Así fue la conquista colombiana del McKinley

Nelson Cardona y Juan Pablo Ruiz le contaron a El Espectador cómo fue la aventura que el 4 de junio les permitió alcanzar la cima de la montaña más fría del mundo.

Juan Pablo Ruiz y Nelson Cardona, horas después de regresar a Colombia, aun con la fatiga de su expedición en Alaska. / Gustavo Torrijos

A una altura de 6.194 metros sobre el nivel del mar, con una sensación térmica de 50 grados bajo cero, pero con la persistencia intacta, el equipo de colombianos que conforman el proyecto Epopeya 7 Cumbres logró su cometido: llegar a la cima de la sexta montaña planificada en la expedición, ni más ni menos que el monte McKinley o Denali, que en atabascano de los nativos de Alaska significa “el más grande”.

El 4 de junio, el equipo pudo alcanzar la cumbre del pico más alto del Ártico. Llegaron a la media noche a los 5.500 metros. Cada montaña tiene su dificultad y hay que saber prepararse. En el caso del McKinley, hay muchas grietas con las que se debe tener cuidado. Los escaladores dicen que ante todo hay que ir encordado y conocer las técnicas para rescatar a una persona en caso de caída.

A medida que avanzaban en el ascenso se encontraron con otras expediciones que no habían logrado la cumbre y habían abandonado por dificultades climáticas, fatiga, accidente e incluso por un caso de muerte. “Desde que salimos de Colombia dijimos que intentaríamos la cumbre sólo en condiciones que permitieran un mayor nivel de certeza sobre el resultado, que si en los 18 días que teníamos planificado estar allá arriba no encontrábamos una ventana que nos permitiera hacerla, esperaríamos hasta lograrlo”, dice Juan Pablo Ruiz, el líder de la expedición. El compromiso del equipo estaba amparado en la paciencia.

A las dos de la madrugada del miércoles 4 de junio, Ruiz llamó para verificar los cambios climáticos y encontró que la mañana estaría seca y sin nubes, pero que a partir de la tarde empezarían las nevadas, empeorando en la noche. Fue así como tomó la decisión de intentar el objetivo saliendo a las 6 de la mañana. “El tiempo se redujo a un día y medio y nos tocó ajustar todo. Sabíamos que iba a hacer ser frío, pero sin viento y con sol”, dice Juan Pablo.

Una vez en la cima sólo pudieron permanecer pocos minutos. “Todo fue muy rápido porque el frío realmente no nos permitía estar ahí”, afirma el líder. Se tomaron las fotos con el logo de sus patrocinadores e hicieron la llamada para informarle al presidente Juan Manuel Santos que su objetivo de hacer que Nelson Cardona y Marcelo Arbeláez alcanzaran la cumbre había sido un éxito. Cardona se convertía así en el primer latinoamericano en condición de discapacidad que alcanzaba esa cima. Era la conquista de un escalón más, para culminar, a finales de año, con el último reto de la expedición: el monte Carstensz en Papúa, Nueva Guinea.

Nelson Cardona es de Manizales y se ha convertido en un ejemplo a seguir, habiendo escalado las seis cumbres con una sola pierna y una prótesis que decidió utilizar después de amputarse voluntariamente su extremidad tras sufrir una caída de 18 metros en un ejercicio de entrenamiento en el Nevado del Ruiz.

“El 40% es físico y el 60% es emocional, porque vas a estar sometido a situaciones difíciles. Comienza uno a regirse por lo que tiene y las condiciones que da en ese momento la vida”, dice Cardona, haciendo referencia a la preparación que debe tener una persona para superarse y alcanzar el objetivo. También dice que le gusta ir a las montañas para aprender a conocerse más a sí mismo: “La única forma en que te puedes conocer como ser humano es cuando estás en estado de vulnerabilidad”, puntualiza.

El grupo de expedicionarios que conquistó el Denali estuvo conformado por Juan Pablo Ruiz, Marcelo Arbeláez, Nelson Cardona, José Francisco Arata, Carlos Alberto Gómez, Juan Pablo Montejo, Sergio Vargas, Alexánder Torres y Joaquín Uribe. El proyecto nació con la escalada del monte Kilimanjaro en 2011 y va anclado a una iniciativa de liderazgo.

Epopeya, la empresa fundada por los montañistas como trampolín para sus expediciones, está presente en siete países de América Latina y se enfoca en establecer la relación entre la experiencia que viven en la montaña a partir de la identificación de un objetivo y de obstáculos, la conformación de un equipo con roles y funciones determinadas para afrontar las contingencias de cada proyecto para transmitirlas al plano organizacional, capacitando a empresarios e inspirando al público con las historias y lecciones de vida que se tejen en los altos picos.

La expedición es patrocinada por Marca País, avalada por Coldeportes y financiada por empresas privadas. Se trata de “ir transformando ese grupo en equipo y establecer los compromisos para alcanzar resultados”, dice Juan Pablo Ruiz.

Una vez finalice la expedición, la idea es conquistar las montañas más grandes de América Latina.

 

@Raven_her

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