BeligerArte, el colectivo que pinta memorias en las paredes de Bogotá

Sus integrantes dicen que no son víctimas directas del conflicto armado, pero han asumido como propia la necesidad de compartir con otros las secuelas de la violencia en Colombia.

A pesar de los esfuerzos por esclarecer hechos de desaparición forzada a lo largo de los años en diferentes lugares del país, en medio del contexto del conflicto armado, aún muchos casos permanecen en la impunidad; en especial aquellos crímenes cometidos por el Estado. Por ello, surgen movimientos que buscan a través del arte, recordar permanentemente a quienes fueron silenciados y exigir justicia y garantía de no repetición.

Por eso BeligerArte, compuesto en su mayoría por sociólogos, tiene como objetivo, mediante el arte callejero como el muralismo, cartelismo y graffiti, generar ejercicios de visibilización, esperando que otros puedan percibir y comprender la magnitud de la violencia que ha padecido y padece Colombia.

Según Emilio*, miembro del colectivo, “le estamos exigiendo al Estado de todas las formas posibles una entrega digna de los cuerpos de nuestros desaparecidos”. Añade que lo que quieren es que se visibilicen muchas realidades y muchos casos, y no solo los procesos en los cuales el Estado pone la mirada. “Buscamos evitar esas tesis revisionistas y ese ejercicio desde el Estado y los sectores del poder de estar constantemente ajustando la historia al momento histórico en el que se encuentra”.

Pinceladas de resistencia

Este tipo de arte nace y se mueve a partir de sentimientos, dicen desde el colectivo. Más allá de la estética o el valor artístico que las piezas puedan tener, lo primordial es partir de emociones como el dolor o el miedo, para poder expresar esperanza y reclamos de dignidad; tanto para quienes ya no están como los que siguen trabajando a día de hoy por la construcción de un nuevo escenario de paz.

Para Andrés Ballesteros, docente de la Universidad Central, estas “son expresiones artísticas más que arte; es decir, que lo pueden hacer diferentes contextos, diferentes colectivos, sin la necesidad de llamarse artistas, pero sí se crean representaciones simbólicas que pueden generar otro tipo de miradas sobre la realidad”.

Respecto al trabajo realizado por BeligerArte, Lola*, también del colectivo, resalta el trabajo con la comunidad. “Es lo que más me llama la atención, que a veces uno no tiene que hacer nada más que escuchar. Poder poner allí las historias a dialogar con lo que nosotros desde afuera podemos ver, y sentir que se puede hacer algo, me parece algo muy bonito”, asegura.

Si bien el grupo ha realizado proyectos en zonas rurales como en Pueblo Bello, también han plasmado sus trabajos en la Bogotá, actividades en la ciudad que posiblemente usted haya podido ver por las calles. Algunas de ellas son la conmemoración a los desaparecidos en el Palacio de Justicia, el mural en memoria de Eduardo Loffsner, y el trabajo titulado “Somos el sol que renace ante la impunidad”.

Desaparecidos del Palacio de Justicia

Las columnas del puente vehicular ubicado en la Carrera 7 con Calle 100 se visten por lado y lado de fotografías a blanco y negro impresas en papel, en conmemoración de los desaparecidos durante la toma y retoma del Palacio de Justicia, ubicado en la Plaza de Bolívar, pleno corazón de la capital.

La toma se efectuó el 6 de noviembre de 1985 a manos de la guerrilla del M-19. A pesar de la avanzada guerrillera, hay firmes sospechas de una acción irregular del Ejército colombiano, pues hombres y mujeres que se vieron salir con vida del Palacio, nunca más fueron vueltos a ver con vida.

Para recordar a aquellas personas, de las que en algunos casos no se tiene pista alguna de su paradero, se creó este material. En las fotografías se puede ver un joven soldado, las personas intentando escapar en medio de la confrontación y el fuego que consumió al Palacio, además del interrogante que ha acompañado sin descanso a los familiares que desde hace 29 años, se quedaron esperando que sus hermanas, esposos e hijos, volvieran a casa: ¿Dónde están?

Somos el sol que renace ante la impunidad

En medio del trancón de la Calle 53, generado por la cantidad de buses, motos y carros, es posible encontrar en la esquina de la Carrera 16 el mural Somos el Sol que renace ante la impunidad, donde la protagonista es una joven elevando su cometa con retazos de tela. La consigna se deriva de una proclama por parte del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado MOVICE que dice: “Somos denuncia, somos el sol que renace ante la impunidad, Somos el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado: presente, presente, presente”. Es posible pensar que representa ese sol, esa fuerza que han querido opacar con la estigmatización, la violencia y los atropellos por parte del Estado.

A pesar de ocupar la pared completa la invisibilización parece afectar también a la pintura. Sin embargo, los colores vibrantes, resaltan y se levantan entre el humo y el ruido de la ciudad.

Eduardo Loffsner

Cuando fuimos a fotografiar este mural vimos la indiferencia de la gente que cruzaba por el lugar, porque la pintura parece ser ya parte del paisaje y son muy pocos quienes se detienen a contemplarla y aún menos, los que se cuestionan su significado.

El rostro del desaparecido está pintado de color gris y su cabello es negro, genera cierta sensación de nostalgia, mezclado con la vivacidad de los colores: es memoria viva a través del mural. Su rostro parece indicar “sigo aquí a pesar de lo ocurrido”. Con su desaparición, pretendieron acallar su militancia política y su rol como líder sindical.

El profesor Andrés Ballesteros añade que “Derrida dice que la memoria es una herida abierta, una herida que deja de sangrar pero cada vez que la toques te recordará lo que pasó. Me parece que es la mejor manera de decir vamos a tolerar que vivimos con los demás, vamos a entender juntos qué fue lo que pasó, aunque esto que estoy diciendo suena fácil. Quiere decir que no vamos a olvidar, ni vamos a plantear unos escenarios donde yo tengo que perdonar”.

A pesar de la uniformidad de las versiones que pretende implementar el Estado, convirtiendo a las víctimas en cifras, las apuestas artísticas se apoyan en las diversas memorias y buscan hacer comprender a otros, que los relatos y las historias de vida, siguen vigentes.

A 2016 muchos de los cuerpos siguen sin ser encontrados o identificados, mucho menos devueltos a sus familiares. No obstante, esta actividad realizada por jóvenes, da cuenta de dos aspectos bastante importantes. En primer lugar, no es necesario haber sido víctima directa para involucrarse en los procesos, solo hace falta sentir que la realidad del país convoca a todos, y segundo, que desde los diferentes saberes, puede aportarse a la construcción de país, ayudando a la realización del duelo pero preservando el recuerdo y la dignidad de quienes ya no está.

En octubre de 2015 el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, concretaron la implementación de medidas inmediatas de carácter humanitario que buscan facilitar la “búsqueda, ubicación, identificación y entrega digna de restos de personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado interno”.

Hasta el momento se han podido devolver a las familias los restos de 44 personas que fueron finalmente identificadas, según Pablo Cala, defensor de Derechos Humanos de la Corporación Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda.

*Este artículo fue publicado en el periódico “Aula y Asfalto”, de la Universidad Central

 

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