Tala de bosques y minería ilegal: dos de las causas

SOS para recuperar el 65 % de los bosques en Antioquia

Ante los niveles de alerta, diferentes instituciones trabajan para revertir esta tendencia. La meta es que en 2030 se haya recuperado el 100 % del bosque. Alarma por deterioro en la calidad del aire en al Valle de Aburrá.

La meta es sembrar un millón de árboles, a diciembre de 2019, en el Área Metropolitana./ El Colombiano

De la tala indiscriminada de bosques, la expansión de la ganadería, la minería ilegal y las construcciones se salva apenas el 35 % de los bosques en el departamento de Antioquia. Un panorama que ha encendido las alarmas entre las instituciones que trabajan por el medio ambiente en el departamento, por lo que trazaron estrategias más eficaces para revertir esta tendencia y recuperar la masa boscosa perdida. El plan consiste en hacer mayor presencia y ejecutar hasta el final un compromiso para trabajar de la mano con las autoridades ambientales tanto departamentales como nacionales y ejercer, con el respaldo del sector privado, más control y vigilancia a la alta deforestación que afecta a esta región del país.

Es el caso de la Secretaría de Medio Ambiente, con el programa Siembra Antioquia, que pretende plantar 60.000 árboles en el departamento, especialmente en el Bajo Cauca. “Hasta la fecha llevamos 32.000. Vamos por más de la mitad, lo que significa que superaremos la meta de los 60.000”, explica Lucy Rivera, secretaria de Medio Ambiente.

También se continuará incentivando el programa de pago por servicios ambientales, donde hay cerca de 6.000 familias a las que se les paga por cuidar los bosques y el agua, el cual ha dado buen resultado, según la funcionaria.Además, desde el 2010 se implementa el Pacto por los Bosques, conformado por 200 instituciones y organizaciones públicas y privadas y cuyo objetivo es la conservación del boscaje. Para ello han adquirido múltiples compromisos, como el Observatorio de Bosques, gracias al cual se conoció la real dimensión del desastre ambiental en el departamento y el cual además ha advertido que la tasa promedio de deforestación en Antioquia supera la del resto del país.

“Cuando empezamos en 2010, la deforestación era de 25.000 hectáreas al año. Entre 2013 y 2014 la logramos bajar a 17.000 y ahora otra vez se incrementa a 25.000, lo que nos tiene en alerta”, comenta Adriana Pérez, coordinadora del Pacto por los Bosques, en el que participan las autoridades ambientales, la Gobernación de Antioquia, los municipios de Medellín, Envigado y Barbosa, el Área Metropolitana, el Jardín Botánico y centros docentes como las universidades de Antioquia, Nacional y Eafit, el Sena y el Politécnico, además de empresas como EPM, Sura, Nutresa, ISA, Argos, entre otras. Los proyectos específicos son financiados con las instituciones y los demás con aportes del Estado cuando así lo determinan, precisa Pérez.

Causas y consecuencias del problema

La minería ilegal, las expansiones agrícolas y ganaderas y la tala indiscriminada de bosques para comercializar la madera son algunas causas de esta pérdida de bosques. Los focos más grandes de deforestación están en el Atrato Medio, en los límites de Córdoba y Antioquia y el Bajo Cauca. De 63 áreas protegidas que tiene el departamento, 40 presentan algún grado de deforestación, como es el caso del Parque Paramillo.

La mano del hombre puso en riesgo especies nativas como las orquídeas, de las que se tienen 1.488 especies de 178 géneros, equivalentes al 34 % del total nacional. Estas especies están principalmente en los altiplanos de Santa Rosa de Osos, Rionegro y Sonsón, sobre la cordillera Central. Las palmas son otras especies en riesgo por la pérdida de bosques; 101 son nativas del departamento y representan el 40 % del total nacional. La fauna también se ve afectada. Por ejemplo, están en riesgo los felinos que habitan las selvas, pues para su subsistencia requieren amplios espacios de hábitat. El puma es uno de los felinos más avistados en los páramos del norte y cerca al Valle de Aburrá.

Los murciélagos (en Antioquia vive el 50 % del total nacional) también sufren por el cambio en el uso del suelo.

Otra estrategia para frenar la deforestación es la siembra de madera comercial a través de la Empresa Reforestadora Industrial de Antioquia.

Según Francisco Alonso Paniagua, director técnico, se busca satisfacer la necesidad del mercado para evitar que se afecten los bosques naturales con la tala ilegal.

Área metropolitana, en alerta

En el Valle de Aburrá, la tala de bosques para las construcciones y el incremento vehicular afectan la calidad del aire, por los altos niveles de contaminación que obligaron a decretar una nueva emergencia.

El Área Metropolitana, como autoridad ambiental, trabaja en diferentes estrategias para recuperar el bosque en la zona metropolitana. Una de ellas es el programa BanCO2 Metropolitano, que busca pagar a cada familia entre $100.000 y $800.000 mensuales, dependiendo de la extensión del bosque que cuiden, iniciativa que nació en el oriente del departamento y hoy es modelo nacional. “La meta que tenemos es caracterizar mil familias. A la fecha llevamos 900 y la idea es pagarles con recursos de la empresa privada”, dice Eugenio Prieto, director de Área Metropolitana.

Plan Quebradas es otra iniciativa que, según Prieto, incluye la reforestación de las partes altas donde nacen los afluentes y sigue su curso hasta el río Medellín. A la fecha se han priorizado 19 quebradas en los 10 municipios de la jurisdicción. La mayor apuesta está en las Brigadas Arbóreas Comunitarias, que se encargan del arbolado urbano, y de la mano de las diferentes alcaldías se identifican los lugares donde se pueden sembrar nuevas especies y los pisos duros que pueden ser pasados a verde.

Se suma el Plan Siembra Aburrá, que tiene como meta, a diciembre de 2019, un millón de árboles más, gracias a una inversión de $5.000 millones. “A diciembre de 2017 llevábamos sembrados 200.000 y la Alcaldía de Medellín sembró 150.000, para un total de 350.000”, señala Prieto, y afirma que “con todas estas estrategias buscamos favorecer la llegada y el tránsito de especies y proteger la flora y la fauna de la región”.

La meta que se trazó el Pacto de Conservación del Medio Ambiente, donde todos intervienen para revertir este panorama desolador, es llegar al año 2030 con el 100 % de los bosques recuperados.