Así nació el periódico El Vespertino

En mayo de 1964 comenzó a circular esta edición dirigida por José Salgar.

El primero de noviembre de 1963 fue el trasteo de El Espectador.
El 12 de julio de 1963, en el año 76 del periódico, El Espectador llegó a su edición 20.000. Con esa motivación, la dirección del diario optó por fortalecer varios procesos en curso. Inicialmente se dispuso la realización de cinco ediciones conmemorativas enfocadas hacia las regiones colombianas, con el propósito de persistir en la tarea de acercar el mundo de la provincia a la capital, en especial las zonas más apartadas y olvidadas de Colombia donde debía llegar el periódico. (Vea el especial 30 años sin Guillermo Cano)
 
De igual modo, a partir de ese mismo año se formalizó el paso definitivo de El Espectador a su condición de impreso matinal para responder a la demanda de lectores que se habían acostumbrado a que fuera un diario que circulaba en las tardes, nació el periódico El Vespertino, cuyos primeros números aparecieron en mayo de 1964. Este periódico entró a ser dirigido por José Salgar, con el apoyo de Álvaro Monroy Caicedo, quien para ese momento ya se había convertido en promotor de noticias del espectáculo. (Así era la vida de Guillermo Cano)
 
Finalmente, el 31 de octubre de 1963, se adelantó la última edición del periódico en su sede de la Avenida Jiménez con carrera cuarta.  A partir del primero de noviembre, y luego de 13 horas de trasteo, El Espectador se trasladó a su nueva sede en la Avenida 68 con calle 22 A, que había sido construida por la firma de arquitectos Pizano - Pradilla y Caro. La nueva sede  fue inaugurada oficialmente el 22 de marzo de 1964, y el Concejo de Bogotá aprobó que la nueva avenida llevara el nombre de El Espectador. (Conozca cómo funcionaba El Espectador)
 
Además de los cambios administrativos y logísticos, con el traslado del periódico a su nueva sede, Guillermo Cano replanteó algunos cambios en la redacción. Como José Salgar fue a dirigir El Vespertino, la subdirección del diario la asumió Darío Bautista. En la jefatura de la redacción, para mañana y tarde, asumieron los periodistas Guillermo Lanao y Enrique Alvarado. La línea editorial comenzó a ser fortalecida con nuevos nombres que hicieron historia en el diario. Antonio Panesso Robledo, Alfonso Castillo Gómez, Lucio Duzán o Alfonso Palacio Rudas. (Lea: Darío Bautista: guía de Guillermo Cano)