Buscan blindar poblado indígena Nazaret contra el turismo

"Los turistas nos agreden con sus cámaras. Imagine que está en su casa y vienen a tomarle fotos, se disgustaría", comentó habitante de Nazaret.

La Amazonia colombiana, que comparte fronteras con Brasil y Perú, atrae cada vez más a los extranjeros, pero el poblado indígena de Nazaret ha quedado vetado a los turistas en un intento por proteger su cultura ancestral.

"La decisión fue tomada por una asamblea del pueblo", explicó Isaías Julián Pereira, curaca (portavoz de la comunidad) de este pueblo de 800 habitantes que se levanta sobre el río Amazonas y se encuentra a unos veinte minutos en lancha de la ciudad de Leticia.

"Teníamos muchos problemas. La gente venía y tiraba basura, dejaban bolsas y botellas de plástico. En cambio, ahora ya no pueden entrar así como así, se necesita una autorización de la asamblea", explicó este indígena Ticuna.

Dos indígenas que llevan el bastón tradicional vigilan la entrada del pueblo y constatan la autenticidad de los permisos.

"Los turistas nos agreden con sus cámaras. Imagine que está en su casa y vienen a tomarle fotos, se disgustaría", comentó Grimaldo Ramos, habitante de Nazaret.

Juvencio García, uno de los guardianes del pueblo, apunta además que "casi no ganamos nada con sus visitas, apenas compran alguna pieza de artesanía. Son las agencias de viaje las que se lucran".

"Tampoco nos gusta que hagan preguntas sobre nuestros conocimientos tradicionales", agregó, en referencia a los conocimientos sobre plantas medicinales.

Los Ticuna son un pueblo en peligro de extinción que cuenta actualmente con unas 30.000 personas, según Naciones Unidas.

La comunidad quiere evitar que los niños adopten la lengua y las costumbres de los extranjeros. "Si no conservamos nuestra cultura, dentro de 30 años todo se habrá acabado", señaló el curaca.

En Leticia, ciudad de la que depende administrativamente Nazaret, el encargado de medioambiente y desarrollo productivo Juan Carlos Bernal afirmó que la ley colombiana garantiza a los indígenas el derecho a decidir sobre el acceso a sus comunidades.

Sin embargo, precisó que Nazaret no está aislada del mundo occidental: en el pueblo funciona una escuela primaria a cargo de monjas católicas y sus habitantes viajan todos los días a Leticia para trabajar.

En Colombia viven 1.300.000 indígenas, pertenecientes a más de 80 etnias.

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