La casa de la masacre en Cali

Villa Pance, la propiedad en la fueron asesinadas ocho personas el pasado 3 de octubre, pertenecería al narcotraficante Leyner Valencia Espinosa, extraditado a Estados Unidos en 2007.

/Cortesía Policía.

Una finca al sur de Cali se convirtió en el retrato de la encarnizada guerra que sufre el Valle del Cauca, por cuenta de las disputas entre bandas criminales. Desde el pasado 3 de octubre el nombre de la casa Villa Pance no ha cesado de replicarse: fue el escenario de un supuesto ajuste de cuentas entre miembros del Clan Úsuga.

Allí ocho personas fueron maniatadas, puestas boca abajo y asesinadas. Así las encontraron las autoridades. Por esta masacre se capturó a cinco personas y se inmovilizaron tres vehículos. Pero este viernes Villa Pance volvió a ser noticia porque la Fiscalía ordenó su extinción de dominio, junto a otros dos inmuebles ubicados en el mismo sector de La María, en la capital vallecaucana.

Esta propiedad aparece a nombre de Jaime González Valencia, pero los expedientes indican que podría pertenecer a Leyner Valencia Espinosa, alias ‘Piraña’, extraditado a los Estados Unidos en octubre 2007. En ese momento, la Fiscalía calculó que su fortuna podría rondar los $20.000 millones.

Y es que Villa Pance no es la primera propiedad de ‘Piraña’ que tiene extinción de dominio. Hace siete años, el CTI le ocupó 35 predios rurales, cuatro urbanos y cuatro establecimientos comerciales, ubicados en Roldanillo, Toro, La Unión, Cali, Cartago y Zarzal (Valle del Cauca). Es más, en éste último municipio también tenía un lavadero de carros, una bodega y una casa que también están en poder de las autoridades.

Antes de ser capturado en 2006, Leyner Valencia Espinosa conformaba junto a sus hermanos, Dairo y Víctor, una empresa criminal conocida como el Clan Valencia. El primero en caer en manos de las autoridades fue Leyner y cuatro años después les tocó el turno a sus hermanos. Se les acusó de tener nexos con el cartel mexicano de los Beltrán Leyva y los tres están en Estados Unidos sindicados por narcotráfico.

Pero el prontuario de los Valencia tiene mucha más historia: pertenecieron a la organización criminal que lideraba el capo Diego Montoya León, alias ‘Don Diego’, también extraditado. Una mafia que se hizo conocer como los Machos y que se le midió a una guerra contra Wílber Varela, alias ´Jabón´, a principios de la década del 2000.

Paradójicamente, la captura de ‘Don Diego’ fue la génesis de la masacre que ocurrió en Villa Pance. El hombre que es considerado el cerebro de esta matanza, Gustavo Palomino Araújo, alias Camilo, perteneció a Los Machos y en la guerra que libró contra ‘Jabón’ conoció a miembros de los ‘Urabeños’. Cuando Montoya León es detenido, sus subalternos deciden aliarse con esta banda criminal y es así es como llegan al departamento.

Una determinación impulsada por Héctor Mario Urdinola, alias ‘Chicho Urdinola’, y Greylin Fernando Varón, alias ‘Martín Bala’, también miembros de Los Machos. El objetivo era tomar las riendas del negocio y recuperar el control en el Valle. Ponen la región al servicio de Los Urabeños, para eliminar cualquier reducto que quedara de los Rastrojos y reclutaron a antiguos socios: los protagonistas de esta masacre.

Fue Chicho Urdinola el que llamó a ‘Camilo’, hoy detenido por la matanza de ocho personas, y le pidió que con sus contactos en los Urabeños rearmara las oficinas de cobros en el Valle del Cauca y se convirtiera en uno de los nuevos capos de la región. Y así se hizo hasta que Urdinola y ‘Martín Bala’ fueron capturados en 2013. Entonces empezaron las riñas por la falta de liderazgo.

Uno de los integrantes de esta organización criminal era Julio César Paz Varela, alias ‘J1’, conocido como el rey de la cocaína rosada. Una de las personas que murió en la masacre que, de acuerdo con las autoridades, se perpetró para asesinarlo justamente a él. Lo que se conoce es que cuando corrieron rumores sobre que ‘J1’ no quería seguir rindiéndoles cuentas a los máximos jefes y quería “armar rancho aparte”, ‘Camilo’ planeó su homicidio.

Preparó todo para que el 3 de octubre, ‘J1’ asistiera a una reunión convocada por él. Pero cuando Paz Varela y sus escoltas se acercaron a la casa principal de Villa Pance, aparecieron alrededor de 25 personas armadas y con chaquetas y chalecos de la Dijín. Los supuestos policías inmovilizaron a las ocho personas y las amarraron. El desenlace fue fatal porque ninguna de ella sobrevivió. Sólo el conductor de uno de los carros que pudo huir porque se quedó hablando con el mayordomo.

Su testimonio ha sido fundamental para dar con los responsables de este hecho y terminar de construir la tesis de que se trató de un ajuste de cuentas entre los miembros del Clan Úsuga. Mientras tanto, la Fiscalía ocupó la casa donde ocurrió la tragedia, así como dos inmuebles más. Las propiedades están avaluadas en la importante suma de $3 mil millones, que quedará en manos de la Administración de la Sociedad de Activos Especiales, entidad encargada de los bienes cobijados con extinción de dominio, luego de la liquidación de la Dirección Nacional de Estupefacientes.

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@macamilarincon

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María Camila Rincón Ortega

Nacional

La casa de la masacre en Cali

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