Así fue como un hombre borracho destruyó puesto de salud de La Playa de Belén, Norte de Santander

Un arrebato de ira dejó sin servicio médico a cientos de habitantes. El sujeto destrozó equipos médicos de alta tecnología, rompió vidrios, computadores, puertas y televisores de la sala de espera.

Lo que pasó en el centro de salud de La playa de Belén dejó a todos perplejos. Contrario a lo que se espera de un rato de esparcimiento entre campesinos que aprovechan el domingo para departir algunos tragos, la jornada terminó fuera de los protocolos populares del municipio del Catatumbo.

Todo empezó cuando un hombre dejó ver su incomodidad por la decisión del tendero que les dijo a sus clientes (dos hermanos procedentes del corregimiento Aspasica) que debía cerrar el establecimiento y por consiguiente pasó a cobrar la cuenta.

En ese momento empezaron los reclamos y el intercambio de opiniones subidas de tono. En cuestión de minutos las palabras de grueso calibre pasaron a las agresiones físicas y tanto los clientes  como el dueño del negocio desenfundaron machetes y cuchillos para solucionar de manera agresiva su descontento.

Luego de causarse heridas, todos resultaron en el centro de salud y fue aquí donde vino la escena de no creer. Frente a los demás pacientes y personal médico, uno de los iracundos lesionados, al querer impedir que su hermano fuera conducido en una ambulancia al hospital de Ocaña a donde fue remitido, en un arrebato, arremetió contra todo lo que encontraba a su paso dentro del centro asistencial. Fue así como derribó estantería repleta de medicamentos, destrozó equipos médicos de alta tecnología, rompió vidrios, computadores, puertas, televisores de la sala de espera y desprendió las cámaras de seguridad.

Su indelicado comportamiento lo llevó también a agredir a médicos y enfermeras. Acto seguido, procedió a romper los vidrios de la ambulancia. El gerente del puesto de salud, Aldemar Arturo Gaona Peñaranda, aseguró que todos los protocolos de atención se siguieron por lo que no entiende la actitud del hombre que protagonizó el episodio que dejó sin atención médica a los habitantes del casco urbano de la Playa de Belén y sus dos corregimientos; Aspasica y la Vega de San Antonio.

Entre tanto, Víctor Nahun Arenas Ortiz, dueño de la tienda, permanecía escondido en un baño de la unidad médica ante el temor que fuera agredido nuevamente.

“No querían pagarme y por eso me agredieron y acabaron con el negocio, me pusieron treinta puntos”. Dijo Arenas cuando pudo salir del escondite. “El ejército y la policía estaban afuera y no reaccionaron”, aseguró. El causante del millonario daño,  regresó impune a su vereda donde trabaja en una finca mientras que la comunidad playera espera no solo que se haga justicia sino que se restablezca el servicio médico.

 

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