Así funciona la Gendarmería francesa que quieren replicar en Colombia

Luego del anuncio hecho por Santos en Francia sobre tomar el ejemplo de ese país para establecer una policía rural de cara al posconflicto, El Espectador habló con el único gendarme Francés que reside en Colombia.

Juan Companie lleva 16 años en la Gendarmería. /123rf

Hace dos días cuando el Presidente Juan Manuel Santos estaba en París el encargado de rendirle honores fue el jefe de seguridad de la Asamblea Nacional de Francia. Se trataba del suegro de Juan Companie, el único gendarme francés que vive en Colombia, desde hace año y medio, como agregado policial de la embajada de Francia.

Su entusiasmo por la historia y sus lecturas cotidianas sobre la guerra, para entender algunos de los momentos más importantes de su país, le despertaron la pasión por ayudar a la gente. Estudió Derecho, durante 11 meses prestó servicio militar, lo que en su país se considera todo un honor, y finalmente decidió ingresar a la Gendarmería, el cuerpo policial de estatus militar de Francia.

Companie conoce a la perfección la historia de su institución y su voz suena entusiasmada cuando habla de ella. “A la Gendarmería la llaman así desde 1791 (finales del siglo XVIII), el periodo revolucionario en Francia. Antes ya existía ese mismo cuerpo aunque con el nombre de Maréchaussée Royal; sin embargo, con los trastornos revolucionarios se decidió cambiar el nombre y darle este vínculo a la nación francesa”.

Y es que a pesar de que la Gendarmería es una de las instituciones más antiguas de Francia, sigue vigente y ha cobrado valor esta semana en Colombia luego de que el Presidente Juan Manuel Santos anunciara que este grupo puede ser tomado como modelo en el país para establecer una policía rural de cara al posconflicto. Una propuesta que desató una lluvia de críticas.

Sin embargo, esta no sería la primera vez que los dos países hacen acuerdos de apoyo mutuo. Hace 15 años, a mediados del 2000, Colombia pidió a Francia ayuda con el proceso de entrenamiento que se realizaba con los carabineros y durante seis años se realizó un proceso de crecimiento, en el que se reforzó la ayuda canina y la labor con los caballos. En la actualidad también hay un trabajo conjunto, pues miembros de la Policía Nacional de Colombia están trabajando con las fuerzas de Francia en Haití desde enero de 2010, cuando se produjo el terremoto.

Estas dos actividades funcionaron de manera exitosa, pero ahora al hablar de la posibilidad de crear una policía rural se despertaron las inquietudes sobre la idea que ha funcionado desde hace tantos años en Europa y que fue ejemplo de un modelo policial con estatus militar para inspirar la creación de la Guardia Española, los Carabineros de Italia, los Carabineros de Chile, la Gendarmería de Argentina y muy recientemente, la Gendarmería de México, que apenas acaba de graduar a su primer grupo de formación.

Sin embargo, Juan Companie, gendarme desde hace 16 años, considera que es inadecuado usar el término modelo, pues no se trata de algo que simplemente se copia y pega. “Hay que partir de las necesidades de Colombia, de la seguridad en el ámbito rural, es un desafío. Creo que la experiencia de Francia puede servir para acompañar a la fuerza pública en su adaptación o transformación a un escenario donde seguirán existiendo los delincuentes pero ya no habrá personas con ideas políticas mezcladas con delincuencia desafiando a la autoridad”, afirma.

La Gendarmería francesa se encarga de todas las misiones policiales: investigación, intervención, mantenimiento del orden público y en cuanto a la seguridad ciudadana están desplegados en el 95% del territorio francés. Abarcan más de la mitad de los 66 millones de habitantes que tiene Francia, incluida la zona metropolitana y la de ultramar por ejemplo, en el caribe, Martinica y Guadalupe o en sur américa la Guyana francesa.

En la actualidad, hay al menos 3.200 puestos o brigadas, y, según Companie, este despliegue es el que les permite la cercanía con la población. “Vivimos y trabajamos con ellos, en esas zonas rurales o periurbanas, estamos cerca a las autoridades locales, como los alcaldes o perfectos (gobernadores)”, aclara.

A esto es lo que se ha enfrentado en los últimos 16 años el oficial Juan Companie, quien es consciente de que cuando lleva su uniforme y arma, corre riesgo porque representa a la autoridad del Estado y se expone a situaciones adversas. Pese a los peligros, se siente orgulloso de lo que ha hecho. Recuerda, por ejemplo, sus cuatro años al mando de un distrito, en una zona fronteriza con España, en los Pirineos, en donde comandó 110 hombres y mujeres, en la cima de una montaña y con gran actividad turística.

La vida de un gendarme varía bastante pues se trata de una fuerza que brinda ayuda y trabaja en misiones preventivas, como ir a las escuelas a hablar con los niños sobre seguridad vial o el buen uso de internet, o a capacitar sobre los problemas de adicciones a drogas y alcohol. Esas lecciones las aprenden en sus propios centros de formación, escuelas de oficiales y gendarmes en todo el país. Allí mismo es en donde se aprende el manejo de armas, la táctica militar, la planeación y la conducta de operaciones.

Esto según Companie es lo que ha hecho que logre mantenerse durante tantos años la Gendarmería. “Hemos atravesado regímenes políticos diversos, dos guerras mundiales, es cultura militar, somos leales al poder y a la autoridad. Somos neutros e imparciales. Carecemos de sindicatos y por eso hemos sido siempre escuderos del poder sin importar cuál sea, monárquico, imperio, república”, concluye el oficial gendarme que se abstiene de participar en la polémica sobre lo que se debe hacer en el país y se limita a decir que Colombia puede contar con la cooperación que necesite de Francia.


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