Aspersión de incertidumbres

Una acción de grupo busca frenar la erradicación de coca con glifosato. Lío con el químico que compró la nación sigue sin resolverse. Policía dice que proveedores cambiarán el producto y ellos la desmienten.

El programa de aspersiones con glifosato es el principal componente de la lucha contra las drogas en Colombia. / Archivo - El Espectador
El programa de aspersiones con glifosato es el principal componente de la lucha contra las drogas en Colombia. / Archivo - El Espectador

El programa de fumigación de cultivos ilícitos con glifosato parece estar en vilo para 2013. Por un lado, porque sigue sin solucionarse el lío entre el gobierno de EE.UU. y la Policía Antinarcóticos por la compra de un químico sin licencia ambiental estadounidense, lo que pondría en riesgo el apoyo extranjero. Por el otro, por una acción de grupo presentada en el Cauca y promovida por casi 40.000 campesinos que buscan parar las fumigaciones debido a los daños para su salud.

En cuanto al choque entre la Policía Antinarcóticos con la Embajada de EE.UU., el escollo sigue siendo el glifosato que Colombia compró en marzo de 2011, por casi $12.000 millones, pues no cumple las condiciones ambientales del gobierno norteamericano para que éste preste sus aviones. Aunque la Policía dijo que los proveedores cambiarán el producto, los empresarios la desmintieron.

Como lo publicó El Espectador en su edición del 26 de agosto (“El glifosato chino de la Policía”), el gobierno de EE.UU. le hizo pruebas al químico y señaló que tiene compuestos más tóxicos e inflamables, prohibidos por la autoridad ambiental de su país. Por eso, el producto sigue guardado y su fecha de vencimiento se aproxima, ya que tiene dos años de vida útil.

De acuerdo con el gobierno norteamericano, la razón para no usar este glifosato es la necesidad de mantener la calidad del herbicida, la cual ha sido clave para enfrentar los cuestionamientos científicos, políticos y jurídicos que por años se han presentado alrededor de su uso. Cambiarlo podría dar más razones a las demandas en curso, como la acción de grupo de la comunidad del Cauca o la de Ecuador contra Colombia.

El choque ha obligado a realizar reuniones entre el gobierno colombiano y el estadounidense para encontrar una salida. La solución para superar el lío y seguir contando con el apoyo norteamericano fue reemplazar el glifosato por uno que cumpliera con los estándares exigidos por las autoridades ambientales de EE.UU. El reto era hacerlo sin generar más gastos y un posible detrimento patrimonial para el Estado.

El acuerdo lo confirmó el general Luis Pérez Martínez, director de la Policía Antinarcóticos, quien le dijo a El Espectador que el cambio del producto se había concertado con los proveedores y que no iba a generar costos para el país. Agregó que se haría antes de finalizar el año, para ponerle punto final al lío y avanzar en la nacionalización de la fumigación de los cultivos ilícitos.

Sin embargo, el anuncio parece quedar en el aire por un hecho particular: fue desmentido por la unión temporal que le vendió el producto a la Policía Antinarcóticos: Soluciones Integrales, integrada por las empresas Silveagro, Almacén Agropecuario La Sabana, Concentrados el Rancho, Centro Agropecuario Campeón y Talanu Chemical (encargado de importar el producto).

Tarcisio Tamayo, gerente del Centro Agropecuario Campeón, dijo que es imposible hacer el cambio, ya que el negocio quedó liquidado hace ocho meses y la unión temporal no existe. “No nos ha dicho nada. Desde que terminamos el negocio, no nos han citado para renegociar. Pregúntenle a la Policía de dónde sacó esa idea”.

Por su parte, Fernando Adolfo Cárdenas Pinzón, gerente de Concentrados El Rancho, dijo que como vendedores cumplieron las exigencias. “El producto tenía permisos en Colombia y el contrato no exigía licencias de EE.UU. No tenemos por qué cambiar el producto”, indicó.

Henry Rubiano, del Almacén Agropecuario La Sabana, fue el más crítico. “El negocio fue transparente. Es la Embajada de EE.UU. la que quiere poner problemas, porque tiene intereses en el negocio y los pretende poner por encima de la ley nacional. Su malestar es porque la Policía no le compró a sus empresas americanas, que venden el glifosato a cuatro veces el valor del mercado”.

Quizás el más molesto con el tema fue José Alfredo Silva Reyes, gerente de Talanu Chemical Ltda., empresa que lideró la importación del glifosato: “Vendimos y entregamos lo que exigía la licitación. No vamos a asumir una pérdida por un error que no es nuestro. Si ellos quieren cambiarlo, pues sería como cambiar un carro viejo: hay que pagar el nuevo modelo”.

Agregó que con este tema los han atropellado como empresarios, con afirmaciones falsas, pero que por razones de seguridad prefiere manejar el tema con prudencia. “Nuestro producto tiene los permisos en Colombia y no es lógico que vengan de EE.UU. a pedir licencias ambientales americanas que no se exigen en este país. Es como si la Policía me pidiera en Colombia un documento de identidad de EE.UU. No tiene sentido”.

Criticó que ahora quieran decir que el producto que entregaron no fue el que pidieron. “La Embajada provocó un lío de algo que la Policía hizo bien. Tristemente, parcializaron el tema porque no le compraron a una empresa de EE.UU. y el negocio lo ganó una empresa colombiana. Aquí aplica la frase: todo lo del pobre es robado”.

El empresario señaló que sabe que el producto se está usando, aunque no sabe en qué cantidad. Y concluyó: “Llamen a la Policía y que aclare. Nosotros no vamos a cambiar el producto y el contrato está finiquitado. Cambiar un producto que está próximo a vencerse se podría pensar, pero eso les vale más”, concluyó Silva Reyes.

Al preguntarle de nuevo al director de la Policía Antinarcóticos sobre las versiones encontradas, se sostuvo en su versión. “Este embrollo del glifosato va a tener una solución y estamos esperando oficializar el cambio del producto a finales de este año”, insistió. Al preguntarle por qué los comerciantes desmintieron el acuerdo, el oficial señaló: “Puede que lo hayan hecho por evitar a los medios, pero todo está por escrito. Sólo falta oficializarlo y está en camino”, concluyó.

Consultada sobre el futuro del programa de aspersión con glifosato, la Embajada de EE.UU. dijo a través de un empleado de la oficina de comunicaciones que “cualquier duda la debe responder la Policía Antinarcóticos”.

Por ahora, la solución para reemplazar el glifosato que compró el gobierno colombiano, por el cual se han dado roces con el gobierno de EE.UU., parece tan incierta como el futuro del programa de aspersiones de cultivos ilícitos para el próximo año.

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