Así fue la segunda versión del Premio Nacional Vivienda Sostenible

El evento se realizó gracias a la alianza entre la Fundación Mario Santo Domingo y el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible.

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"El objetivo de este premio es incentivar a los jóvenes que estudian o trabajan con temas de construcción sostenible para que elaboren proyectos de vivienda social con este enfoque", expresó Cristina Gamboa, directora del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS), acerca del reconocimiento que entregó la Fundación Mario Santo Domingo a las iniciativas estudiantiles con base ecológica. Recuperar espacios urbanos subutilizados, renovar edificaciones deterioradas e involucrar a las comunidades en la definición de estrategias que mejoren las condiciones medioambientales de las zonas en las que conviven, son algunos de los propósitos de las alternativas reconocidas en la segunda versión del evento.

Es el caso de Isabel Ramírez y José Fernando Naspirán, dos arquitectos de la Universidad Piloto que afirman que al enterarse de la convocatoria descubrieron que estaba diseñada para su proyecto de grado. "Nuestra idea está basada en la construcción de vivienda social en una zona de renovación urbana, en lugar de ir elegir un sitio de expansión. Esto quiere decir que aprovechamos la estructura existente y la recuperamos del deterioro para darle un nuevo uso", cuenta Naspirán. Por su parte, Ramírez agrega que revitalizar los espacios a través del reciclaje de los mismos para darles un nuevo significado fue la inspiración de su propuesta, que recibió el primer lugar en la categoría de Vivienda sostenible.

Otro de los participantes fue Pedro Aparicio, arquitecto de la Universidad de los Andes y fundador de Altiplano (firma asesora en arquitectura), que explica que concursó en la categoría de Comunidades Sostenibles, en la que el CCCS le otorgó una mención por su proyecto "La configuración de un borde como articulador urbano. Estudio de caso La Isla del sol". Asegura que su intención fue recuperar la comunicación que perdió el barrio La Isla del Sol (sur de Bogotá) con vías principales de la ciudad y con comunidades aledañas. "Al barrio lo rodeaba el borde del río y a su lado se construyeron muros que impedían transitar de un lado a otro. Mi propuesta fue recuperar un trecho, con la articulación de diferentes instituciones, para crear un parque lineal".

Aparicio afirma que aunque hay un auge de la construcción sostenible en el mundo, en Colombia todavía hay un conocimiento superficial sobre el tema que le impide a este mercado entender la trascendencia de edificar estructuras verdes. "Aquí (Gran Foro Anual del CCCS, plataforma de entrega del premio) se ha discutido sobre los beneficios económicos de este enfoque y sobre la importancia del compromiso, no solo desde los constructores, sino la industria que produce materias primas, con la sostenibilidad. Creo que en el país el tema tendrá que dejar de ser una moda para explorar todo lo que acarrea el concepto". 

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