El caso de discriminación por el que parejas gais se besarán frente a la Policía en Cartagena

Este viernes, decenas de personas homosexuales se reunirán de cara al comando central de la entidad en el barrio Manga. Conozca la historia que inspiró este acto.

/ Archivo - EFE

Dos años y dos meses llevan Luis Ardila (21 años) y Guido Villalobos (23 años) siendo pareja. El amor que nació en ambos nunca ha vivido en la clandestinidad, y se pasea libremente por las calles de Cartagena, pese a la discriminación que sufre esta población en la ciudad. El mensaje que han querido enviar es claro: “nos amamos y no vamos a ocultarnos”. Por eso, no dudan un instante cuando quieren manifestarse su afecto en público dándose un abrazo o un beso. (Le puede interesar: El día en que la Policía justificó el homicidio de un activista gay por “promiscuo”)

Y así lo hicieron en la mañana del pasado 28 de noviembre cuando salieron de una residencia y abordaron un taxi, junto a tres amigas. Pero, según Ardila, un beso que se dieron en el vehículo incomodó al conductor, quien de inmediato inició una charla sobre Dios, y sobre lo “aberrante” de que dos hombres estén juntos.

El trayecto, que solo demoraría siete cuadras, vale el promedio $6 mil, la tarifa mínima en Cartagena. Sin embargo, el taxista pidió $10 mil, por lo que Ardila se rehusó a pagar ese valor y sólo entregó $8 mil. Los ocupantes del carro se bajaron, y a su paso el conductor, quien con un palo intimidó al joven. Ardila le quitó la herramienta y en su intento de defensa lo hirió en la cabeza. (Lea aquí: “Esta guerra nos ha impedido amar (nos)”: los estragos del conflicto en los LGBT)

El incidente pareció terminar cuando el conductor se fue del sitio, pero 15 minutos más tarde volvió con la Policía. Ahí empezó el verdadero calvario de la pareja. El taxista aseguró que el grupo de jóvenes le había robado $500 mil y un celular de alta gama, con una acusación más: “le dijo a la Policía que éramos unas maricas”, cuenta Ardila. (Lea aquí: En el clóset por culpa de la guerra)

Según el denunciante, los agentes le pidieron que abriera la puerta de la vivienda pero él desde el balcón se negaba a hacerlo, en ese momento Luis abrazó a Guido y lo besó. “Los uniformados nos gritaban frases como ‘maricones’, ‘locas’, ‘qué porquería’. Comentarios homofóbicos con tal de herirnos e insultarnos”.

“Un policía en especial dijo: ‘yo me voy a encargar de sacar a esos maricones de ahí’. Se fue a la esquina, donde hay un taller de mecánica, buscó una segueta, partió el candado de la casa sin una orden judicial, partió las puertas que son de vidrio, y todos nos escondimos en los cuartos, mi novio se metió al baño y ahí fueron a darle patadas”, relata Ardila.

Así quedó el apartamento de Luis Ardila, tras el ingreso de los policías. 

De acuerdo con el testimonio, consignado en una denuncia penal el pasado 1 de diciembre, los agentes les quitaron los celulares a las tres mujeres que también se encontraban en la vivienda y maltrataron a Ardila, a quien llevaron a un CAI donde lo agredieron, y posteriormente fue trasladado a un calabozo de la Fiscalía. Pero varios videos y fotografías, que dieron fe del hecho, fueron clave para que tras una audiencia quedara libre al otro día.

“Allá me esposaron a una reja, me pegaron, me pegaron, me pegaron, me partieron todo, mi espalda, mi antebrazo, mi pecho, todo. En un momento me sacaron escondido y me llevaron hasta un puesto de salud diagonal al CAI, donde me curaron una herida”, relata Ardila.

Un dictamen de Medicina Legal confirmó las múltiples lesiones de hasta ocho centímetros, hematomas e irritaciones cutáneas, que le costaron 15 días de incapacidad al joven.

“Yo les decía a los policías que no soy un maricón, ni una loca, sino un hombre gay. Sus ofensas no me importan porque soy feliz. No me avergüenzo de lo que soy, ni me siento culpable”, agrega Ardila. Pero el aparente caso de discriminación no acabó ahí. El pasado 3 de junio, cuando la pareja se besó a la salida de un CAI, donde llegó para ampliar la denuncia, un uniformado los separó y les aseguró que eso era “ilegal”.

Por este caso, la población homosexual de Cartagena se reunirá en la tarde de este viernes frente al comando central de la Policía en Cartagena, ubicado en el barrio de manga, para besarse y rechazar la homofobia.

Población LGBTI se siente amenazada por la Policía

Defensores de derechos humanos están preocupados por el incremento de denuncias de agresiones a personas LGBTI en Cartagena. Según Caribe Afirmativo, este año se han reportado 7 casos, una cifra que en el primer semestre ya casi alcanza la registrada en 2015 (9). “La comunidad está sintiendo permanentemente la violencia policial, y eso va en contravía con lo que el general Rodríguez (comandante de la Policía en Cartagena) sale a decir: que se han hecho capacitaciones para atender a esta población”, afirma Wilson Castañeda, director de esa corporación.

Por su parte, Alfonso Marrugo de Luque, activista gay y organizador de la besatón, dice que la Policía no reconoce a la población LGBTI, un agente “no sabe ni siquiera quién es una trans”. Por lo que el acto pacífico de este viernes entregará un pliego de peticiones, que exige, por ejemplo, la promoción de los derechos de esta comunidad, el rechazo por el nuevo Código de Policía, un protocolo de atención, y procesos educativos para la entidad en derechos humanos y diversidad sexual.

“La besatón no busca promover desorden, sino promover negociaciones. No queremos que el general sienta miedo de nosotros, queremos saber por qué no se ha acercado a nosotros”, dice Marrugo.

 

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