Carta al presidente santos

Un grupo de reconocidos ambientalistas se unieron para decir un "no" rotundo al proyecto.

En unos días, al despacho del presidente Juan Manuel Santos llegará una carta. Una carta seria, precisa, argumentada, firmada por los más reconocidos y expertos ambientalistas del país con un mensaje claro: un “no” rotundo a la propuesta del Gobierno de construir un hotel siete estrellas en el Parque Tayrona.

Si el contenido de la misiva estuviera sólo en manos de Alegría Fonseca —excongresista, abogada ambientalista, una de las firmantes— en alguna parte diría algo así: “El zarpazo que se le va a dar al parque es una vergüenza, no sólo para los indígenas, ante quienes el presidente juró al comienzo de su mandato; será una humillación para el pueblo colombiano” o “el presidente Santos no puede dar ejemplo a la nueva generación sobre cómo violar una ley para enriquecerse”.

Pero ella —con su personalidad combativa, con sus frases honestas y espontáneas— tendrá que conciliar con el resto del grupo el contenido de la carta, que seguramente tendrá un tono más sereno, pero en el fondo el mismo mensaje radical de oposición. Fue ella, Alegría Fonseca, quien dos semanas atrás citó a sus colegas en su casa, un día a la hora del almuerzo, para discutir qué hacer frente a este exabrupto. Y allá llegaron Margarita Marino y Julio Carrizosa —ambientalistas, exdirectores del Inderena—, llegaron Margarita Flórez —abogada ambientalista— y Margarita Pacheco —consultora en planificación ambiental—: los firmantes de la carta, los indignados, junto a miles de colombianos, por el hotel siete estrellas que, en palabras de Margarita Flórez, será un monumento al elitismo: “Hacer turismo de gran élite en los parques no contribuye en nada a quebrar la enorme brecha social y económica que existe en Colombia, uno de los países más desiguales del continente”.

Fue la misma Alegría Fonseca, la citante a la reunión, quien en 1973 lideró desde un estrado del Congreso de la República —siendo representante a la Cámara por el Partido Liberal— el más vehemente debate en la historia sobre el Parque Tayrona, por el mismo motivo que hoy une a miles de colombianos (20.100 si sólo se tienen en cuenta los que se unieron en Facebook): el gobierno del presidente Misael Pastrana pretendía transformar al Parque Tayrona en un enclave de hoteles de lujo. Gran coincidencia. Fueron 36 horas de debate —a Fonseca no se le olvida el número—, 36 horas de argumentos en contra y a favor que terminaron con el triunfo de la siguiente proposición: “Consérvese el parque natural Tayrona y prohíbanse en él los desarrollos turísticos hoteleros”.

“En esa ocasión el presidente Pastrana no nos quiso recibir para exponerle la proposición que había salido vencedora en el Congreso —dice Alegría Fonseca—. Entonces decidimos acudir a otras instancias, buscamos apoyo internacional. Daniel Samper Pizano nos apoyó”.

Los representantes de los grupos ecológicos viajaron a Washington, se reunieron con integrantes del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial (quienes iban a prestar la mayor parte del presupuesto para financiar el proyecto). Les expusieron sus argumentos. Los convencieron. Ambos suspendieron los préstamos. El Gobierno congeló el proyecto y, más tarde, el presidente López Michelsen lo descartó por completo. “Simplemente no hubo hoteles porque no había dinero”, cuenta Fonseca con un dejo de malicia, de satisfacción.

Lo que dijo cada uno de los firmantes de la carta en aquel almuerzo, hace dos semanas, no quedó consignado en ninguna grabadora de periodista ni en un acta oficial. Pero seguramente no dista mucho de las ideas que cada uno defiende por separado.

Margarita Flórez: “El Gobierno sabe que esto no se puede hacer. Que un hotel de estas características es imposible. El uso público prima sobre el uso particular. El Estado está en mora de resolver esa situación comprándole a la gente, solucionando primero el problema de propiedades privadas dentro del parque”.

Margarita Pacheco: “Estamos hablando de un ecosistema con todos los pisos térmicos, y lo que tiene de maravilloso es que las comunidades indígenas han vivido y han creado sus tradiciones en todos esos pisos, desde la playa hasta los nevados. No podemos decir que en la zona en la que se construiría el hotel no se encontraron asentamientos (según manifestó el Ministerio del Interior) porque no se trata de si viven allí o no, se trata de que interactúan con el mar; de que su relación con la pesca y la fauna marina es fundamental. En el momento en que cortemos esa conectividad vamos a lesionar una cultura ancestral”.

Alegría Fonseca: “La falacia, el segundo zarpazo del Gobierno al Parque Tayrona, consiste en suscribirlo a los indígenas exclusivamente. No podemos hacer eso. Este es un parque nacional natural, para la conservación, para la investigación y para la recreación. Tenemos una legislación de parques, un ecosistema protegido por la ley que por ningún motivo puede ser usado de una forma diferente”.

Margarita Marino: “El Estado ha sido incapaz de ejercer soberanía sobre todo el territorio, y de contar con un respaldo administrativo y económico que lo blinde contra propuestas que en su mayoría desconocen las implicaciones legales. Hoy, en esta discusión, se reviven las viejas historias de defensa del parque, pero esta vez aparece otra generación de colombianos al frente de esa defensa. Veremos si en esta oportunidad definimos de una vez por todas el futuro del Tayrona”.

La carta está a punto de llegar a manos del presidente Santos. Lo mínimo que esperan sus firmantes es que la lea, juicioso, atento, así como ellos la elaboraron.

La lucha en Facebook y Twitter

“No a la construcción de un hotel 7 estrellas en el Tayrona”. Así bautizó Kimberly Cervantes (barranquillera, ingeniera de sistemas) a un grupo en Facebook que en dos semanas ha reunido a cerca de 20.100 seguidores y que buscaba unir en un solo espacio a todos los colombianos que rechazaban el anuncio del Gobierno de construir un complejo turístico en este espacio verde.

Entre los primeros integrantes estaba Giselle Massard, periodista, también barranquillera. Ella se convirtió en miembro líder del grupo luego de una serie de reuniones que se celebraron en Barranquilla, en las que los miembros trataban de ir más allá de la simple presencia en la red. Ya han redactado dos comunicados públicos y están planeando una manifestación.

Ellos mismos son los creadores del hastac #Tayronalibre en Twitter, a través del cual miles y miles de personas han expresado su rechazo. El tema ha liderado la lista de los más populares en Colombia.