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hace 5 horas

Cadena de secuestros ató al Catatumbo en el 2017

Entre grupos insurgentes y delincuencia común, están los responsables de los secuestros que se registraron en el 2017. Adultos mayores y mujeres, entre las víctimas.

La implementación de los acuerdos entre el gobierno nacional y las Farc y los avances del proceso de paz con el ELN han tenido un duro contraste en Norte de Santander, donde los secuestros han generado preocupación en la comunidad que no esperaba que la violencia se desplegara en forma de secuestro.

En Ocaña, la Defensoría Regional del Pueblo ha hecho seguimiento a 12 eventos de secuestro, que han afectado a 22 personas. Cuatro ocurridos en Ocaña, uno en Convención, dos en El Tarra, dos en Río de Oro, tres en El Carmen y uno masivo en Teorama. Entre los casos preocupa la tendencia a secuestrar personas mayores, en vulnerable estado de salud. Además, se registraron otros casos que no fueron atendidos por la defensoría regional por tratarse de intensiones extorsivas. Entre estos hubo la dura modalidad de canje.

Este flagelo tuvo como punto de partida en el 2017 el 28 de enero, cuando fueron retenidos varios  funcionarios del Plan de Ordenamiento y Manejo  de la Cuenca del río Algodonal cuando se movilizaban por la vereda Quince Letras del corregimiento San Pablo, Teorama. Los contratistas de la empresa Consorcio Algodonal fueron interceptados por hombres armados, que se identificaron como integrantes del Epl. La comitiva la integraba la ingeniera Paola Gallardo, el biólogo Cesar Galeano, la trabajadora social Martha Acuña, el agrónomo Celso Ibarra, el geólogo Víctor Vargas, la ingeniera química Andrea Báez, la comunicadora social Lorena Pérez Vergel y dos conductores; y estuvo en poder del grupo armado ilegal por casi 24 horas. Luego, fueron entregados a una comitiva de la Defensoría Regional del Pueblo. “Nos consultaron qué íbamos a hacer en San Pablo y les dijimos que a reunirnos con la comunidad”, dijo el biólogo Galeano en ese momento.

El secuestro dio otro de sus tenebrosos pasos el siguiente mes. El 16 de febrero fue secuestrado el padre del alcalde de El Carmen, Cristo Humberto Contreras Uribe. cuando regresaba de una finca ubicada en la vereda Villanueva, a 15 minutos del casco urbano de esa localidad del Catatumbo. El hombre  de 57 años de edad  recuperó su libertad 12 días después  tras ser dejado en una casa, cerca al municipio de Convención. El hecho inicialmente fue atribuido al Eln, pero este grupo, mediante un comunicado, negó ser el responsable. “Son momentos difíciles y días eternos; las noches eran intranquilas esperando una llamada”, comentó Edwin Contreras, hijo del liberado.

El secuestro tomó rumbo a la capital del Catatumbo el 17 de marzo. En Tibú fue plagiada la contratista Yainy Katherine Iguera, de 31 años, quien fue sacada sin violencia de la empresa Palmicultora Dumian por hombres armados. Luego de diez días fue liberada confirmando que estuvo en poder del Epl.

Siete días después, el  24 de marzo, en ese mismo municipio, el conductor José Luis Chávez Gómez, empleado de la firma contratista Full Service, que presta servicios a Ecopetrol, fue retenido por hombres armados cuando se desplazaba en la vía que de Cúcuta conduce al municipio de Ocaña. Chávez, de 21 años, fue liberado 20 días después, el 4 de abril, al parecer por miembros del Eln.  La madre de la víctima, Elvia Yaneth Gómez, les dijo a los secuestradores en un mensaje “que él era simplemente un trabajador sin ningún cargo”.  

Ese mismo mes, el 23 de abril, la tenebrosa práctica llegó a Ocaña  cuando  el agricultor Ovidio Pérez, de 70 años, fue secuestrado a plena luz del día en el populoso barrio El Dorado, donde fue abordado por hombres armados quienes lo  obligaron a subir a una camioneta para tomar rumbo desconocido. Su hija,  Marta Patricia Pérez, puso de presente que su padre tenía serios quebrantos de salud. Tras permanecer 21 días secuestrado, fue liberado en zona del Catatumbo sin la  certeza de qué grupo armado ilegal lo tenía  ni tampoco qué exigencias hubo  para la liberación.

El año siguió corriendo y el mes de mayo no fue ajeno para que una víctima más aumentara  la dramática sensación de temor que ya se había apoderado de la gente de la región. El 18 de este mes, el avicultor Héctor Helí Cárdenas Guevara  cayó en manos de secuestradores. El adulto mayor de 72 años de edad fue llevado de la vereda Venadillo, donde fue sacado de su vivienda por hombres armados. Después de permanecer 27 días en cautiverio, fue liberado en un paraje solitario de la zona rural de Convención. Ante el hermetismo guardado por sus familiares, nunca se supo sobre responsables y pretensiones.

Extranjeros también hacen parte de la lista de secuestrados el año anterior  en el Catatumbo. El lunes 19 de junio se conoció la retención de los reporteros  Derk Johannes Bolt, de 62 años, y su camarógrafo, Eugenio Ernest Marie Follender, de 58 años, ambos de nacionalidad holandesa en momentos que realizaban un documental en el corregimiento Filo Gringo, municipio de  El Tarra. Luego del rechazo nacional e internacional, fueron entregados a una comisión de derechos humanos tras  varios días sin saber su paradero. La responsabilidad de este doble secuestro se adjudicó  al Frente Héctor del Eln.

A estos casos registrados en la provincia de Ocaña y el Catatumbo se suman el del ex alcalde de Toledo, Carlos Omar Delgado Bautista, secuestrado por el Eln el 23 de julio y posteriormente, por sus condiciones de salud, fue liberado después de 33 días en canje por su hermano Orlando Delgado, quien estuvo dos meses en poder de los secuestradores, pertenecientes al Eln, según fuentes de seguridad del Estado.  

Luego de un mes de receso de los secuestradores, la desazón de los ocañeros se aumentó el primero de agosto, cuando se supo del plagio del comerciante Luis Eduardo Rodríguez Serrano, de 53 años de edad, quien fue interceptado por dos sujetos armados mientras se desplazaba al norte del municipio en una motocicleta  junto a un familiar.   “Nunca se me pasó por la cabeza que se le fuera a presentar esa situación”, dice su esposa Ludy Quintero.  A pesar que los familiares de Rodríguez hicieron públicas sus peticiones para que se le respetara la vida, un canje por su hijo José Luis fue confirmado sólo hasta el 30 de diciembre, cuando  el joven fue liberado en Cartagenita, corregimiento de Convención, desconociéndose las condiciones. El canje se había realizado el  14 de noviembre, según un comunicado de la policía de Norte de Santander.

En  agosto se evidenció la reactivación del fenómeno de los secuestros extorsivos, entre cuyas víctimas están  personas de la tercera edad.  El  día 9, Jorge Helí Sanguino Manzano, de 74 años, fue secuestrado en el municipio de Convención por hombres fuertemente armados quienes llegaron a la finca San Roque, en la vereda La Laguna.  Olber Sanguino, hijo de la víctima, durante una marcha en esa localidad pidiendo su pronta liberación, tomó la vocería de su familia para clamar con llanto: “Pues nadie dice nada y es una zozobra que nos carcome día a día, esto es muy duro”.  La historia para los Sanguino tuvo un final trágico exactamente dos meses después del plagio de su pariente. Su cuerpo fue hallado en una fosa común en la vereda La Laguna, muy cerca al sitio donde había sido secuestrado. El día de su muerte no se confirmó, pero se cree que fue como consecuencia del deterioro de su estado de salud, el cual se agudizó desde el mismo momento que se lo llevaron.

La región del Catatumbo una vez más se estremeció  el 23 de agosto al conocerse del plagio en Campo Dos,  Tibú,  de Yeison Guerrero Arévalo de 32 años de edad,  quien tuvo que soportar cinco días bajo el poder del reducto del Ejército Popular de Liberación, también conocidos como “Los Pelusos”. Sin permitir un respiro, los secuestradores regresaron a Ocaña convirtiendo   agosto en un mes  negro en materia de plagios.

El 24 de este mes el turno fatal fue para el comerciante  Adalberto Casadiego Angatira, de 69 años de edad, quien ese día salió de su finca en su vehículo junto con otras personas cuando fueron abordados por hombres armados, quienes los intimidaron y procedieron a llevarse a Casadiego Angarita en su propio vehículo. Hacia el mediodía del 15 de septiembre se conoció de su liberación en zona rural de Convención, al parecer a cambio de un pago extorsivo. Por esos días, como medida preventiva, el Ministerio de Defensa ordenó  para Ocaña la presencia de un destacamento del Gaula Militar, conformado por 70 hombres armados y entrenados para desarrollar operaciones antisecuestro y extorsión.

Sin embargo, y luego de un par de meses sin secuestros, el mes de diciembre fue el escogido por plagiarios, quienes el  sábado día  10 le salieron al  paso  en la madrugada al comerciante Jesús Salvador Bohórquez Duarte, de 70 años, quien viajaba junto con su hijo Leonardo, de 32 años. Salieron de Ocaña con destino a una finca en el sur del departamento de Cesar.  17 días después, el adulto mayor  fue dejado en libertad en zona de Convención, quedando su hijo en cautiverio.

En este caso, las autoridades manejan la información de  delincuencia común como  la responsable. A estos casos se suma la desaparición de Carlos Leonardo Bayona Quintero, transportador informal, quien fue visto por última vez por la madrugada del 16 de diciembre cuando salió en su vehículo a hacer una viaje a la zona del Catatumbo. Su carro fue hallado el día siguiente en Ocaña  en poder de dos hombres, al parecer miembros del Epl,  quienes lo habían acondicionado como carro bomba. Ocañeros y habitantes de la región han marchado en rechazo del flagelo que los tiene  sumidos en el temor.