Hasta los delitos tienen estrato en Cartagena

Los hechos violentos de los últimos días han incrementado la percepción de inseguridad de los cartageneros, porque ocurrieron en zonas exclusivas donde normalmente no se presentan. Sí hay problemas de criminalidad, pero la situación no es nueva.

Foto: Pilar Cuartas Rodríguez
Foto: Pilar Cuartas Rodríguez

El asesinato del exbeisbolista Napoleón Perea Fernández, el atraco al cuestionado empresario Alfonso el “Turco” Hisalca Eljaude en un exclusivo restaurante en Bocagrande; y dos balaceras, una en un intento de atraco y otra para atentar contra alias Pichi (del Clan del Golfo), pusieron en la agenda pública el debate sobre la inseguridad en Cartagena. Una cadena de hechos que es preocupante, pero no reciente. 

Varios factores parecen haberse conjugado para que en la última semana La Heroica haya estado en el ojo del huracán. El primero de ellos tiene que ver con que las víctimas fueron personas reconocidas: Perea, hijo del famoso periodista Napoleón Perea Castro, nombre que lleva un centro recreacional; el hasta ahora intocable “Turco” Hisalca, señalado de conspirar contra el exvicefiscal y hoy candidato a la Procuraduría, Jorge Perdomo, e investigado por supuestos nexos con paramilitares, pero al que la justicia no le ha podido comprobar nada; y John Jairo Jiménez Atencio, quien paga casa por cárcel por narcotráfico.

Otra de las variables tiene que ver con la brecha social que siempre ha existido en Cartagena, y que llega hasta la estratificación de delitos. Los homicidios se cometen con frecuencia en los sectores más deprimidos, como Olaya Herrera, Nelson Mandela y El Pozón. Por su parte, los hurtos ocurren más en los estratos 4, 5 y 6, y eso incluye barrios como el Centro Histórico, Manga, Pie de la Popa y Bocagrande. Ese es el nicho para los atracadores, porque ahí se concentra la clase alta.

El asesinato de Perea en el Pie de la Popa el domingo y el intento de homicidio contra Pichi en Bocagrande, zonas en las que suelen darse hurtos y no asesinatos, hacen que aumente la percepción de inseguridad en Cartagena. Pero la situación no es nueva. Las cifras de los últimos ocho años del Centro de Observación y Seguimiento del Delito (Cosed) dicen que entre 2012 y 2014 los homicidios incrementaron, y se registró la cifra más alta en toda la historia de La Heroica (295). Y aunque en 2015 se redujeron en 7%, el número no alcanza a estar por debajo de los índices de años anteriores. En pocas palabras, los dos últimos años han sido los más violentos.

Hasta junio de este año se habían reportado, según el Cosed, 127 homicidios. Fredi Eduardo Goyeneche González, director del Cosed, afirma que la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes de Cartagena es hoy de 26,4. “Para dimensionar esto podemos decir que Santiago de Chile tiene una tasa de 5, y en Buenos Aires de 6”.

“En los últimos años hemos tenido tasas de homicidios altas, es preocupante pero no queremos crear pánico sino hacer un llamado a la reflexión. El fin de semana en Cartagena fue bien fuerte pero ha habido peores. Ahora todo el  mundo sabe quiénes son las víctimas y eso aumenta la percepción de inseguridad. No es lo mismo que intenten atracar en la Di Silvio Trattoria a que se roben la toalla del patio de la casa del barrio Olaya”, dice Goyeneche.

“Llamamos a la serenidad porque podría generarse un pánico colectivo y situaciones de violencia e intolerancia. Hay que diseñar políticas consistentes que prioricen lo social sobre la infraestructura, porque si no vamos a seguir teniendo una ciudad con uno de los mejores puertos pero con gente pobre con la polarización social. Las zonas con niveles socioeconómicos y medio ambientales frágiles están siendo caldo de cultivo de violencia”, concluye el director de Cosed.

En cuanto a hurtos, el panorama es más optimista. El año pasado se contabilizaron 1.753, lo que representa una disminución del 5% con respecto a 2014. Todas las modalidades bajaron con excepción del robo de vehículos. Sin embargo, la encuesta Cartagena Cómo Vamos revela que el 70% de los habitantes cree que hay muchos atracos en las calles y el 68% considera que hay muchos ladrones.

Una problemática anunciada

El 27 de julio, el Ministerio del Interior ya había emitido una alerta temprana sobre Cartagena por culpa de la inseguridad. Las problemáticas de microtráfico, reclutamiento de bandas criminales y delincuencia común hicieron que la Defensoría del Pueblo realizara un informe técnico para que el ministerio tomara cartas en el asunto. (Lea aquí las recomendaciones de la alerta temprana)

Algunas de las recomendaciones que se hicieron desde esa cartera fue que la Gobernación de Bolívar y la Alcaldía de Cartagena implementaran medidas que restrinjan o prohíban el porte de armas en los barrios y sectores identificados en riesgo, así como la circulación de motocicletas con parrillero, especialmente en horas nocturnas, y fortalecer el funcionamiento de CAI Móviles.

Este lunes, luego del escándalo mediático, el alcalde de Cartagena, Manolo Duque, acogió las sugerencias y prohibió que los conductores de moto llevaran parrilleros en Bocagrande, Castillogrande, Crespo, El Laguito, Manga y Pie de la Popa. Una medida que para muchos siguen ahondando la brecha social en la ciudad, ya que son los barrios más exclusivos cobijados con la medida.  “Cartagena no son 5 barrios, lo conforman 205 divididos en tres localidades. Se debe garantizar la seguridad de todos", contestó el diputado Manuel Berrío Scaff.

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