Colombia, el más afectado de América Latina por el cambio climático

Así lo asegura el director del Ideam, Ricardo Lozaño.

Cada día nos sorprendemos con los cambios que están sucendiendo en nuestro entorno. Un día soleado puede de un momento a otro opacarse con una fuerte lluvia, o tal vez ver como los dos se comparten el mismo espacio. También, otra de las características notorias del cambio climático son las temperaturas en lugares donde se acostumbraba hacer más frio, ahora hace calor. Algo que preocupa a los expertos en el tema del medio ambiente. 

“En Latinoamérica se está incrementando la intensidad y la presencia de eventos extremos, y en Colombia, por estar ubicada en una zona de influencia directa del calentamiento de las aguas del Pacífico, el impacto es mucho más fuerte que en cualquier otro país de la región”, informó Ricardo Lozano, director del Ideam.

Con “eventos extremos”, Lozano hace referencia a oscilaciones climatológicas como “El Niño” o “La Niña”, que provocan el cambio de clima, el aumento o descenso de temperaturas (respectivamente), de precipitaciones o de humedad, y que -según señala- “se están volviendo periódicos cuando antes no lo eran”. “En este semestre estamos teniendo la presencia de 'El Niño', igual que sucedió hace dos años; esta situación ha hecho que, debido a los desastres generados por estos eventos extremos, el país se está viendo profundamente impactado”, informó Lozano.

Para poder evaluar las consecuencias que tienen sobre la población los cambios climatológicos hay que tener en cuenta las circunstancias de cada país. “Cada uno tiene sus niveles de pobreza, de saneamiento básico, de degradación de las cuencas, de medioambiente o de los recursos naturales; y frente a este diagnóstico, las variaciones del clima entran a impactar directamente sobre estas circunstancias exclusivas de cada país”, enfatizó director del Ideam.

Según datos del Ideam, los desastres ambientales (inundaciones, avalanchas, deslizamientos, erupciones, colapsos, tormentas eléctricas, vendavales e incendios estructurales) dejaron 1.877.554 de personas afectadas en Colombia durante el 2008, de las cuales hubo 256 muertes, 506 heridos y 46 desaparecidos. El director del Instituto aseguró que en el caso de Colombia se “ha avanzado muchísimo en el tema de adaptación y reducción de la vulnerabilidad frente al cambio climático”.

 En el primer semestre del presente año, hay 333.318 personas afectadas, de las cuales murieron 171, resultaron heridas 203 y desaparecieron 40. Para prevenir los eventos climatológicos extremos, el personal del Ideam se encarga de monitorear los incrementos, la periodicidad y el aumento de la intensidad de estos fenómenos a través de información del satélite, de los servicios meteorológicos y de modelos estadísticos dinámicos.

“Gracias esta información podemos determinar las variaciones de las condiciones. Los resultados se facilitan a los ministerios para que ellos tomen los planes de contingencia de acuerdo con su riesgo y la vulnerabilidad”, explicó el experto. El experto también alertó de que los eventos extremos, al producirse de forma más periódica y más intensa, “están haciendo que repercuta sobre la economía en ciertas zonas del país”.

 Por este motivo, se están realizando en Bogotá las jornadas “Diálogos nacionales sobre el cambio climático: Lucha contra la pobreza y adaptación al cambio climático; Cambio climático con énfasis en el sector agrícola”. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Colombia es el encargado de la organización.

Con este encuentro, el PNUD busca desarrollar y fortalecer las políticas públicas de adaptación al cambio climático e integrar las estrategias de reducción de la pobreza, seguridad alimentaria y nutricional, salud y gestión del riesgo en las estrategias de desarrollo del país así como de los cooperantes.

Además, tratará de difundir a nivel intersectorial los desafíos que representan para Colombia las negociaciones internacionales de Copenhague, Dinamarca, enmarcadas en el documento de Ruta de Bali, y fortalecer las evaluaciones de los flujos de inversión y financiación frente al cambio climático, especialmente en el área agrícola.