Así fue la reactivación de la Clínica de la 80 en Medellín

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La institución, que llevaba dos años inactiva, funcionará como sede complementaria del Hospital General de Medellín para atender pacientes de COVID-19.

En 2018, la Secretaría de Salud de Antioquia ordenó el cierre definitivo de la Clínica de la 80, en Medellín. La falta de insumos, fallas en la infraestructura y mala calidad en los servicios fueron las causas principales. Desde entonces, el edificio blanco en el barrio Belén, con sus 22.000 metros cuadrados, permanecía casi fantasmagórico.

Desde hace unos meses, la Clínica fue intervenida para que pueda volver a recibir pacientes. Ante la crisis del coronavirus y la presión que la pandemia ejerce sobre la capacidad hospitalaria, este edificio vuelve a ser relevante como un espacio para aliviar la saturación y contribuir a los servicios de salud. Desde el lunes 13 de julio retomó operaciones y en este momento tiene siete unidades de cuidados respiratorios especiales (UCRE) y treinta camas ocupadas.

La Clínica de la 80 fue adquirida por la Alcaldía en calidad de comodato, explica Jennifer Uribe, secretaria de Salud de Medellín. La operación, que incluye la administración y prestación de servicios, está a cargo del Hospital General de Medellín, con apoyo financiero de la Alcaldía. Así, los pacientes atendidos en la Clínica serán los que remita el Hospital. No habrá urgencias ni consulta externa, todo esto seguirá en la sede principal.

“Los pacientes ingresan al Hospital y son evaluados. A partir de ahí se decide si son trasladados para que ingresen a la UCRE de la 80”, explica la secretaria Uribe. La funcionaria resalta que han llegado pacientes que, luego del mismo proceso, pasan al servicio de hospitalización. “Esto permite que si están internados y requieren algo de manera urgente, pasen a cuidados respiratorios y viceversa. Los que se van recuperando se quedan al menos un día en hospitalización para determinar que, efectivamente, puedan ser dados de alta”.

Fueron necesarias distintas acciones para preparar la reapertura de la Clínica. Uribe explica que primero se adecuaron los pisos cinco y seis con todas las habitaciones, fueran de unidades de cuidados intensivos, cuidados especiales u hospitalización. En las siguientes fases se abordó el resto de los pisos, junto con los servicios de laboratorios y farmacias. Se espera que en menos de dos semanas la clínica pueda operar en su totalidad, con todos los estándares de seguridad.

Por ahora, mientras la preparación continúa, hay sesenta camas habilitadas en los pisos que quedaron listos. Además, hay trece UCRE con posibilidad de ampliación a 19. El plantel de la Clínica cuenta con un médico internista, un médico general, un jefe y auxiliares de enfermería, un terapeuta respiratorio, una bacterióloga, un químico farmacéutico, un regente de farmacia, un auxiliar de laboratorio y una auxiliar administrativa.

¿Por qué se puso en funcionamiento la Clínica de la 80?

La Alcaldía determinó que se activaría la Clínica cuando se llegara a la alerta naranja. Esto para desaturar la red hospitalaria y evitar su colapso absoluto. Con la alerta roja declarada en toda Antioquia, este espacio se vuelve aún más vital.

La reapertura de la Clínica de la 80 está enmarcada en una estrategia más amplia de la Alcaldía para manejar la pandemia: la expansión. Esta estrategia es flexible y avanza según la pandemia lo exige. El uso de esa Clínica podría ser solo el inicio. “Ya nos expandimos en la red hospitalaria. Probablemente después se habilite y autorice la prestación transitoria de servicios en escenarios no clínicos. Se contemplarán hoteles o espacios como Plaza Mayor. Se van tomando decisiones a la medida que lo pide la dinámica epidemiológica”, dijo Uribe.

Esta Clínica fue la opción A para la expansión hospitalaria: aunque estaba abandonada, tenía una infraestructura robusta. “Creímos que esta era la primera opción porque ya había prestado servicios de salud, por lo cual sus instalaciones iban a permitir una prestación de servicio más adecuada que otro escenario”, aseguró Uribe. Además, admitió que ha habido dudas de la comunidad frente a la reactivación de la Clínica: “Hemos tenido mucho contacto con los vecinos para socializar las estrategias. Las decisiones que se han tomado en este escenario siempre tienen un respaldo técnico, en pro de controlar la criticidad de los casos positivos que hay en la ciudad”.

Mientras la Clínica se prepara para operar al 100 %, las expectativas de la Secretaría de Salud y la Alcaldía son muy altas. “Esperamos que los pacientes disminuyan sus complicaciones, que se desaturen las UCI y que realmente se recuperen muchas personas. Esta institución, con el personal que tiene el Hospital General de Medellín, puede prestar muy buenos servicios de salud y responder y controlar esa criticidad en la ciudad”.

Para Uribe y la Secretaría, no es claro qué pasará con la Clínica una vez la pandemia sea controlada o superada. Puede que deban devolverla, admite. Pueda que el gran edificio blanco de la 80 vuelva a estar abandonado en un tiempo. Por lo pronto, con 15.402 casos confirmados —entre ellos el alcalde Daniel Quintero— y 223 fallecidos en la ciudad, la Clínica será central en los esfuerzos municipales por manejar la crisis y limitar su impacto en Medellín.

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