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hace 21 mins

En Belalcázar, la población sigue en alerta roja

Aunque el Ingeominas rebajó la alerta de Roja a Naranja II en las
inmediaciones del Volcán Nevado del Huila, la población que habita allí
mantiene la alerta permanente. Sin agua y con lluvias constantes,
trabajan sin descanso en la construcción de refugios para una eventual
emergencia porque en el interior del nevado sigue temblando.<br />

El sonido repetido de la sirena a la medianoche del lunes activó más que el Comité de Emergencias en Belalcázar, Cauca. Los habitantes que se acostumbraron a vivir custodiados por el volcán de 5.634 metros de altura, se estremecieron con el recuerdo de los más de mil muertos del 6 de junio de 1994, cuando un terremoto a las faldas del Nevado causó una tragedia que cambió por completo el pueblo y a sus pobladores.

Ya era martes en realidad, cerca de las 12:30 de la noche, cuando la sirena repitió tres veces su grito y mandó a miles de personas a correr hacia los refugios que apenas estaban comenzando a levantarse. Casi todos los habitantes del pueblo que está construido a las orillas del río Páez, después que se une con las aguas del Símbola, llegaron hasta ‘La Mesa’, un refugio ubicado cerca a la plaza central. Allí no tuvieron siquiera con qué cubrirse de la intensa lluvia que caía a esa hora. “Nos paramos ahí, juntos, llenos de miedo y a oscuras porque la luz también se fue. Hasta que amaneció y vimos que no hubo avalancha”, dijo a Elespectador.com Matilde, una de las mujeres que subió a cocinar a quienes trabajaban el miércoles en la construcción de los albergues, pero que se quejaba por la falta de agua desde la emergencia.

El miedo no ha bajado en la población. Y con razón. En las seis horas siguientes a la reducción de la alerta de rojo a naranja, hubo por lo menos 53 eventos sísmicos. Y el miércoles a las 5 de la tarde se produjo otro temblor, esta vez de 3.3 grados en la escala de Ritcher, en pleno corazón del volcán nevado.

Este jueves el movimiento ha bajado. Según el Observatorio Vulcanológico de Pasto ha temblado varias veces, pero ninguno de los movimientos ha sido mayor a dos grados. Los mismos pobladores se organizaron en mingas para, por turnos, subir hasta los refugios y construir nuevos albergues, un poco más fuertes que los actuales de plásticos y maderas puestos al azar.  En grupos de 30 están cortando varas de guadua para lograr refugio a las tres mil personas que subirían al sonar una nueva alarma.

Roger Martín Montero, uno de los voluntarios, dijo que la misma comunidad está aportando los recursos para dotar los refugios. En realidad, dijo Montero, desde el 19 de abril del 2007, cuando se despertó de nuevo el volcán, se han solicitado recursos para dotar los refugios y que una nueva erupción no los sorprenda sin preparación. “La verdad no nos han puesto cuidado, nosotros no queremos que otra vez nos coja una avalancha sin estar preparados, pero no tenemos recursos y parece que el Gobierno sólo llega cuando ya se ha presentado la emergencia”, aseguró.  

Desde que se reactivó el volcán, han sido centenares las peticiones para que se declare la emergencia en la región y así se pueda disponer de recursos para evitar una tragedia; sin embargo, la respuesta ha sido negativa. El alcalde de la población de Páez, James Arbey Yasnó Gallego, estaba precisamente  en Bogotá cuando se prendió la alarma. El lunes intentó una vez más que el Gobierno nacional lo escuchara en sus pedidos para conseguir presupuesto que le permitiera construir albergues y abastecer a la población para prevenir la emergencia.

Pareciera que la Alerta Roja logró mover a quienes toman las decisiones. “Por primera vez el gobernador del Cauca estuvo en una reunión y logramos que también estuviera presente la Directora nacional de Emergencias.  Nos prometieron algunos recursos, porque sin eso no podemos hacer nada”, dijo el Alcalde.

Yasnó Gallego admitió las falencias, pero dijo que es necesario identificar también  los avances. Según explicó, se ha logrado coordinar la atención para los afectados, además de la comunicación. “Por lo menos ahora tenemos señal de celular, hasta hace apenas un mes en las zonas rurales, cercanas al volcán nisiquiera había señal alguna de comunicación”, añadió.
Al grupo de emergencias que incluye a Bomberos, Defensa Civil y Cruz Roja en Belalcázar, se unieron grupos de voluntarios de la Defensa Civil enviados desde Popayán.
 
De acuerdo con información de la administración municipal, los afectados por una avalancha de los ríos Páez y Símbola serían cerca de doce mil, casi el cuarenta por ciento del municipio.

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