"Apoyar a Uribe-Zuluaga es cohonestar con el delito"

Quien fuera agente literario del escritor y su director y socio en la revista ‘Número’, publicación que Ospina dirigió en su última edición, le escribe esta carta abierta.

Óscar Iván Zuluaga (izq.), candidato presidencial del Centro Democrático, y Juan Manuel Santos, presidente- candidato, durante el debate organizado por ‘Noticias RCN’ el 22 de mayo. / EFE

Estimado William:

Aún no salgo de mi asombro, como muchos amigos y seguidores de tus textos, por tu apoyo al binomio Uribe-Zuluaga para las elecciones presidenciales del próximo 15 de junio.

No sé realmente cuál es la razón de tu decisión, pues no se ve muy clara en tu escrito, pero siento que es la apuesta más desafortunada que has hecho en tu vida. Me atrevo a decir que apoyar a Uribe-Zuluaga es cohonestar con el delito. ¿Por qué? No voy a especular ahora. Te recuerdo una investigación que publicamos en Número (1) hace algunos años, la cual sintetizo.

Francisco Villalba, testigo y ejecutor de la espeluznante masacre de El Aro, realizada en 1997 en Antioquia, atestiguó ante la Fiscalía General de la Nación, y luego frente a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, en 2009, que Álvaro Uribe y su hermano estuvieron presentes en la reunión en que se preparó la masacre, junto con altos jefes paramilitares, y que luego de cometer la masacre, Uribe y su hermano los felicitaron, de cuerpo presente. En las investigaciones sobre el hoy desaparecido DAS, Departamento Administrativo de Seguridad, entidad de inteligencia que dependía directamente del presidente de la República, se conocieron grabaciones en la que altos mandos de esa institución hablan sobre este testigo, diciendo que tienen que investigarlo para saber qué tiene en contra de su jefe, el entonces presidente de la República (2). Pese a tener una condena vigente de 33 años de cárcel por la masacre, Villalba fue dejado en libertad, inexplicablemente, y al poco tiempo fue asesinado. Esto ocurrió cuando el DAS trabajó de la mano con los paramilitares, entregándoles información para asesinar gente. Pero la investigación por la masacre de El Aro no se ha movido; allí la justicia, si de verdad quisiera actuar, encontraría cómo hacerlo... ¿De dónde provino la orden, quién la dio, de matar al único paramilitar que se atrevió a testificar contra el expresidente y su hermano? Sobre el caso, Salvatore Mancuso, jefe paramilitar, afirmó que en la época de la masacre —cuando Uribe se desempeñaba como gobernador de Antioquia—, su secretario de Gobierno, Pedro Juan Moreno, sabía lo que ocurriría en El Aro. Y contó que durante la masacre el helicóptero de la Gobernación sobrevoló la zona, tal como también lo había afirmado Francisco Villalba, el testigo asesinado (3). No será ya tiempo de encarar, de una vez por todas, una investigación seria y profunda sobre Álvaro Uribe Vélez, de quien Virginia Vallejo, la amante de Pablo Escobar, afirmó que el capo se refería a él como “el muchacho bendito” que les permitió la primera gran expansión del narcotráfico, pues desde su cargo como director de Aeronáutica Civil les dio las licencias para las pistas y los aviones del narcotráfico (4). Sería bueno, incluso para él y sus seguidores, que se sepa si es cierto o no que fue él, cuando ocupó la Gobernación, quien apoyó las cooperativas Convivir como punta de lanza para el desarrollo del paramilitarismo —donde establecieron alianzas con políticos, Fuerzas Armadas y empresarios—, en venganza porque las Farc asesinaron a su padre cuando intentaron secuestrarlo.

William, como bien sabes, el entorno de Álvaro Uribe está plagado de casos que bordean el crimen. Francisco Santos, quien fuera su vicepresidente y ahora el apoyo del binomio Uribe-Zuluaga para las elecciones en Bogotá, según testimonios grabados de comandantes paramilitares, fue quien les pidió que crearan un grupo paramilitar en la capital. Y en una de las reuniones programadas con ese fin, Francisco Santos le dijo al jefe paramilitar Salvatore Mancuso, al hablar de las ONG: “Maten a todos esos que se están tomando este país, pero no me los desaparezcan por que los desaparecidos se convierten en un problema para mi fundación” (5), hablando de su fundación País Libre.

Sobran los casos. Fernando Londoño, uno de los principales escuderos de Uribe, sindicado por muchos de saquear las arcas del Estado en el caso Invercolsa; José Obdulio Gaviria, de quien su primo hermano, El Osito, hermano de Pablo Escobar, afirmó en su libro que iba a pedirles plata a la cárcel de La Catedral, y este mismo José Obdulio acaba de amenazar al presidente Santos con la venganza si el uribismo gana las elecciones. Y no hablemos de Zuluaga y su falta de coraje, hombría y valentía para aceptar que sí, que quien aparece en el video del hacker en el que cohonesta con el delito es él, de lo cual no hay ninguna duda. Para no hablar sobre otro aliado de Uribe, el procurador Ordóñez y su cruzada en contra de la izquierda, los homosexuales y todo lo diferente.

Si te queda alguna duda de lo que se proponen, baste citar a la congresista Cabal —que celebró la muerte de tu amigo García Márquez y lo condenó al infierno—, quien luego del triunfo de Uribe-Zuluaga en la primera vuelta, dio gracias al cielo por librarnos del comunismo ateo que representa Santos. Lo cual me hizo recordar las palabras de Laureano Gómez cuando incitó a la violencia en los años cincuenta, en su disco El Basilisco: “El liberalismo ha muerto, y sus huestes ‘están colonizadas por el comunismo’, y como hay en el planeta dos mundos, el del comunismo y el del anticomunismo, y en este último han inscrito sus nombres los jefes conservadores, la lucha a muerte está trabada en estos términos, y en este campo”.

William, aún es tiempo de rectificar. Recuerda que, como señala un crítico de tu posición, a Borges nunca le perdonaron que, por su odio a Perón, apoyó a los dictadores Videla de Argentina y Pinochet de Chile. Ojalá el senador Robledo y otros del Polo recapaciten también sobre su posición de supuesta neutralidad y voto en blanco, y los cientos de demócratas que por pureza o egolatría pueden convertirse en cómplices de quienes, una vez en el poder, no lo soltarán fácilmente, como ya está visto, causarán miles y miles de muertes y retrasarán por muchos años el fin de la guerra y la construcción de un país más amable para todos, y no sólo para unos pocos.

Con un saludo especial, Guillermo González Uribe.

Notas: (1).-Publicado originalmente en revista Número, edición 62: http://elaladearriba.wordpress.com/guillermo-gonzalez-uribe/periodismo/politica/el-asesinato-de-francisco-villalba-alvaro-uribe-y-la-masacre-de-el-aro/ (2).- Revista Semana, edición 1454 de marzo del 2010: http://www.semana.com/nacion/articulo/los-e-mails-del-das/114321-3 (3).- Verdad Abierta: http://www.semana.com/nacion/-/articulo/mancuso-salpica-militares-masacres-el-aro-la-granja-antioquia/97443-3 (4).- Vallejo Virginia, “Amando a Pablo. Odiando a Escobar”, Editorial Planeta, Bogotá, septiembre del 2007. (5).- http://www.verdadabierta.com/component/content/article/36-jefes/4284-la-parapolitica-segun-mancuso-el-aleman-y-jorge-40/