Barranca, el petróleo y otros malestares

Un viaje al puerto petrolero en momentos de crisis y reclamos por demora de Ecopetrol en la modernización de la refinería.

 

“La cosa es preocupante cuando el desempleo es más importante que el calor a la hora de hablar de Barranca”, me dice el taxista camino a la ciudad y me cuenta que “esto empezó en 2008, cuando nos prometieron el PMRB”, el Plan de Modernización de la Refinería de Barranca, oferta hecha por Ecopetrol y por Presidencia.

El lema que acompañaba esta esperanza era algo así como “alístese para invertir” y el pueblo se endeudó, dicen, en un billón de pesos. El alcalde anterior sacó un préstamo de 157 mil millones, y subió en 330 % el impuesto de industria y comercio. Pero ese alistamiento se quedó en el aire: “aquí cada día se quiebra un comerciante”, me dice un vendedor de celulares.

Los pequeños comerciantes entrevistados hablan de una caída en las ventas del 25 %, un desempleo del 50 % y una desocupación hotelera del 75 %. Hay un aumento sensible de mototaxistas, vendedores ambulantes, delincuencia y prostitución. “Con esa crisis de la economía formal y casi colapsada la economía informal, queda la delincuencia”, me dice un pequeño empresario cerca de la Alcaldía.

Un ejemplo de quiebra es lo que le sucedió a una empresa de 38 años: Transportes y Equipos, dedicada a vender servicios a Ecopetrol y que transporta sus 1.200 trabajadores y unos 6.000 contratistas. Esa empresa también se preparó para el PMRB comprando una nueva flota de vehículos, pero en agosto de 2015, 100 trabajadores fueron despedidos y finalmente cerraron a finales del 2015, lo que significó la pérdida de 258 empleos directos. Uno de los obreros me dice, al final de su asamblea: “para apoyarnos no hay que creer en Marx, basta con leer a Keynes”. Otro de los obreros me señala un vendedor de frutas y me dice “para allá nos llevan”.

Natalia Acosta, gerente de Transportes y Equipos, en agosto de 2015 buscó renegociar una solución con Ecopetrol, pero la única posibilidad era recortando salarios al mínimo y sin pagar horas extras. La empresa ni siquiera recibe el desembolso por los servicios ya prestados a Ecopetrol ($1.129 millones retenidos), con lo cual no tuvo siquiera liquidez para seguir operando un poco más.

Antecedentes

En mayo de 2014 se firmó un acuerdo de “armonía laboral” entre Ecopetrol y la USO, para facilitar el PMRB. En la campaña de Santos para su reelección usó la carta del Plan de Modernización. La esperanza del PMRB se ratificó en abril de 2015, cuando varios ministros y la Dirección Nacional de Planeación aprobaron el PMRB, calificándolo como un “Proyecto de Interés Nacional Estratégico”.

Pero un mes después, el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, revocó la decisión y recientemente, en diciembre de 2015, en una reunión con el alcalde electo de la ciudad, Darío Echeverri Serrano, confirmó que el PMRB no va. Según el alcalde, la falta de recursos es una excusa.

Un delegado de la CUT me dice: “Santos quiere que a esta ciudad se le olvide que tiene una refinería”. Y una líder de la plataforma social de apoyo al PMRB: “hay una clara política de exclusión de Barranca a la hora en que Ecopetrol piensa sus contratos”.

Echeverry ha tenido una política muy dura contra su empresa: Ecopetrol, al punto que ha despedido altos funcionarios y ha generado tal miedo que, por primera vez, muchos empleados se han afiliado al sindicato de la USO para buscar protección. Cuando era ministro de Hacienda, en 2013, Echeverry hizo un cambio en el régimen de regalías, recortando la entrega directa a los municipios con la excusa de combatir la corrupción. Según cuentas del sindicato, el salario del presidente de Ecopetrol puede estar alrededor de 66 millones de pesos, un poco más de tres salarios mínimos al día.

El PMRB, más que un simple plan de adecuación de la refinería, es una política con grandes implicaciones. Según voceros de la Unión Sindical Obrera (USO), el proyecto implicaría “6.000 trabajos directos nuevos dentro de la refinería y 10.000 fuera de la malla” en la producción de 8.000 toneladas de prefabricado.

Tensión social

Por todo esto, en 2015 las marchas volvieron a las calles de Barranca, después de 15 años de miedo por la presencia del paramilitarismo. Las manifestaciones se quejan del incumplimiento y equiparan el PMRB con un verdadero ejemplo de paz territorial: “paz es PMRB para Barranca”, gritan en las calles. Pero no solo es una cosa de sindicatos: dos miembros de una pequeña asociación de comerciantes se suman al malestar. “Ayer despedí a dos empleados, ya me estoy quedando solo en el negocio”, me dijo uno de ellos.

Y el otro complementó: “los contratistas no dejan plata en el mercado de Barranca, sino los obreros”, lo dice en alusión a la promesa de Presidencia (vía Gran Acuerdo Social) de que el 90 % de la contratación de personal debería ser local, pero no es así. Freddy Pulecio, líder local, dice: “contratan una chalupa y con eso llenan el requisito de contratar personas locales”.

El centro comercial Las Estrellas cerró todo el segundo piso en 2014 y de los 100 locales comerciales solo quedan 45 puestos abiertos. Algunos se han endeudado con prestamistas “gota a gota” vinculados con las bandas de delincuencia y, ante la incapacidad de pago, han pensado en irse de la ciudad.

En Cootransfluviales, la Cooperativa de Transportes Fluviales y Terrestres Unidos, están igualmente angustiados por la crisis. Saben que no podrán competir si no están unidos y aun así nada garantiza su triunfo. Los contratos injustos y las empresas de afuera son sus mayores enemigos, a lo que se suma la indiferencia de una parte de la sociedad de Barranca.

Ecopetrol dice que no hay plata para llevar a cabo la modernización de la refinería de Barrancabermeja, pero dinero sí hay, lo que parece es que la empresa petrolera le está dando la espalda al proyecto. Según Edwin Castaño, cuando el precio del barril de petróleo estaba en 25 dólares, la petroquímica y la refinación fueron las que sostuvieron a la empresa petrolera.

El Plan de Modernización de la Refinería de Barranca no sólo es una promesa electoral incumplida y una política traicionada, sino la puerta de salida a la crisis de la ciudad, que se resiste a apagarse ante la mentalidad privatizadora que envuelve al país.

*PhD. Profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

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