La guerra ya hizo erupción

<p>La zona de Tierradentro, lugar de asiento del resguardo Huila, no ha logrado esconderse de los efectos del conflicto. Es común que sus casas queden en la mitad del fuego cruzado, como si no tuvieran suficiente con el temor que les genera el rugido del volcán.</p>

El agitar de banderas blancas se repite en cada una de las cinco veredas del resguardo de Huila, agarradas de grandes varas que se estacionan en sitios diferentes de la comunidad pretenden enviar el mensaje a los violentos para que no dejen nuevas víctimas en una pelea que les es completamente ajena.

“En nuestro territorio ya no se ven los pájaros volar, ahora son aviones que bombardean...". Esa frase dicha por un líder Páez hace un par de años podría ser el comienzo de un himno de los ‘tierradentro’ que durante años han reclamado por su neutralidad en el conflicto interno colombiano.

“Este resguardo lleva veinte años recibiendo golpes, cuando no es del nevado es la violencia”, reclama su gobernador José Jair Cuspián, quien al tiempo con la planeación para prevenir víctimas en  una eventual erupción del Volcán Nevado del Huila, insiste en pedir a los actores para que alejen las balas de un pueblo ya suficientemente aporreado.

Hace apenas dos meses que ocurrió la última incursión. “Los disparos comenzaron a escucharse de lejos, pero se fueron acercando y de pronto ya estaban aquí metidos, disparándose. ¿Y nosotros? Escondidos, ese día no pudimos ni salir a cosechar…”. El relato es de una mujer de la comunidad quien prefirió no dar su nombre para hablar de estos temas, pero logró el asentimiento de sus vecinas con el comentario.

El ataque no lo reciben directamente, siempre resultan en la mitad del fuego cruzado. La arremetida se mantuvo por varios días y terminó dejando muertos y heridos por las bombas que se disparaban.

“Es una zona donde la guerra ha estado tan caliente como el volcán”, dice Jesús Javier Chávez, el presidente de la Asociación de Cabildos Indígenas Chxa Chxa, quien reclama el derecho de las comunidades indígenas por la paz.

“Es nuestro derecho, pero igual sabemos que quien tiene las armas quiere imponer la ley”, puntualiza.

Las comunidades indígenas terminan involucradas cuando los guerreros tratan de ubicarse donde está la población civil y a veces se repliegan incluso en los establecimientos educativos. Y es por ello que para los paeces cualquiera de los actores armados es motivo de mucha intranquilidad y no hay confianza hacia ninguno de los dos.

Nisiquiera participan con sus hombres. Hasta hace poco tiempo algunos jóvenes que eran condenados con el exilio o con penas fuertes por algún delito que habían cometido, preferían huir a la guerrilla y por eso el resguardo decidió rebajar las penas y evitar que los jóvenes se perdieran definitivamente.

No es una denuncia nueva. En varia audiencias públicas se ha levantado la voz pidiendo que ningún actor armado ingrese a los territorios que son sagrados.

Y es la misma razón que los llevó a formar sus guardias indígenas. Nunguna persona puede moverse por algunos de los resguardos sin la seguridad de la Guardia que no garantiza evitar un ataque, pero sí defender a sus visitantes. Todo por cuenta de su neutralidad.

Temas relacionados