Bolsas para plátano: otra amenaza en el campo

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Cerca de 30 millones de bolsas plásticas, que son utilizadas anualmente para el embolsado del racimo del plátano en el Meta, están ocasionando impactos ambientales negativos. Las autoridades ya tienen el ojo puesto sobre la problemática.

La jornada de recolección de bolsas plásticas usadas para el embolsado de racimos de plátano, que se llevó a cabo en El Guape, una pequeña vereda de Granada (Meta), dimensionó el problema ambiental al que se enfrentan las autoridades relacionadas con la protección de la naturaleza. Únicamente en seis horas de actividades entre los campesinos se recogieron tres toneladas de estas bolsas, las cuales además tienen un material contaminante, ya que llevan impregnadas insecticidas contra las plagas.

En momentos en que el Congreso de la República inició el trámite de ley para desmontar de forma paulatina la producción y uso de bolsas plásticas en todos los sectores, la disposición final de éstas en los cultivos de plátano no sólo en el Ariari, sino en otras partes del país, se convierte en una necesidad de reglamentación para evitar mayores niveles de afectación a los ecosistemas cercanos a las plataneras.

Lo que preocupa hoy a las autoridades es que dichos elementos de embolsado, al ser retirados de los racimos de plátano, terminan enterradas, quemadas o botadas a las orillas de los ríos, generando impactos ambientales negativos al agua, suelo, aire y fauna silvestre -especialmente la acuática-, pues el insecticida cristalizado se filtra a la tierra y a las fuentes de agua.

Investigadores de la Corporación Ambiental Cormacarena concluyeron que sólo en 2014 fueron usadas en los cultivos de plátano en el Meta 29’699.500 bolsas sin el manejo y la disposición final adecuados.

El ingeniero agrónomo David Garcés dijo a El Espectador que la práctica de embolsar los racimos en bolsas es fundamental para los campesinos, pues tiene como objetivo aumentar el peso del racimo y el diámetro de cada plátano. Asimismo, evita daños por roces, ataques de insectos y mejora la apariencia de los frutos. “Esto lleva a que todo cultivador de plátano requiera hacer esta práctica por exigencia del mercado”, señaló.

Para minimizar el impacto que tiene este elemento en el medioambiente, Cormacarena viene socializando entre los productores la “Guía ambiental para el manejo y aprovechamiento de la bolsa para el embolsado del racimo de plátano en el departamento del Meta”.

En este documento se revela, por ejemplo, que este tipo de bolsa plástica se utiliza en el Meta desde el año 2002, significando que en promedio hasta 2014 se han usado en el departamento aproximadamente 356’394.000 bolsas, que quedaron en desuso y con una disposición final pésima, sin tratamiento técnico apropiado.

Adecuado posconsumo

Beltsy Barrera, directora de Cormacarena, explicó que para evitar que se siga generando este daño, por uso inadecuado del plástico en el cultivo de plátano, realiza actividades y encuentros en las comunidades productoras con el objetivo de poner en conocimiento la situación actual del manejo del plástico y crear un plan de posconsumo de la bolsa.

Este plan de manejo, dijo la funcionaria, consiste en que el productor transporte el racimo embolsado a un lugar de acopio, allí rasgue la bolsa soltándola en su totalidad del racimo y sacudirla fuertemente para que suelte residuos y agua impregnada.

Luego debe depositarla dentro de una caneca en la que previamente se ha colocado una lona, llenarla y amarrarla fuerte para evitar que se salgan las bolsas, finalmente almacenarlas en un sitio bajo techo, con protección perimetral, mientras llega la ruta recolectora acordada de las empresas autorizadas.

La utilización de la bolsa plástica para el embolsado del racimo de plátano no requiere ante la autoridad ambiental ningún tipo de permiso, pero las empresas cuyo objeto sea el almacenamiento, tratamiento, aprovechamiento, recuperación y disposición final de residuos peligrosos deben contar con las licencias, permisos y autorizaciones de carácter ambiental.

Juan Fernando León, cultivador de plátano de Fuentedeoro (Meta), dice que la costumbre de usar este tipo de plásticos es normal entre los campesinos, pero nunca se habían preocupado por la contaminación que pudiera producir.

“Si a nosotros nos explican podemos cambiar la costumbre de botarlas después de usarlas, pero que no nos pidan que dejemos de usar las bolsas porque eso es prácticamente la garantía de supervivencia de los cultivos de plátano”, dice el campesino.

Los cultivadores tendrán que pensar en otra forma de proteger los racimos de plátano, pues se espera que el trámite de ley en el Congreso, adelantado por el representante Mauricio Gómez Amín y el senador Antonio Guerra, termine en el año 2020 con un 80% del uso de bolsas de plástico y para 2025 su eliminación total.

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