Colombia corrupta

La organización Transparencia Internacional revela estudio anual sobre la corrupción en el mundo. En el país, la percepción de este delito va en aumento y los ciudadanos están cada vez más listos a hacer algo al respecto.

En Colombia ha aumentado la corrupción y los ciudadanos están cada vez más listos para hacer algo al respecto.

Esta es la conclusión de la que es quizás la más amplia y validada herramienta para medir el estado de corrupción en el mundo: el Barómetro Global de la Corrupción 2013, que será divulgado hoy por la organización Transparencia Internacional.

El barómetro, basado en una encuesta global que mide la percepción que tienen los ciudadanos sobre los sistemas políticos de sus respectivos países, revela que el 58% de los colombianos considera que la corrupción en el país ha aumentado en los dos últimos años y que según el 29% se ha mantenido. Es decir, el 87% de los colombianos viven en un país corrupto donde ninguna medida estatal ha logrado disminuir el problema.

Los resultados del barómetro se publican seis meses después de la divulgación de los resultados de la encuesta del Latin American Public Opinion Project (Lapop), realizada por la Universidad de Vanderbilt, Estados Unidos, y que recientemente comenzó a medir la percepción de corrupción en América Latina. La encuesta de Lapop demostró que Colombia es el país con más alta percepción de corrupción entre 26 países de América Latina, con un 81% de los encuestados señalando que vive en un país corrupto.

Pero este es sólo uno de los aspectos de los datos que Transparencia Internacional hará públicos hoy, y quizás el más crítico. La encuesta revela, por otro lado, señales de que en la sociedad está aumentando el compromiso hacia la lucha por la corrupción. Al menos de palabra.

Comparando los resultados de 2010, la encuesta arrojó que el porcentaje de colombianos dispuestos a denunciar casos de corrupción pasó del 86% al 91%. Si se compara al país con el resto del mundo, los colombianos aparecen como mucho más comprometidos a realizar actividades para cambiar el estado de cosas en materia de corrupción.

Frente al promedio global, Colombia supera en 15% el porcentaje dispuesto a firmar peticiones para solicitar al Gobierno que haga más para combatir la corrupción. De la misma manera, el país supera el promedio global en el número de ciudadanos dispuestos a divulgar hechos de corrupción en redes y participar en una protesta pacífica para exigirle al Estado reformas de fondo en la materia.

En los últimos tres años, la corrupción se ha convertido en un recurrente catalizador de protestas sociales que han obligado a los dirigentes de diversos países a tomar medidas —más o menos afortunadas— para erradicar problemas de mal gobierno. Desde los indignados españoles hasta las protestas urbanas que surgieron espontáneamente en Brasil hace quince días, la corrupción, con sus matices, ha sido un tema transversal a los discursos de las protestas.

Sin embargo, para Elisabeth Ungar, directora de Transparencia por Colombia, el país aún está lejos de vivir una primavera indignada de las características de las de Turquía, el mundo árabe, Nueva York o Madrid. Pese a ocupar el primer puesto en la lista de países corruptos de América Latina, según la percepción de los ciudadanos, “en Colombia hay algunos problemas que la gente percibe como muy críticos, como la violencia. Y todavía falta dar ese paso para que los ciudadanos entiendan que la corrupción los afecta directamente. Por ejemplo, que cuando se demoran dos horas en llegar a su sitio de trabajo se den cuenta de que es culpa de la plata que se robaron de las obras en Bogotá”.

Como ocurrió en años anteriores —y como ocurre también en otros países de América Latina— los partidos políticos, y en especial el Congreso, son considerados las instituciones más corruptas en Colombia, seguidos por los servidores públicos, la Policía y las Fuerzas Militares.

En el otro lado del espectro, las ONG y los medios de comunicación son los que salen mejor librados en la encuesta. De hecho, los medios de comunicación también son considerados el primer canal de denuncia de un hecho de corrupción para los colombianos: mientras que el 33% de los encuestados acudiría a ellos para denunciar, el 31% lo haría ante una entidad pública.

Según Ungar, este asunto deja ver “la necesidad urgente de desarrollar políticas, mecanismos y canales expeditos para recibir y procesar las denuncias ciudadanas sobre hechos de corrupción y mecanismos de protección a denunciantes. Sin esto, la voluntad ciudadana (de denunciar) se perderá”.

 

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@donmaldo

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Juan Camilo Maldonado Tovar

Nacional

Colombia corrupta

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