cuarto nivel de complejidad, pues en La Ceja son de mediana complejidad.

Precisamente en Rionegro recibe atención desde las 3:30 a.m. el portero suplente Jackson Ragnar Follmann. “Se encuentra en condición crítica con múltiples traumas severos en tórax y extremidades”, manifestó el director de urgencias, doctor Jorge Hernán Ibarra Zapata.

Las directivas del centro hospitalario explicaron que, por solicitud de la familia y el club y por respeto al paciente, no entregarán detalles de los procedimientos que le realizarán. Estarán atentos a la llegada de los padres del futbolista para dar información sobre su evolución.

¿Qué tan factible es sobrevivir a un accidente aéreo?

Después de sobrevivir a un accidente aéreo entran a jugar varios factores para que el paciente salga adelante y supere las lesiones causadas en el siniestro.

Las condiciones climáticas son determinantes, pues las bajas temperaturas pueden causar hipotermia y complicar la salud de los pacientes, como en el caso de La Unión, donde se alcanzaron temperaturas de hasta dos grados centígrados.

El tiempo de rescate de las víctimas y la atención primaria también son determinantes. “En estos accidentes el tiempo es oro, la atención inicial en terreno es fundamental y el posterior manejo en centro hospitalario”, explica el doctor Jorge Hernán Ibarra.

En el caso del accidente en La Unión, transcurrieron muchas horas entre el accidente y el rescate de los sobrevivientes, debido a que la emergencia se reportó cerca de las 10 p.m. y el primer herido llegó a las dos de la madrugada al hospital de La Ceja.

“La primera hora es dorada para salvarle la vida a un paciente, y las tres primeras horas es cuando se pueden hacer cosas que impactan en la sobrevivencia. Después de este tiempo, cada minuto va en detrimento de la persona”, dice Ibarra.

Transitar a 300 kilómetros por hora al momento de un impacto ocasiona diversas lesiones en las personas debido a la desaceleración. Aquellas son a nivel intracraneal, torácico, abdominal, en la columna vertebral y en extremidades. Según Ibarra, “las lesiones del corazón, los grandes vasos y el sistema nervioso central son las de mayor mortalidad en el accidente, en minutos u horas posteriores las de vías respiratorias y por último las de sangrado importante”.

En el caso de los sobrevivientes, tres de ellos tienen lesiones en tórax, dos con sangrado en pulmón y, en el caso del portero Jackson Ragnar, no se conoce con exactitud de qué tipo es. “Las lesiones en el tórax pueden ir desde una simple fractura hasta un gran desastre con estallido de órganos. Son muy variables”, aseguró el doctor Ibarra.

Dos de los sobrevivientes tienen fracturas en extremidades, que dependiendo de su gravedad podrían ser fatales. Según el doctor Jorge Hernán Ibarra, las de huesos largos, como las de pelvis, fémur, tibia y peroné, pueden ocasionar la muerte “con relativa rapidez debido al sangrado”.

Aunque los sobrevivientes reciben atención médica y los especialistas hacen todo lo posible por salvar sus vidas, las horas que pasaron antes de la atención, más el clima, la hipotermia y las infecciones, hacen que sus pronósticos sean reservados.

 

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