#CartasAJasmín: "No deberíamos andar arrinconadas, rogando que un hombre nos acompañe"

No deberíamos estar adivinando los movimientos del taxista, no deberíamos estar ocultando nuestro cuerpo por miedo a que nos toquen, no deberíamos tenerle miedo a la noche, ni a ninguna hora, porque todas las horas nos pertenecen.

Ilustración - El Espectador
Ilustración - El Espectador

Jasmín. Levántate. Tienes que levantarte de esa cama. Tienes que vivir. Eres de las nuestras, eres parte de nosotras. El dolor de tu cuerpo también es nuestro. Te pasó a ti lo que todas tememos que pase. Tu miedo es nuestro miedo. Así andamos. (Lea aquí la historia del caso de Jasmín Álvarez Romero)

Quizá te estés preguntando qué hiciste mal para merecerte esta suerte. Quisiera decírtelo: Nada. Absolutamente nada. Hiciste lo mismo que hacemos todas las mujeres que sentimos que tenemos derecho a movernos por el mundo con libertad. Porque el mundo también nos pertenece. No deberíamos andar por allí arrinconadas, rogando que un hombre nos acompañe para que otros hombres no nos agredan. No deberíamos estar adivinando los movimientos del taxista, no deberíamos estar ocultando nuestro cuerpo por miedo a que nos toquen, no deberíamos tenerle miedo a la noche, ni a ninguna hora, porque todas las horas nos pertenecen.

Algunas veces uno encuentra justificaciones absurdas. Que por qué íbamos vestidas de una manera o de la otra, que por qué tomamos dos tragos de más, que por qué salimos solas, que por qué era tan tarde, que por qué tan lejos de casa, que por qué sonreíamos mucho. Una palabra de más o de menos, cualquier movimiento, el largo de la falda,  todo puede volverse razón para justificar la violencia contra nosotras. Y no, Jasmín, no lo vamos a soportar.

Ni tu familia ni tus amigos, y mucho menos tú, deben sentir el mínimo atisbo de responsabilidad. Aquí la culpa es del criminal que te hizo esto, la culpa es del patriarcado que crea desgraciados cobardes disfrazados de una idea de macho. La culpa es del Estado que sigue impávido sin usar medidas preventivas contundentes y la culpa es de una sociedad que lo tolera.  A la Policía y a la Fiscalía les decimos: Queremos al responsable. Para que no quede en la impunidad la atrocidad que te hizo y para que este monstruo jamás le vuelva a hacer daño a ninguna mujer.

La mano de este cobarde, sin embargo, no pudo contigo. Sobreviviste. Quizá tu ímpetu, tu fuerza y tu carácter te permitieron seguir con vida hasta que te encontraron. Sigue luchando. Recupérate. Te estamos esperando. La vida está contigo. Nosotras estamos contigo.

*Esta carta hace parte de la serie #CartasAJasmín, publicada por El Espectador, en la que amigos y desconocidos le envían un mensaje de fortaleza  a Jasmín Álvarez Romero, quien está en coma inducido tras ser víctima de una brutal agresión en Cartagena. Si quiere publicar una carta puede enviarla a [email protected]

Lea aquí: #CartasAJasmín: “No queremos mujeres encerradas en casa, muertas de miedo”: J.J. Junieles

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