Buscan nombre para el Cristo de Floridablanca, Santander

El Tribunal Administrativo de Santander dijo que el departamento está obligado a “cambiar el nombre del ‘Santísimo’ por otro que identifique realmente el carácter cultural y la grandeza del pueblo santandereano.

Foto de Duncan Bustamante.

El gobernador de Santander, Richard Alfonso Aguilar Villa, tendrá que recurrir a su imaginación y a la de sus asesores para bautizar de otra forma al Cristo que mandó a construir en la vereda Helechales del municipio de Floridablanca a un costo de $3.525 millones.

Así lo ordenó el Tribunal Administrativo de Santander al dictar sentencia de segunda instancia, según la cual el Departamento está obligado a “cambiar el nombre del ‘Santísimo’, íntimamente unido a una corriente religiosa, por otro que identifique realmente el carácter cultural y la grandeza del pueblo santandereano, sin asociar el complejo turístico con religión alguna en especial”.

La magistrada ponente Solange Blanco Villamizar igualmente determinó que la administración del parque turístico devuelva al patrimonio del Departamento de Santander la multimillonaria cifra que “le costó el monumento de Cristo”.

De nada le sirvió a Aguilar Villa –hijo del destituido y condenado exgobernador Hugo Heliodoro Aguilar Naranjo– la singular explicación de que la figura de 35 metros de altura y 50 toneladas de peso debe su nombre a un juego de letras y superlativos que traduciría “Gran Santander”, porque lo que es evidente es que la figura construida por Juan José Cobos de un hombre con túnica, barba y la mano en alto es la figura de quien congrega a los católicos y no propiamente un indígena guane o un agricultor de Cepitá.

El Tribunal le insiste al mandatario regional que debe abstenerse de realizar actos oficiales y privados en los que quede comprometida la conducta oficial de servidores públicos dentro del complejo turístico, que también tendrá teleférico, hotel, restaurantes y locales comerciales a un costo que ya alcanza los 58.000 millones de pesos –provenientes en su mayor parte de las regalías del petróleo– y un retraso superior a los ochos meses, según el analista Manuel Francisco Azuero Figueroa.

El Tribunal también les remitió copias a la Procuraduría General y Fiscalía General de la nación para que si lo consideran procedente adelantes las investigaciones disciplinarias y penales a que haya lugar.

El abogado Omar Alejandro Alvarado Bedoya que lideró la Acción Popular que condujo a este fallo, dijo a El Espectador que “este es un triunfo para el ejercicio de la ciudadanía activa y un precedente de que las cosas en Santander tienen que cambiar de rumbo. Hay que seguir vigilando el uso de los recursos públicos, porque no se pueden gastar de una manera irracional e irregular, sin tener en cuenta que este departamento tiene necesidades insatisfechas que debe atender primero que este tipo de proyectos”.

En la memoria de Alvarado Bedoya quedará la respuesta que al iniciarse el alegato en 2013 le dio el juez segundo laboral de Bucaramanga, al señalar que como no se sabía si el ‘Santísimo’ iba a ser ‘un chivo, un Buda, un Cristo o un diablo y por tal razón tenían que esperar a que se construyera la obra. Ya con la obra terminada no cabe ninguna duda de que sí se trata de un Cristo, aunque la Corte Constitucional siga creyendo en el argumento maquillado de la Gobernación de que no es una obra de carácter religioso sino un ‘Gran Santander’”.