Un hombre murió por ataque de abejas africanizadas en Puerto Colombia

Pedro Manjarrés fue con su hijo a pescar en un lago del municipio atlanticense y en el camino de regreso se encontraron con el enjambre.

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El sábado, Pedro Manjarrés, de 56 años, y su hijo de 11, regresaban de pescar en el lago que queda cerca del barrio Villa Norte de Puerto Colombia (Atlántico), cuando un enjambre de abejas africanizadas los atacó provocando la muerte del adulto.

Según la versión que dio el menor al diario El Heraldo, en el camino de vuelta a casa Pedro Manjarrés abría el paso con un machete y por accidente rozó un panal. “Las abejas comenzaron a perseguirnos, él me tapó con unas matas y me dijo que me quedara callado y quieto. Luego me susurró: ‘Tomás, vete de ahí’. Cuando se fueron las abejas fui a verlo y ya no se movía”, relató el niño al medio regional.

Con su cuerpo, Pedro Manjarrés evitó que a su hijo lo atacara una cantidad mayor de abejas. El niño, a quien sacaron al menos unos 200 aguijones de su cuerpo, corrió a avisarle a sus hermanos, pero su padre no pudo ser salvado.

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“Las abejas se aburrieron de picar a mi padre. No vino nadie a socorrer, ni la ambulancia. Llamamos a la Policía y a los bomberos, pero no llegaron enseguida. Gracias a la solidaridad de los vecinos fue que pudimos trasladarlo en un taxi a la clínica Porto Azul, donde lastimosamente falleció”, narró a El Heraldo María José, de 22 años, una de los 11 hijos que dejó el hombre oriundo de Valledupar.

La joven denunció ante el medio que Manjarrés no es el único que ha sido víctima de estos insectos. “Un niño se ahogó ahí también, encontraron una muchacha muerta en el matorral y ayer le tocó a mi papá. ¿Quién será el próximo? Está bien que cada uno es responsable de ir a ese lugar, pero no hay señalización de nada”.

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Manjarrés trabajaba en Barranquilla realizando oficios varios con lo cual sostenía a su familia. “Mi papá es un héroe porque dio la vida por mi hermanito. Su muerte no fue en vano. Si no hubiese sido porque él lo protegió, Tomasito no estuviese tampoco con nosotros. Ahora queda esperar en Dios que el dolor pase y respetar su voluntad”, concluyó María José para El Heraldo.