'Cada víctima de ácido es como si me volvieran a quemar'

El Espectador reunió a cuatro mujeres que fueron agredidas con agentes químicos, para que compartieran sus historias.

Gina Potes, Angie Guevara y Elizabeth Ruales conversan sobre cómo ha sido esta trayectoria desde que fueron atacadas. / Andrés Torres - Tomado de video

Las secuelas que sufren quienes han sido víctimas de ataques con agentes químicos van más allá de la cicatriz física. Sobre estas personas se ciernen tristezas y miedos que impactan su existencia de manera definitiva. Después del ardor inicial, las cirugías reconstructivas y el reto de enfrentarse al espejo, vienen los temores que acompañan la cotidianidad, como el pavor de caminar solos o de ser discriminados por su apariencia.

Por eso siempre hablan de sobrevivir: deben reinventar una manera de enfrentar la vida, bajo la sombra de una violencia que se ensañó contra ellas. El Espectador reunió a cuatro mujeres que han sido víctimas de infames ataques con ácido, para que compartieran sus historias. Elizabeth Ruales, Sandra Patricia Peña, Angie Guevara y Gina Potes hacen parte de la Fundación Reconstruyendo Rostros, que el viernes pasado se sumó a un plantón en Bogotá para solidarizarse con el caso de Natalia Ponce de León.

Elizabeth Ruales: Cada vez que hay una nueva víctima quemada con ácido, es como si me volvieran a quemar, me duele, revivo ese dolor y ese miedo, ese pavor.

Sandra Patricia Peña: Yo siento lo mismo, una y otra vez con cada caso. Qué tristeza que haya tenido que suceder otro más para hacer visible tanto dolor, tantas lágrimas, tanta injusticia y tanto sufrimiento en las familias y quienes hemos tenido que pasar por esto.

Angie Guevara: Y que, lamentablemente, tenemos que esperar a que haya más víctimas para que esto tenga sentido. No bastó con una, no bastó con cinco para que las personas entendieran el sufrimiento detrás de cada cicatriz. Es que no es sólo eso, es el miedo por la seguridad de uno, de andar sola. Ya no existe la tranquilidad con la que uno caminaba antes.

Gina Potes: Necesitamos solidaridad, solidaridad real. No es tomarse una foto con nosotras y ya está. La gente no tiene que sentir qué es quemarse, no tiene que sentir qué es una cicatriz para entender que hay una problemática y que se necesita mucho apoyo de todos. Cuando hay una situación de violencia, no es algo que le atañe solamente a la víctima, sino a todos. Es que no solamente estamos hablando de una chica, estamos hablando de todas, esto no diferencia estratos, ni razas ni nada. Todos tenemos piel y a todos nos duele. Por eso necesitamos medidas que sean reales, necesitamos una ley que sea dura y permita a las mujeres que ya han sido víctimas y a las posibles nuevas víctimas —esperamos que no haya más— que puedan acceder mucho más fácilmente a sus derechos, a toda una vida digna y libre de violencias.

Elizabeth Ruales: Exactamente. Queremos que el Gobierno tome una decisión y esté dispuesto a incrementar las penas. Que no existan beneficios para estas personas que nos dañan, que nos hacen estas atrocidades. Además, que no sean solo palabras sino hechos, porque estamos cansadas de que nos prometan y nos prometan y a la hora de la verdad se sigan vulnerando nuestros derechos. Somos seres humanos, somos mujeres, queremos sonreír y seguir sonriendo como hasta ahora lo hemos hecho.

Sandra Patricia Peña: La necesidad es esa, reglamentar la Ley 1639 de 2013, para que nuestros agresores paguen como debe ser y lo que merecen por la gravedad del ataque que cometieron. Es simple: esto no puede seguir pasando. Muchos de ellos están en libertad y ahí el miedo es mucho mayor, pueden volver a atentar contra nosotras. Se requiere que con la reglamentación de la ley podamos tener todo lo relativo a salud, justicia y, bueno, reparación social, que eso es lo más difícil.

Angie Guevara: Precisamente porque la indiferencia social también nos destruye. Eso y que la justicia deje libres a nuestros agresores. ¿Con qué seguridad puede salir una víctima a la calle si quien la atacó puede estar cerca de ella, acercársele, buscarla?

Gina Potes: Pero no se nos puede olvidar que no estamos solas. Todas somos víctimas, pero también sobrevivientes de estos ataques y los sueños siguen, hay que cumplirlos, porque acá seguimos y es por algo. Estamos juntas en esta lucha, que es para salir adelante. Para mí, en lo que he podido ayudarlas, así sea de una manera pequeñita, sé que he podido hacer algo y para mí esos son triunfos. Cada cosita es una gotica que va llenando el vaso y que va de alguna manera brindando las oportunidades que vamos buscando, de nuevo, juntas. Esas cositas que cada una ha recibido de mí es lo más importante y son mis momentos más felices, de poder continuar con esta lucha y poder brindar oportunidades.

Sandra Patricia Peña: De eso se trata, de recibir ese apoyo mutuo con las personas que ya hemos sido víctimas, de manera que nos podemos ayudar, porque si alguien ya ha tenido la experiencia, de pronto tiene algo más de conocimiento de cómo enfrentar esta situación, que es tan dura y tan difícil para un ser humano.

Angie Guevara: Es saber que no soy la única, que todas sienten este dolor, que saben lo que yo estoy pasando, que comprenden lo que me ardió, lo que me dolió, lo que hicieron conmigo, no sólo con mi físico, sino en lo judicial, en la parte de salud. Ellas saben y eso te motiva a seguir, a saber que aquí no se te acabó la vida. Que eres más que el ataque, eso te llena de fortaleza. El día que yo las conocí, salí triunfadora, con la fuerza de saber que un grupo de mujeres grandes, no víctimas, hacen cualquier cosa y mueven proyectos.

Gina Potes: No, no están solas, ninguna víctima está sola. Estamos juntas. Y esto va para todos.

Elizabeth Ruales: Y que tienen una familia, pertenecen a una familia, nos tienen a nosotras, las vamos a apoyar, vamos a ser su bastón de aquí en adelante. Siempre.

Angie Guevara: Todas tenemos la esperanza de que estas cicatrices se van a borrar de nuestras caras y de nuestros corazones, que algún día vamos a volver a sonreír como antes. Además, también es saber que ahora ya no hay que luchar por uno, sino luchar por todas, y no es algo que cueste, es algo muy bonito. Por ejemplo, yo sueño con ser psicóloga. Primero porque desde niña lo quise y ahora más que nunca lo añoro por las mujeres víctimas de ácido. No es una tarea fácil, pero creo que es la gran oportunidad que se me presenta para poder ayudar. Es triste que ahora lo tenga que hacer con una cara llena de cicatrices y no con una cara de felicidad. Eso sí: la idea es ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

Sandra Patricia Peña: Precisamente, el plantón del viernes nos demostró que el vaso se está llenando con la gotica de cada una. Logramos que se despertara la solidaridad de la gente, que nos acompañaran. Vino mucha gente. Y eso demuestra que siempre se puede seguir pa’lante.

Gina Potes: Hay que lucharla, qué bueno el plantón del viernes, asistió mucha gente. Estamos encontrando precisamente ese apoyo y esa solidaridad que es lo que realmente nos estaba haciendo falta a nosotras y a todas las víctimas que siguen luchando por su vida y su recuperación. Porque una cicatriz no me hace menos mujer y vamos para adelante, queremos el apoyo de la sociedad entera y hoy dimos un paso importante. Necesitamos garantía para nuestros derechos.

Angie Guevara: Yo creo que lo que más esperamos como mujeres víctimas es que no haya más mujeres víctimas. Eso es lo que deseamos de corazón y con lo que soñamos día a día.

 

[email protected]

@macamilarincon